Con abundantes citas de profesionales de la salud mental y de filósofos, el ex presidente Fernando de la Rúa presentó un informe en el que afirma que la causa por los sobornos en el Senado es un "mito" que se alimenta con "falsedades que por repetidas se incorporan en el imaginario colectivo". En las 37 […]
Con abundantes citas de profesionales de la salud mental y de filósofos, el ex presidente Fernando de la Rúa presentó un informe en el que afirma que la causa por los sobornos en el Senado es un "mito" que se alimenta con "falsedades que por repetidas se incorporan en el imaginario colectivo".
En las 37 carillas del escrito que le presentó al juez federal Daniel Rafecas el ex Jefe del Estado, dedica más de la mitad del texto a analizar los procesos psicológicos de la mentira y reconoce que "no hay técnica o sistema, humano o mecánico, que permita saber de modo infalible si alguien miente".
Así aparecen mencionados en la presentación del ex presidente Sigmund Freud, Carl Jung, Frederick Nietzche, Platón, Paul Ekman, Edward Can, Gregorio Marañón, Edward Bono y José Antonio Martina, entre otros, para concluir que el "arrepentido" Mario Pontaquarto y otros testigos que lo incriminaron, son "mentirosos".
"Se miente por afán de protagonismo, como aquél que incendió la biblioteca de Alejandría para pasar a la historia", dijo De la Rúa y agregó que Pontaquarto lo hizo "para acceder a los medios y a la fama, con apariciones televisivas y radiales".
"Se miente para suscitar cómicos estupores, desilusiones ridículas, engaños divertidos, en suma, para solazarse y entretener", filosofó y agregó que, también, "se miente por piedad, por ignorancia, por olvido, imbecilidad", aunque aclaró que también lo hace quien "miente por mentir".
En su escrito prolijamente impreso -con índice de los apartados que abordó-, De la Rúa además apuntó contra el fiscal Federico Delgado, quien pidió su procesamiento acusándolo de haber ordenado la compra de la ley de reforma laboral para cumplir con exigencias del Fondo Monetario Internacional.
Los acusadores "en todo lo que escribieron no hay un solo párrafo inteligente que justifique sus conclusiones. Se limitan a usar lo que les viene bien y desechan analizar la prueba" que él ofreció, sostuvo y concluyó que esos dictámenes "reflejan criterios arbitrarios y mezquinos".