Una ex secretaria del ex senador justicialista Remo Costanzo declaró ante la Justicia que vio al menos una parte del dinero de las coimas que presuntamente se pagaron a miembros de la Cámara alta para aprobar la ley de reforma laboral en 2000.
Fuentes judiciales indicaron que la mujer declaró ante el juez federal Daniel Rafecas, a quien aseguró haber visto personalmente una parte del dinero de las coimas en el propio despacho del ex senador Costanzo.
Se trata de una mujer llamada Sandra Montero, que desde hace unos 20 días venía preparando su declaración con un abogado, y que dijo ante el juez Rafecas que Costanzo estaba enojado porque la suma de 300 mil pesos le parecía escasa.
En su relato ante el juez, la testigo refirió que el 27 de abril de 2000 vio en el despacho de Costanzo el dinero en cuestión y dijo que su ex jefe estaba molesto porque "pretendía cobrar 600 mil pesos".
La secretaria "y amiga" de Costanzo, como ella misma se definió, dijo que vio los 300 mil dólares en el despacho del entonces senador el 27 de abril de 2000, un día después de sancionada la norma. Además aseguró que su ex jefe le contó que era el encargado de repartir dinero a los entonces también senadores Emilio Cantarero, Alberto Tell y Angel Pardo, este último el único de los nombrados con falta de mérito en la causa. Y también dijo que Costanzo se ofuscó porque finalmente recibió menos de lo esperado.
De hecho, el primer arrepentido en la causa, Mario Pontaquarto, declaró haber recibido un llamado de Costanzo después del reparto del dinero donde el entonces senador se habría quejado por un faltante.
Al declarar durante casi toda la mañana y parte de la tarde, la testigo afirmó que en Casa de Gobierno "se rumoreaba que Fernando de la Rúa sabía" del pago de sobornos, aunque no aportó ninguna evidencia concreta al respecto.
La ex secretaria narró principalmente aspectos de la maniobra que le fueron relatados por terceras personas, salvo en la parte en que admitió haber visto los fajos de dinero en el despacho donde trabajaba, según explicaron las fuentes.
La mujer llegó acompañada del abogado Roberto Ribas y explicó que nunca antes se había animado a contar lo que sabía porque desconfiaba de los anteriores jueces del caso, el renunciado Carlos Liporace y Rodolfo Canicoba Corral. Además justificó la demora en lo ocurrido con Pontaquarto, a quien según ella "todos atacaron" cuando se presentó a declarar, explicaron las fuentes.
Para diferenciarse de Pontaquarto, a quien una revista pagó 15 mil dólares por la información que también dio a la Justicia, la empleada parlamentaria aclaró que a ella nadie le pagó y que no habló "con nadie del Gobierno".
La testigo permaneció toda la mañana en el despacho de Rafecas en el tercer piso de los tribunales federales de Retiro, adonde también asistieron los fiscales Federico Delgado y Manuel Garrido.
La causa por el pago de sobornos en el Senado cumplirá seis años el próximo 22 de agosto y recién se reactivó en diciembre de 2003 cuando Pontaquarto se presentó ante el juez y confesó haber sido quien guardó los cinco millones de pesos-dólares pagados a senadores.