La Ley de Leyes fue sancionada luego de un arduo debate en el que el oficialismo logró imponer su amplia mayoría.
El Presupuesto 2007 fue aprobado por 41 votos a favor y 21 en contra, entre estos los senadores del radicalismo, el socialismo, el bussismo, el Partido Renovador de Salta, el Justicialismo de San Luis y el Frente Cívico de Catamarca.
Previsiblemente, la oposición cuestionó del proyecto de presupuesto aprobado fundamentalmente las facultades otorgadas al jefe de Gabinete para modificar partidas, y la estimación del crecimiento, a la que consideraron exigua.
El miembro informante fue el presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, el justicialista Jorge Capitanich, quien utilizó un proyector para explicar "de manera más amena" las características del Presupuesto Nacional.
Al hablar, Capitanich trazó un panorama muy optimista de la marcha de la economía, resaltando que se espera un superávit comercial de más de 10 mil millones de pesos, y el fuerte crecimiento de las reservas del Banco Central. Al respecto, señaló que la autoridad monetaria vio crecer las reservas a casi 31 mil millones de dólares, cuando antes de pagar a fines del año pasado al FMI la totalidad de la deuda con ese organismo había 28 mil millones.
Asimismo, dijo que se registran 16 trimestres consecutivos de cumplimiento del programa monetario del Banco Central, y que "la expansión monetaria de carácter programado que no tiene impacto inflacionario".
También indicó que se cumplen cinco años consecutivos de superávit financiero, lo cual incluye los intereses de la deuda.
La exposición de Capitanich fue tan minuciosa, que al referirse a la recaudación y gastos del Estado mostró cuadros estadísticos que arrancaban en 1810, cuando se produjo la Revolución de Mayo. En materia impositiva, indicó que la presión tributaria es el 24,6 por ciento del producto bruto interno, "la cual es inferior a Suecia, del 51 por ciento, y Estados Unidos, del 35".
El legislador chaqueño se dedicó luego a responder los principales argumentos de la oposición en contra del proyecto, en particular la imputación de que hay una subestimación del crecimiento de la economía. Para ello citó estimaciones que hicieron en los últimos años los consultores, también pronosticaron cifras inferiores a las que sucedieron en la realidad, y calificó de "prudente" a la expectativa contenida en el Presupuesto.
Mencionó entre los economistas que "se equivocaron" con sus pronósticos al ex ministro Roberto Lavagna, "hoy candidato de la oposición", según se encargó de puntualizar.
El socialista Rubén Giustiniani señaló que en la Argentina se registra un cuarto año de crecimiento sostenido, gracias a "un favorable contexto internacional", lo cual ha permitido desarrollar una política económica "exitosa", con lo cual "la torta se ha ampliado". Sin embargo, sostuvo que "la porción más grande de la torta se la siguen llevando los grandes capitales concentrados", ya que en ninguno de los últimos presupuestos no hubo "ningún proceso de redistribución del ingreso".
Agregó que "el superávit primario superior es de más del tres por ciento, como reclamaba el Fondo Monetario Internacional", y criticó la falta de una reforma impositiva que haga "menos regresivo" al sistema fiscal.
Cuestionó luego la desigual distribución de la riqueza, al indicar que en 1974 la diferencia entre el ingreso del 10 por ciento más rico de la población no superaba en diez veces al del 10 por ciento más pobre, en tanto ahora "es de 36 veces".
A su turno, el radical Gerardo Morales, quien fundamentó el voto negativo de su bancada al señalar que se mantienen las facultades del Poder Ejecutivo para reasignar partidas, y por el crecimiento de los fondos fiduciarios. También cuestionó "el carácter falaz" de las proyecciones macroeconómicas, por la "subestimación" del crecimiento y de la recaudación, y dijo que esto "es la clave" del rechazo del Presupuesto por parte del radicalismo.
Morales afirmó que, por esta razón, los ingresos fiscales serían el año próximo 15 mil millones de pesos por encima de la pauta contenida en el Presupuesto.
A su vez, el salteño renovador Ricardo Gómez Diez también embistió contra los "superpoderes" contemplados en el Presupuesto, a los que calificó de "inconstitucional". En este sentido, sostuvo que se está extendiendo "un cheque en blanco al jefe de Gabinete, que podrá usar como quiera", por lo que justificó su voto en contra.
El Presupuesto aprobado prevé ingresos por 140.300 millones de pesos y gastos por 133.181,9 millones, y un incremento del consumo del 3,3 por ciento. Asimismo, las exportaciones crecerán el 7,8 por ciento y las importaciones el 10,7, en tanto las inversiones se incrementará el 7,2 por ciento.