El ex titular de la CGT y diputado nacional falleció a los 69 años de edad, tras sufrir una descompensación pulmonar a raíz del cáncer de pulmón que lo aquejaba desde hacía meses.
Los restos mortales del ex titular de la CGT, Saúl Edolver Ubaldini, son velados en el Congreso Nacional.
Ubaldini, murió el domingo a los 69 años de edad en una clínica porteña, víctima de un cáncer de pulmón, informaron sus familiares. El ex líder sindicalista y diputado nacional falleció cerca de las 19 en una de las habitaciones de la Clínica del Parque, en la cual se encontraba internado desde mediados de octubre pasado.
El también ex diputado nacional por el PJ bonaerense estuvo internado en una sala de terapia intensiva en la Clínica del Parque, de esta Capital, desde mediados de octubre hasta principios de mes, cuando decidió regresar a su casa.
Ubaldini se inició como gremialista a comienzos de la década del 60, y en 1979 pasó directamente de la Federación Cervecera a ocupar la secretaría general de la CGT. Al producirse la división entre los sectores de Azopardo y Brasil, el combativo dirigente optó por el segundo, de la mano de Lorenzo Miguel, Diego Ibáñez -quienes lo lanzaron al plano nacional- y del histórico sector de "los 25", luego políticamente "renovador".
Con todos ellos, Ubaldini organizó la primera huelga contra la dictadura del Proceso militar, el 27 de abril de 1979, que concluyó con represión y cientos de dirigentes heridos y presos.
Tras la reunificación obrera, en 1984, Ubaldini compartió el cuarteto de secretarios generales cegetista junto a Jorge Triaca (plásticos), Osvaldo Borda (caucho y ex "25") y Ramón Baldassini (telepostales), hasta conducir solo la CGT apenas un año después.
Fue el primer titular de la CGT que participó en una marcha en defensa de los derechos humanos hacia la Plaza de Mayo, el 6 de septiembre de 1985, para exigir el castigo de "los culpables del genocidio padecido por la militancia en la Argentina", y el que decidió 14 paros y otras tantas movilizaciones durante el gobierno radical de Raúl Alfonsín, con su indudable poder de convocatoria.
Con dos matrimonios y tres hijos varones, Ubaldini fue un ferviente católico y militante peronista y, su pasión futbolística, siempre lo tuvo íntimamente ligado al club Huracán.
El 7 de noviembre de 1981 convocó a 10 mil personas por las calles del porteño barrio de Liniers para reclamar "pan, paz y trabajo" al santo San Cayetano, en lo que fue la primera expresión multitudinaria de oposición al gobierno militar del Proceso.
Alfonsín lo calificó de "mantequita y llorón" y, Ubaldini, no dudó en contestarle en pleno paro y marcha hacia la Plaza de Mayo, en mayo de 1984: "Llorar es un sentimiento. Mentir es un pecado".
En ese entonces impulsó desde la CGT un documento de 26 puntos como alternativa al Plan Austral del ex ministro Juan Sourrouille.
Ubaldini fue también vicepresidente de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL), de tendencia socialdemócrata.