¿Derechos en pugna?

Se desató la polémica por la ley antitabaco de la ciudad de Buenos Aires. Los bares denuncian bajas en sus ventas. Los fumadores denuncian discriminación. ¿Se debe flexibilizar la nueva normativa?

En la película denominada “De Estafador a Senador” (título en español; en inglés es The Distinguished Gentleman) Thomas Jefferson Johnson -un estafador protagonizado por Eddie Murphy- ingresa por una treta como representante (aunque la mala traducción dice “senador”) al Congreso de los Estados Unidos.

Sin saber nada de política, Johnson es asesorado por los expertos en trámite legislativo: “Si cree que hay que restringir los juicios médicos, va a recibir subsidios para su campaña, de las organizaciones médicas; y si cree que hay que facilitarlos, los obtendrá de las asociaciones de abogados”. El protagonista pregunta entonces: “¿cómo se solucionan entonces los problemas”. “No se solucionan, ahí está la magia del sistema”, contesta.

Algo similar parece estar sucediendo con la recientemente impuesta ley antitabaco de la ciudad de Buenos Aires. Una ley que se esperaba que redunde en beneficio de la salud de la población está generando una serie de perjuicios económicos no previstos en la redacción original de la ley. Mientras una de sus autoras, la actual diputada nacional del PRO Paula Bertol está monitoreando, en forma activa, su implementación, las cámaras que agrupan a bares, restaurantes y confiterías comienzan a quejarse cada vez en forma más activa. También desde los sindicatos se escuchan reclamos: “Nuestros empleadores están perdiendo mucho dinero y, si esto sigue así, van a tener que echar gente”, aseguran.

También las tabacaleras están intentando demostrar los perjuicios de una ley como ésta, y cómo la normativa restringe los derechos de los fumadores a ejercer sus libertades privadas.

Caen las ventas

En la sesión en la Legislatura porteña en la que se aprobó la ley de espacios libres de humo, algunos legisladores advirtieron los problemas que acarrearía su implementación. El macrista Mario Morando -por ejemplo- votó la ley en general, pero en particular se negó a aprobar un artículo. “Esta ley lo que logrará es que los fumadores, que hoy suelen concurrir a los pequeños bares, deban trasladarse hacia los más grandes. Es claro que quienes fuman hoy en bares y restaurantes no dejarán de fumar sino que lo harán en los establecimientos más grandes y que los únicos afectados serán los pequeños bares de la ciudad”, vaticinó en aquella oportunidad Morando, quien sin embargo pidió aumentar los impuestos al tabaco.

Según datos de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés de la ciudad de Buenos Aires se registró, desde que comenzó a regir la prohibición, una caída de hasta el 30 por ciento en las ventas. “Según los informes obtenidos durante estos días, el 70 por ciento de los bares denunció pérdidas entre el 20 y el 30 por ciento, mientras que el 30 por ciento restante dijo que facturó entre un 5 y un 15 por ciento menos”, precisó Luis María Peña, presidente de la entidad, quien dijo que entre el grupo de los que menos pierden aparecen restaurantes o locales que tienen mesas y sillas afuera.

“Quien es fumador no va a cambiar su hábito de la noche a la mañana, por eso se necesitaba de una campaña fuerte antes de implementar la medida”, observó Peña, quien reclamó “tomar medidas para reposicionar el sector”. En ese sentido, ya se comenzó a hablar de la necesidad de agilizar los trámites de los permisos para instalar mesas y sillas en las veredas, equiparando la ley tarifaria para los distintos barrios porteños. Vale recordar que la normativa de prohibición taxativa sólo rige para los locales de menos de 100 metros cuadrados de superficie, mientras que los más grandes pueden habilitar espacios. En definitiva, como decían en la película, terminan beneficiados los bares más grandes, y podría eliminar de carrera a los pequeños.

También los comercios de los shopping se quejaron porque la medida les estaría sacando clientes. Al tener que salir a fumar, esto actúa como efecto disuasivo de las compras potenciales.

