Sin pena ni gloria

El paso de la comitiva económica por Singapur y Estados Unidos no logró los resultados esperados, e incluso hubo rispideces con funcionarios de los organismos internacionales.

Los resultados no fueron los esperados y lógicamente que este tema va a dar que hablar entre los hombres de negocios y el establishment. Sin duda que el paso de la ministra de Economía, Felisa Miceli, por la reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI), que se realizó en Singapur, no fue muy positivo.

Es más, ya se empezó a decir que su participación fue más bien “sin pena ni gloria”, teniendo en cuenta que no se pudo concretar ninguno de los objetivos que se habían fijado de antemano. Todo esto dentro de un contexto de magros resultados del viaje que también efectuó el presidente Néstor Kirchner y gran parte de su Gabinete a los Estados Unidos.

Si bien desde el entorno de la ministra Miceli se trató de minimizar esa realidad, y hasta se trató de convencer de gestos de disculpas por parte de las autoridades de Estados Unidos, lo cierto es que tras la participación en la asamblea anual del FMI, y su posterior acompañamiento a la visita del Presidente en Nueva York, quedó con sabor amargo.

PAE

Hubo varios hechos que marcan que en este momento la convocatoria de la economía argentina a los capitales internacionales y la inversión es complicada. En primer término, desde el entorno del equipo económico se había anticipado, antes de la reunión anual del Fondo Monetario Internacional, que la ministra iba a llevar un discurso duro y que impulsaría el concepto del Mercosur para forzar que el organismo realice cambios esenciales y establezca líneas de crédito contingentes sin monitoreos y con mayor flexibilidad.

Pero en realidad ocurrió todo lo contrario. La titular de la cartera económica no pudo exponer todo lo que hubiera querido ante los asistentes a la Asamblea y, encima, tampoco pudo realizar su discurso frente a los inversores porque “sólo hubo cuatro personas para escuchar su alocución”. Un verdadero papelón.

Además, como si esto fuera poco, el organismo sancionó cambios en la conformación de los votos del mismo, dándole más poder a México, Corea y otras naciones, postura a la que Argentina se opuso en forma tajante.

Para tratar de relativizar el resultado adverso, en el entorno de la ministra dejaron trascender la idea de un FMI regional o del Mercosur, algo que tampoco le dieron mucha importancia los propios países del bloque.

A su vez, se comentó con insistencia que no hubo buena sintonía de Miceli en la reunión que mantuvo con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry Poulson.

Se sabe que uno de los aspectos urticantes que se conversó fue la resistencia que está aplicando Estados Unidos para que los organismos internacionales aprueben créditos para la Argentina.

En la reunión se supo que no hubo mayores comentarios por parte del funcionario de Estados Unidos, a pesar de que en el entorno de la ministra buscaron la forma de convencer que Poulson había pedido disculpas, algo más que inusual en las autoridades del país del Norte.

Luego de todo esto, en Nueva York tampoco fue bueno el ambiente para los funcionarios encargados de conducir la economía Argentina. Sin dudas que la historia reciente, de los años 2001 y 2002, pesa, pero también es probable que la política exterior del actual gobierno empieza a mostrar falencias que podrían tener un costo importante en el mediano y largo plazo.

Es una especulación que circuló insistentemente en los principales despachos del Palacio de Hacienda.

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