Un gasto controlado

Diputados promueven proyectos con la intención de ejercer un seguimiento del Presupuesto, por fuera de los polémicos superpoderes.

El polémico tema de los superpoderes revalidó el debate sobre el control del gasto y la asignación de recursos del Presupuesto Nacional. Este debate podría profundizarse en próximas jornadas, en función de algunas iniciativas que están en el Congreso para implementar instrumentos que permitan ejercer un estricto seguimiento a la evolución del Presupuesto.

Desde el año 2003, legisladores de distintos bloques de la oposición presentaron iniciativas parlamentarias con el objeto de instituir mecanismos que le permitan al Congreso ejercer un control del Presupuesto Nacional, a través de la creación de una Oficina de Presupuesto del Congreso de la Nación (OPCN).

Son los casos de Alicia Tate (UCR -Santa Fe), Francisco de Narváez (Peronismo Federal-Buenos Aires) y Oscar Lamberto (Frente para la Victoria-Santa Fe), quien, a pesar de pertenecer al bloque, no forma parte de los kirchneristas paladar negro.

PAE

El proyecto del radicalismo, presentado en abril de este año, propone la creación de la oficina con el objeto de “brindar a los legisladores asesoramiento técnico, en el marco de la aprobación y control en el proceso presupuestario”.

En diálogo con Parlamentario, Alicia Tate, su coautora, aseguró que “la creación de la Oficina de Presupuesto responde a la necesidad de incorporar herramientas que permitan al Congreso desempeñar su función específica, de aprobación y control del Presupuesto Nacional, atribuciones señaladas en la Constitución Nacional”.

Pero fuera de los objetivos formales, lo cierto es que la principal motivación de impulsar esta ley tiene que ver con poder contrarrestar en algo las famosas “facultades especiales”, es decir los “superpoderes”.

En ese sentido, la diputada Tate resaltó que “la oficina de presupuesto permitirá asegurar las potestades indelegables del Congreso y poner coto al discrecionalismo del Ejecutivo, a partir de una clara comprensión del presupuesto que facilite el control de su contenido y procure al mismo tiempo efectivizar el federalismo”.

Por su parte el diputado peronista Francisco De Narváez, en nombre del bloque opositor Peronismo Federal, presentó un proyecto en el mismo mes, con similares objetivos que el de Tate, donde se especificaron algunas de las principales misiones de la oficina en cuestión, a saber: asesorar a las comisiones de Presupuesto y Hacienda de ambas cámaras y la Comisión Mixta Revisora de Cuentas de la Administración en materia de ejecución presupuestaria, asistir a las comisiones de Presupuesto y Hacienda durante el proceso de aprobación de la ley de leyes, elaborar informes y análisis sobre la ejecución del mismo basados en la documentación suministrada por el Poder Ejecutivo al Congreso nacional, brindar informes de estudio y análisis estadísticos a la población a través de los medios de comunicación; Internet y a requerimiento de los particulares.

El proyecto de De Narváez establece además que la Oficina de Seguimiento del Presupuesto Nacional será conducida por un director seleccionado por un jurado de nueve miembros conformado por representantes de las facultades de Ciencias Económicas de las universidades nacionales, de la Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas, las asociaciones civiles, los dos presidentes de las comisiones de Presupuesto y Hacienda de ambas cámaras y un representante del Ministerio de Economía y Producción.

En los fundamentos del proyecto, el diputado De Narváez explica que ya en agosto de 2003, los senadores Raúl Baglini, Miguel Pichetto, Carlos Maestro y Oscar Lamberto, presentaron un proyecto de ley para la creación de una Oficina de Presupuesto que poseía como función principal formular un análisis de todos los aspectos relativos al cálculo de recursos y presupuesto de gastos de la administración pública nacional y su correspondiente ejecución.

Sin embargo, ese proyecto perdió estado parlamentario en septiembre del 2004 y Oscar Lamberto, ya como diputado nacional, insistió con la propuesta, reconociendo la necesidad de “mejorar las prácticas presupuestarias y fortalecer el rol parlamentario”. Luego de dos períodos sin tratamiento, este proyecto volvió a quedar sin vigencia.

Pero ahora todo parece indicar que se va volver con estas iniciativas y que la discusión por un aspecto tan espinoso y complicado como el control del Presupuesto va a ser muy dura.

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