La diputada del ARI Marta Maffei advirtió que “hay apuro político para sancionar la Ley Federal de Educación” y advirtió sobre el peligro de que se convierta en “una declaración de propósitos que nadie cumple”. Se quejó además porque la situación social de los chicos hoy es “absolutamente deficitaria”, lo cual ha repercutido en la escuela, donde confrontan dos situaciones: niños de clase media o alta con chicos de sectores empobrecidos que sufren un fuerte retraso educativo.
“La clave de este fracaso educativo no está dentro del aula, sino más bien afuera: en la situación económica, la pérdida de trabajo, la ruptura de los nexos familiares, la insuficiencia de las escuelas para ésta realidad”, precisó la arista al ser entrevistada en el programa Parlamentario TV, que se emite por Canal Metro.
En ese marco, destacó que en la escuela está hoy “un niño de clase alta o media, que no llega a ser el 30% del sistema educativo, que sigue teniendo familia, apoyo, hogar, material didáctico; y por otro lado tenemos el 70% de los chicos que han perdido eso. Y lo han perdido casi sin capacidad de recuperación”.
Sobre esta cuestión, la legisladora arista hizo un acto de revisionismo al considerar que en el año 1880 se diseñó un modelo de escuela, a partir de la Ley 1420, con un panorama social totalmente distinto al actual.
Asimismo consideró que a esta realidad hay que agregarle la situación de los docentes y sobre éste punto señaló que al docente no se lo provee de “actualización científica y tecnológica para una mejor formación académica en los tiempos que corren”.
Para revertir esta situación propuso comenzar a debatir de manera profunda la ley, de lo contrario aseveró que “la ley termina siendo una declaración de propósitos que nadie cumple, como ocurrió con la propia ley federal que había establecido para el 97 un 6 por ciento del producto bruto interno y nunca lo ha logrado”.
En cuanto a las jornadas de debate llevadas a cabo en las distintas jurisdicciones provinciales, argumentó que “han sido insuficientes” y recordó que su espacio político planteó “una propuesta de trabajo diferente sobre tres cuestiones: extensión de la jornada completa, más años de escolaridad y un modelo de educación completa que incluya aspectos interculturales y bilingües”.
En lo que respecta a la falta de diagnóstico, manifestó que uno de los principales problemas es que los docentes no pueden dar cumplimiento a su labor porque “terminan agotados”.
Maffei dijo temer que la ley termine siendo “una declaración de principios que nadie cumple” y aseguró que “hay apuro político para sacar la ley”, por cuanto el Gobierno “quiere decir ‘hicimos la Ley de Educación Técnica, hicimos la Ley de Financiamiento, hicimos la Ley de Educación… ¿Y qué resolvió? No resolvió nada”.
Al trazar un panorama sobre la falta de diagnóstico, advirtió que uno de los problemas radica en la deserción. Citó el caso de un establecimiento educativo para adultos en los que de 80 alumnos inscriptos a principios de año, quedaban, transcrurrido el primer semestre, sólo 20. Al ser consultada al respecto, la directora destacó que “antiguamente las leyes laborales apoyaban el estudio y los trabajadores tenían la posibilidad de cursar; actualmente, no les otorgan las franquicias y los alumnos no resisten diez, doce horas de trabajo, más las cuatro horas de jornada escolar… Terminan agotados”.
Hizo hincapié además en los conflictos que viven los docentes y destacó como tales: la inestabilidad del personal docente, la falta de concursos y las insuficiencias de insumos en los establecimientos educativos. Aseveró además que “si no se diagnostican estas conflictividades, ¿qué vamos a hacer?”.
Reflexionó además acerca de las necesidades de los consensos para aplicar la ley, que es bastante distinto al consenso para redactar el texto legal”. Sobre este punto vaticinó a Parlamentario TV que para construir la ley es necesario “un mecanismo democrático permanente y con niveles participativos institucionales que no los veo en este proyecto”.