Por su parte, los dueños de los boliches también se quejan porque dicen que en su caso la norma es de imposible cumplimiento, dado que “no se puede controlar a tanta gente”, expresan.

Otro problema general tuvo que ver con la difusa reglamentación de la norma. Los empresarios se reunieron hace unos días con la defensora del Pueblo, Alicia Pierini, quien coincidió en la necesidad de mejorar la redacción dada la falta de aplicación gradual que tuvo la ley, así como el incumplimiento a la puesta en marcha de un programa de difusión y concientización previsto en el art. 35 de la norma. Tampoco quedaría establecido -según los empresarios- quién es la autoridad preventora ni cuál es el límite y modalidad del “derecho de exclusión”, entre otros aspectos.

El Congreso contraataca

Mientras la ciudad de Buenos Aires avanzó con una ley que prohíbe fumar en casi cualquier espacio público, el Congreso de la Nación tiene una actitud ambivalente. En tanto algunos legisladores presentan iniciativas en ese mismo sentido, otros plantean la posibilidad de legislar para avalar algunos espacios para fumadores, como se hace en otros países. Además, hace unas semanas se dio una resolución que dejó perplejos a muchos, en la cual se avalaba fumar en el Palacio Legislativo porque “no está comprobado que perjudique la salud de los no fumadores”.

Sea como fuere, existen distintos proyectos para regular en la materia. El más osado en materia de prohibición pertenece al macrista Cristian Ritondo, quien prohíbe fumar en “el interior de lugares cerrados privados, de carácter público”, sin excepciones.

Más permisivo, en cambio, se posiciona Alfredo Atanasof quien prohíbe fumar “en los lugares de trabajo”, pero exceptúa a “los espacios dispuestos especialmente para ello por parte del empleador”, que “deberán estar separados físicamente del resto de las áreas y dotados de sistemas de ventilación independientes”.

Otro proyecto en debate, que cuenta con estado parlamentario, pertenece a Hugo Cettour, quien también reserva un área “exclusivamente para ese fin, la cual debe estar bien ventilada y con un alejamiento considerable de las demás áreas”.

El titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales, el salteño Juan Manuel Urtubey, también presentó un proyecto al respecto, donde especifica clara y taxativamente dónde se podrá fumar y dónde no, y cuáles serían las penas para quienes incumplan la norma. Si este proyecto fuera aprobado, los bares podrían destinar un 30% de su espacio para fumadores, se podría fumar en boliches y en fiestas privadas, siempre en espacios específicos.

En tanto, desde la entidad que nuclea a los hoteles, bares y restaurantes porteños se apoya la iniciativa de la legisladora porteña Silvia Majdalani, quien promueve un sistema similar al español, en el que los bares puedan optar entre ser para fumadores y no fumadores.

En el mundo

Las legislaciones alrededor del mundo son diversas. Por ejemplo, en la Unión Europea prima la separación de los locales en áreas para fumadores y no fumadores. En Francia e Italia los bares y restaurantes tienen áreas separadas, similares a las que regían en Buenos Aires hasta la aplicación de la nueva ley.

España fue uno de los países más agresivos contra el tabaquismo. Sin embargo, las protestas de los fumadores lograron que los locales, con una superficie menor a los 100 metros cuadrados, puedan elegir entre ser para fumadores o no fumadores; como en la ciudad de Buenos Aires, los de mayor superficie pueden habilitar áreas para fumadores siempre que haya separación física entre los espacios y elementos de ventilación.

Irlanda el año pasado fue el primer país en implementar una prohibición total y el Reino Unido piensa seguir su paso para mitad de año del 2007.

En América latina también hay posiciones ambiguas. Por ejemplo Uruguay implementó la postura de prohibición total; en Chile se adoptó el modelo vigente en España.

Lo cierto es que la polémica está abierta. Mientras fumadores, empresarios y sindicatos piden una ley similar a la de España -donde se permite optar a los bares pequeños- los no fumadores están contentos por respirar aire puro.

Nuevamente aparecen derechos en pugna. Habrá que ver cómo siguen las cosas.

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