Consumada la candidatura de Scioli para la gobernación bonaerense, ahora se busca quién será su coequiper que lo acompañe en la fórmula.
Reacciones dispares se observaron en la Legislatura bonaerense ante lo que se define como un lanzamiento que “se consuma” del actual vicepresidente de la República, Daniel Scioli, para ser el candidato a gobernador, elegido por el presidente Néstor Kirchner.
A la vera de la ruta provincial número uno, el felipismo reunió a su tropa para analizar los avatares políticos junto a integrantes de su gabinete y casi la totalidad de los referentes legislativos en un cónclave informal.
El gobernador llamó a agruparse para “actuar en bloque” frente al nuevo panorama político y ante la “consumada” candidatura de Scioli, algo que incluso el propio gobernador había advertido en varias oportunidades, independientemente de la candidatura en cuestión. “La idea es avanzar, además de la gestión, en cuestiones de índole política para mantenernos agrupados, ya no como felipismo, sino como FpV, y ‘meterle’ política a la gestión”, resumió uno de los participantes de la reunión.
La intención de mínima de los felipistas es ocupar uno de los pocos lugares en la futura mesa de negociación donde se resolverán las listas de candidatos a legisladores nacionales y provinciales detrás de la fórmula K, que sería piloteada por Scioli. La de máxima, poner el copiloto.
Pero claro, no todo fue música para los oídos del felipismo. Algunos influyentes legisladores se animaron a sostener que la solidez que parece esbozar la candidatura de Scioli no amerita “salir corriendo con el paraguas para el aeropuerto como en los 70”, en clara referencia a algunos referentes del FpV que se encontraron con el candidato en Aeroparque.
La explicación que dan tiene sabor a derrota, pero no ya dentro del felipismo sino de sectores que siempre mantuvieron mejor diálogo con la Casa Rosada que con la gobernación. “Scioli es un candidato que responde a una agenda que no es la que nosotros tratamos de imponer, y esa agenda es la que empuja a este candidato que es tan nuestro como de nuestros adversarios políticos”, detallan.
En las bancadas de ambas cámara del PJ, la decisión partidaria se internalizó con rapidez, pero la procesión va por dentro. “Pensé que iban a estar todos arrodillados, pero los encontré a todos arrastrándose”, dijo alguien que se hace escuchar pero que en estas parece haber tirado la toalla.
En la oposición demoran una reacción contundente y temen que todo sea una “puesta en escena”. No obstante, la mirada se centra, por el momento, en los papeles del hombre de Ramos Mejía a quién se está refiriendo, ya que en la nota no lo menciona. Pocos son los que se animaron a pronunciarse sobre el candidato como tal y los que lo han hecho lo hicieron a “título personal”.