La directora normalizadora del Pami, Graciela Ocaña, presentó su renuncia a la banca de diputada nacional que conquistara en las elecciones de 2003, para continuar en el máximo cargo de la obra social de jubilados, que le fuera confiado por el presidente Néstor Kirchner a poco de ser elegida legisladora.
La funcionaria renunció a su mandato como legisladora que se extendía hasta 2007, mediante una nota dirigida al presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Balestrini, en la que explica que su decisión obedece precisamente a que "no está concluido el proceso de normalización" del PAMI.
La aceptación del cargo que le ofreciera el presidente Kirchner al frente del PAMI, generó una tormenta política en el ARI, ya que era por entonces la legisladora más cercana a la conductora de esa fuerza.
Al igual que otros dirigentes de ese sector, Ocaña aceptó trabajar junto al kirchnerismo, en virtud de sus coincidencias políticas con el gobierno, para lo cual tomó licencia hasta ahora.
EL ARI no sólo cuestionó la tarea de "cooptación" de dirigentes del kirchnerismo, sino que reclamó que la funcionaria renunciara a su banca, para permitir que asumiera su reemplazante. Sin embargo, la renuncia de Ocaña amenaza ahora con generar una tormenta por su reemplazo, ya que su sucesora en las listas bonaerenses del ARI del 2003, es la actual diputada nacional Elsa Quiroz.
Quiroz conquistó su banca en 2005, por lo cual tiene mandato hasta el 2009 y parece contradictorio que renuncie a permanecer en el cuerpo hasta ese año, para cubrir el breve lapso que le resta al mandato de Ocaña hasta diciembre de 2007. Pero si Quiroz no reclama su condición de reemplazante, le corresponderá asumir en reemplazo de Ocaña al ex diputado intransigente Gustavo Cardessa, ahora aliado al kirchnerismo.