El diputado Enrique Thomas presentó una iniciativa para crear el certificado “Libre de Mano de Obra Infantil” para productos, servicios y/o empresas.
Se llevó a cabo en el Salón José Luis Cabezas de la Cámara de Diputados de la Nación la presentación del proyecto de ley del diputado Enrique Thomas sobre creación del certificado “libre de mano de obra infantil”.
En ese marco disertaron sobre el tema Pilar Rey Méndez, presidenta de la Comisión Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil, y Susana Arranz de Finger, directora de Programas Educativos de la Asociación Conciencia, quienes abordaron la problemática del trabajo infantil promoviendo el diálogo entre los actores involucrados .
La convocatoria contó con amplia asistencia de legisladores como Agustín Rossi, Héctor Recalde, Fabiola Bianco, Juan Carlos Díaz Roig, Susana Genem, Eva García de Moreno y Amelia López entre otros representantes de distintas provincias. Además concurrieron asesores, técnicos del Ministerio de Trabajo y miembros de distintas ONGs que trabajan sobre la misma problemática.
"El trabajo infantil es una realidad que existe en muchas partes de nuestro país, lo que nos obliga a pensar en un sistema de incentivos que funcionen dentro del sistema productivo para comprometer a más personas en la defensa de los derechos del niño -explicó Thomas- La creación de un sello distintivo sobre las producciones de bienes y servicios libres de mano de obra infantil, va en este sentido, constituyendo un incentivo para empresarios y consumidores. Es una forma de tomar conciencia de una práctica que no es la adecuada y que priva a los niños de desarrollar capacidades acordes a su edad y evolución física y mental".
Las empresas de producción agropecuaria, industrial, manufacturera y/o servicios, podrán adherirse en forma voluntaria al sistema de certificación lo que le permitirá utilizar la denominación “LIBRE DE MANO DE OBRA INFANTIL”, en etiquetas, publicidades, packaging ó cualquier otro elemento con los que identifica su producción, sea para mercados nacionales ó internacionales.
Se creará en el ámbito del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social un Consejo Asesor, que estará integrado por un representante de los siguientes organismos: Comisión Nacional Para la Erradicación del Trabajo Infantil (CONAETI), Secretaria de Defensa del Consumidor; Secretaria de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos,Secretaría de Industria, CGT , Empresas certificadoras y ONG que tenga participación activa en la lucha contra la erradicación del trabajo infantil.
En nuestro país la proporción de niños que declaró trabajar al menos una hora a la semana oscila entre el 5 y el 9 por ciento, correspondiendo el valor mínimo a la subregión NOA y el máximo a la provincia de Mendoza. El trabajo más común entre los niños es el realizado como ayuda a la actividad laboral de los padres u otros familiares. Los niños que trabajan en esta forma representan aproximadamente entre el 67% y 54% de los niños trabajadores, porcentajes que corresponden a la subregión NEA y al GBA, respectivamente.
Una situación clara de riesgo personal para los niños es el trabajo en la vía pública y en medios de transporte, circunstancia a la que están sometidos aproximadamente uno de cada cuatro chicos trabajadores.
Sin embargo, la declaración respecto a malas condiciones del entorno laboral (olores fuertes, polvo, poca luz, ruido, y/u otras que perciba el niño) es más irregular entre regiones, siendo mayores las quejas entre los niños de las subregiones NEA y NOA (cerca del 41% y 45% de los niños trabajadores, respectivamente) y menos pronunciadas en los del GBA (15% de los niños trabajadores).
La proporción de trabajadores infantiles es mayor en las áreas rurales que en las urbanas en la subregión del NEA y en la provincia de Mendoza (en 4 y 3.3 puntos porcentuales, respectivamente), mientras que en la subregión del NOA se da la particularidad de que la incidencia del trabajo infantil es algo mayor en las áreas urbanas que en las rurales (en 1.4 puntos porcentuales).
Durante las últimas dos décadas se ha producido un aumento muy importante de las exportaciones manufactureras de los países en vías de desarrollo a los países más avanzados. Este aumento ha traído serios planteos por parte de la OMC en la utilización de políticas nacionales distintas.
En Estados Unidos la propuesta de ley del Senador Tom Harkin, ya en 1992, perseguía prohibir la importación de productos elaborados con mano de obra infantil a ese país. Dada la importancia de los mercados de los países desarrollados para los exportadores de los países en vías de desarrollo, la prohibición obligaría a las empresas a dejar de emplear niños para mantener sus ventas en esos países.
La Unión Europea incentiva a los países en vías de desarrollo otorgando mayores preferencias arancelarias, a aquellos que incorporen en su legislación los aspectos más substanciales de tres convenciones de la OIT (87 y 98 sobre el derecho de organización y convenio colectivo, y 138 sobre edad mínima para incorporarse a un empleo). Los incentivos incrementan las preferencias arancelarias entre un 53% y un 66% para los productos agrícolas y entre un 53% y un 100% para los productos industriales.
"Muchos niños empiezan a trabajar muy jóvenes,-explica Thomas- especialmente en las zonas rurales donde no es raro que estén trabajando a los cinco o seis años. De todos modos, la gran mayoría de los niños económicamente activos pertenecen al grupo de edades comprendido entre los 10 y los 14 años. Pero la proporción de los menores de diez años es bastante importante, llegando a un 20 % en ciertos países como en la Argentina. El empleo de niños muy jóvenes constituye un problema realmente inquietante, cuanto más joven es el niño, más vulnerable es también a los riesgos físicos, químicos y de otro tipo que puedan incidir en los lugares de trabajo así como a la explotación económica de su trabajo.".
Al observar como indicador de fracaso escolar a la repitencia, se advierte una diferencia importante en desmedro de los niños trabajadores. En efecto, la repetición de grado o año de los niños que trabajan es un fenómeno alarmante con las consiguientes consecuencias para su formación actual y futura.
"Rescatar a los niños que trabajan, es romper el círculo que genera pobreza. Es el trabajo infantil el que lleva a que, en el futuro, estos chicos no puedan salir de la indigencia", aseguró Thomas.