El ingeniero sugiere crear un "decálogo de ideas" para producir "cambios sustanciales" en el país. Respecto a su eventual candidatura para el año que viene, todavía no ha resuelto qué hará.
Juan Carlos Blumberg llamó ayer a la oposición a "unirse" para consensuar un "decálogo de ideas", que sirva de base para producir "cambios" sustanciales en el país, aunque aclaró que aún no definió si desembarcará en política.
"Lo importante es unirse; buscar ideas-fuerza con las cuales la gente vea que se podría hacer algo por el país entre todos", resumió Blumberg en las oficinas de la Fundación Axel Blumberg, en esta capital.
Blumberg aseguró no obstante que aún no decidió si desembarcará en el terreno político el año próximo, pese a haber sido tentado para sumarse a varias fuerzas de la oposición y competir electoralmente en el 2007.
"No soy un improvisado; no quiero meterme en algo si creo que no va a tener algún resultado, quiero pensarlo", declaró Blumberg durante la charla con Télam, poco antes de iniciar sus vacaciones en Europa, donde permanecerá hasta el 7 de enero próximo.
Blumberg dedicará 22 días de descanso a visitar amigos en Francia, Austria y España, y a analizar en soledad si apostará a la política el año próximo, tal cual se lo "pide la gente por la calle", según manifestó.
Con todo, el padre de Axel esquivó definir qué rol electoral le gustaría jugar y se excusó a la hora de revelar sus preferencias entre las fuerzas opositoras que se mostraron interesadas en él.
El líder de Propuesta Republicana, Mauricio Macri; el gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch; y el ex ministro Roberto Lavagna mantuvieron conversaciones con Blumberg en los últimos meses y todos buscaron atraerlo hacia sus proyectos políticos.
El ingeniero se convirtió en una figura pública a partir del secuestro y asesinato de su hijo Axel, cometido el 23 de marzo del 2004, y de las masivas marchas que encabezó desde entonces hasta este año, en reclamo de mayor seguridad.
Sin embargo, Blumberg sorteó hasta ahora los coqueteos con referentes de la oposición y se abocó casi exclusivamente al juicio contra los asesinos de Axel, primero, y a participar de otros reclamos sociales e investigaciones por casos de secuestro, después.