Desafío en marcha

Para el 31 de diciembre está previsto que comience a funcionar el flamante Parlamento.

Por Pablo Winokur

Las críticas apuntaron siempre a lo mismo: el Mercosur no podía pasar de ser un Mercado Común Económico y la integración regional nunca terminaría de llegar al terreno político. Sin embargo, la representación política será posible también ahora en la órbita del Mercosur, que a partir de diciembre tendrá Parlamento propio.

¿Pero cómo será este Congreso del Mercosur? ¿Qué características tendrá? Aquí, un breve mapa de un hecho político que promete ser histórico.

Uruguayo y matero

El Parlamento del Mercosur se creó cuando los presidentes de los países que lo integran se juntaron en la ciudad de Montevideo y firmaron un protocolo constitutivo. Esta reunión tuvo lugar el 9 de diciembre de 2005 y allí se optó por elegir a la capital uruguaya como sede de este Poder Legislativo regional, que deberá ser el “órgano de representación de sus pueblos, con carácter independiente y autónomo”.

El protocolo advierte que éste será unicameral y que estará integrado por representantes electos por el sufragio “universal, directo y secreto” a través de las leyes electorales que rijan en cada país.

Sin embargo, esta elección directa se hará recién a partir de 2010. Hasta esa fecha, los representantes serán elegidos por vía indirecta. Es decir, será el Congreso Nacional el que decidirá quiénes viajarán a Montevideo a representar a la Argentina y lo mismo se hará en los otros tres países. En esta primera etapa cada país enviará 18 miembros y durará entre enero de 2007 y diciembre de 2010, es decir cuatro años.

Sobre los partidos políticos

Según el mensaje presidencial, los objetivos de este Parlamento son entre otros “representar a los pueblos del Mercosur respetando su pluralidad ideológica y política; asumir la promoción y defensa permanente de la democracia, la libertad y la paz, impulsar el desarrollo sustentable de la región con justicia social y respeto a la diversidad cultural de sus poblaciones y contribuir a consolidar la integración latinoamericana”.

Si bien aún no se puede saber cómo funcionará este nuevo órgano, sí se puede intentar proyectarlo sobre la base de la experiencia más exitosa en la materia, que es el Parlamento de la Unión Europea.

Un dato muy interesante al respecto -y del cual dependerá el éxito de su par del Mercosur- es que en el Viejo Continente los legisladores no se sientan por países sino por pertenencia ideológica. Es decir, se crearon bloques parlamentarios no por los Estados a los que pertenece cada uno sino por “grupos de pertenencia”. En la actual composición hay siete grupos: los populares europeos (demócratas cristianos), socialistas, liberales, verdes, izquierda y dos bloques minoritarios. Además, hay 37 legisladores que no están alineados a ninguno de ellos.

Lo interesante es que, al trabajar en bloques ideológicos, se dejan de lado las cuestiones nacionalistas y se puede pensar en cuestiones más globales de la región a la que representan. El modelo es similar al del Congreso Nacional, donde cada legislador es electo por su provincia, pero representa a todo el país.

Sin embargo, habrá que ver cuáles son las limitaciones que tiene este modelo al aplicarse en América latina. Nuestros países tienen un fuerte arraigo nacionalista, donde podría ser mal visto que un legislador no piense en su país sino en el conjunto. Por otro lado, habría que ver quiénes se sentarían en bloque con -por ejemplo- el Frente Amplio uruguayo. ¿Los kirchneristas o los radicales? Ambos se reivindican en la misma posición ideológica. Cabe señalar que el ordenamiento por grupos es más fácil en países en que el sistema de partidos está mucho más consolidado.

Atribuciones

El nuevo Parlamento deberá velar por la observación de las normas del Mercosur, hacer pedidos de informes, evaluar las gestiones de integración, recibir a la presidencia para que presente un cronograma de trabajo semestral, emitir declaraciones o recomendaciones, acelerar procesos internos y -lo más importante- elaborar la normativa del Mercosur. No obstante, cada norma que de allí salga deberá pasar por los Parlamentos locales. También deberán elaborar legislaciones que permitan unificar las normativas de los distintos países que lo componen.

La idea es que se reúna al menos una vez por mes, aunque podrá ser convocado en forma extraordinaria a solicitud del Consejo del Mercado Común. En caso de requerirse, el protocolo avala la posibilidad de sesionar a través de videoconferencias.

Sin dudas, la representación política para la región será un paso muy importante. Los temas dejarán de decidirse a puerta cerrada entre dos o tres personas y los ciudadanos podrán también ser parte de este proyecto. Al principio lo serán a través de sus representantes. Luego, por el voto directo.

Lo importante es que ahora las decisiones no sólo tendrán carácter económico sino también político. Claro que para que esto suceda, los legisladores (todos serán diputados del Mercosur) deberán aprender a deponer cuestiones personales o locales y aceptar a la región como un todo. Ese es el desafío.

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