El espejo roto

El triunfo de la oposición en Misiones fue un revés que obliga al kirchnerismo a poner las barbas en remojo, entre ellos al gobernador de Jujuy. El rol de la Iglesia.

El mensaje de las urnas misioneras, el domingo último, todavía repercute en las filas del oficialismo, en particular en los más altos niveles que ofician de operadores de campaña del presidente Néstor Kirchner, los que lógicamente buscaron despegarlo del ocaso del gobernador Carlos Rovira, en manos de un singular frente opositor liderado por el ex obispo Joaquín Piña.

Los senadores y diputados, entre ellos Carlos Kunkel, Edgardo Depetri y Jorge Capitanich, se esforzaron en la interpretación del mensaje de las urnas y realizaron malabarismos de palabras para afirmar que no rozaba la imagen de Kirchner. Quien no habló para nada y fiel a su estilo esquivó a la prensa parlamentaria, fue la senadora nacional bonaerense Cristina Kirchner, quien, según trascendió, se opuso en soledad al apoyo a la maniobra de Rovira. En el círculo áulico de la Casa Rosada rechazaron los argumentos dados por la legisladora, quien optó por la disciplina partidaria y cultivó con mayor razón el perfil bajo.

Uno de los que impulsó el apoyo a Rovira fue el secretario Legal y Técnico de la Presidencia de la Nación, el cordobés Carlos Zannini, quien, de acuerdo con lo relatado a Parlamentario por un senador nacional que participó de una reunión con el funcionario, éste resumió lo ocurrido con dos palabras: “Fue una cag…”. Claro que la reunión no fue para analizar la caída en Misiones sino por otros motivos electorales, pero uno de los presentes no pudo con su genio y le descerrajó la pregunta que nadie se animaba a hacer.

Una derrota que tiene un efecto cascada no sólo por el fracaso de los planes asistenciales del Gobierno nacional y del Estado provincial, para direccionar los sufragios, sino sobre otros mandatarios, entre ellos el de Jujuy, Eduardo Fellner.

Por supuesto que la oposición se regodeó con la derrota de Rovira, como se aprecia en la encuesta de la semana en esta misma edición. Una experiencia frentista que algunos sueñan con trasladarla a nivel nacional, pero que en la intimidad admiten que es una misión imposible dada la fragmentación ideológica de sus componentes.

¿A mí por qué me miran?

Uno de los quedó en la mira es el gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner, quien desde hace tiempo viene fogoneando la reforma de la Constitución de su provincia para permitir una reelección más.

Intuyendo lo que se venía, Fellner aclaró que jamás planteó una reelección indefinida, sino por una sola vez más. Un débil argumento, como lo admiten los senadores y diputados nacionales del oficialismo consultado, máxime cuando pone como escribano de ese compromiso al obispo de la diócesis de Jujuy, Marcelo Palentini, quien afirma que él está de acuerdo “porque es por una sola vez”. Sin embargo, en las últimas horas estaría cambiando de opinión, ya que la presión es muy fuerte en su provincia y a nivel nacional para que asuma una tarea similar a la de Piña.

Uno de ellos es el senador nacional Gerardo Morales, quien cargó sobre el prelado. “Respeto al obispo por su compromiso social, pero creo que se equivoca en apoyarlo a Fellner en su reelección”.

Otros espejos

En la actualidad son cinco las provincias que autorizan la reelección indefinida y ninguna de ellas supera el millón de habitantes: San Luis, Formosa, La Rioja, Santa Cruz y Catamarca.

En el otro extremo se ubican Entre Ríos, Mendoza y Corrientes, las únicas que, hasta el momento, no habilitaron la reelección de sus gobernadores.

Por su parte, el gobernador de Corrientes, el radical Arturo Colombi, ya firmó el decreto que establece que en febrero próximo se elegirán los convencionales que reformarán la Constitución provincial. Una acción que el gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá, no puede implementar por ese camino. Entonces, canalizó su pretensión de seguir al frente por la vía de la Justicia Electoral para que ese organismo le responda si está habilitado a presentarse en las elecciones del año próximo.

Es obvio que esta acción de Solá fue presentada antes de los comicios misioneros, los que ahora tienen su incidencia entre los integrantes de la Justicia Electoral bonaerense.

Claro que el calvario electoral de Carlos Rovira también roza, no con la misma intensidad, a Kirchner, quien cuenta con la posibilidad de ser reelecto aunque no se ha definido sobre el tema y seguramente lo dejará para el año que viene, a la espera de que el escenario nacional no tenga estos condimentos.

Es que la lógica de acumulación kirchnerista de poder superestructural no imagina estas sorpresas del mensaje de las urnas, al margen de lo que dicen y hacen los dirigentes. Una acumulación que tuvo su primer revés y el mismo resultó ser por demás duro.

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