Posible incremento de las retenciones a la soja y el maíz.
El senador nacional Juan Carlos Marino manifestó su rechazo al inminente incremento en las retenciones a la soja y el maíz para constituir un fondo con destino a subsidiar a los productos de primera necesidad que se comercializan en el mercado interno, y toman a este tipo de materias primas como insumo fundamental.
Para el senador pampeano, ante un año con elecciones, el Ejecutivo Nacional vuelve a castigar a un sector que aparece desprotegido para congraciarse con sectores de mayor peso electoral.
El proyecto que ha trascendido aumentaría las retenciones en un 2% a la soja y el maíz, actualmente en el orden del 23.5% y 20% respectivamente, con la finalidad de constituir un fondo de 500 millones de dólares.
Marino expresó que, la medida resulta inaudita ya que, habiendo intervenido parte de la comercialización de granos logrando plancharle el precio al productor y generando una brutal transferencia de ingresos, ahora vuelven a sacarle para que termine subsidiando la venta de pan, fideos, galletitas, pollos, y otro tipo de productos.
"El Gobierno debería preocuparse por que los trabajadores ganen lo que corresponde y de esa manera no sería necesario subsidiar el consumo. Lo justo es que quienes componen la fuerza laboral tengan un salario digno, y quienes producen la rentabilidad que les corresponde", afirmó el senador.
"Por más que se llenen la boca diciendo que esto lo pagan los exportadores, todos sabemos que el descuento se le hace al productor, afectando no solo su margen de rentabilidad, sino también la previsibilidad del negocio", dijo Marino, agregando que ello redunda inevitablemente en un perjuicio para el desarrollo de inversiones, algo que en un tiempo no muy lejano vamos a terminar sufriendo todos a través de la escasez de materias primas.
El legislador indicó que, este gobierno tiene un problema de índole personal con el campo, ya que antes de ahondar en otro tipo de alternativas, prefiere incrementar la carga tributaria que pesa sobre el mismo para solucionar problemas coyunturales. Resulta claro que si el campo tuviera un mayor peso electoral, las soluciones que se buscarían serían otras.
Para Marino, existen otro tipo de medidas para disminuir sensiblemente el precio de productos de primera necesidad, permitiendo además, que el costo de dicho descenso sea distribuido entre todos los sectores económicos de manera mas equitativa; y fundamentalmente esto tiene que ver con las alícuotas de IVA de estos productos.
Marino citó ejemplos concretos, como el caso del pollo, el arroz, y los fideos que tributan una alícuota del 21%, significando una pesada carga para aquellos consumidores que ven erosionados sus ingresos por la inflación, o también el caso de los lácteos, salvo la leche fluida, que están gravados con la misma alícuota; y agregó que si se bajaran las alícuotas y se acomodaran un poco la relación debito-crédito fiscal, podríamos solucionar este problema con la colaboración de todos, sin incurrir en matar las expectativas de un sector en particular como se pretende hacer ahora.
El legislador expresó que, si tenemos en cuenta que el costo fiscal que para este año va a tener la tasa diferencial del IVA agropecuario, que asciende al 10.5% para carnes vacunas y ovinas, frutas, legumbres, y hortalizas frescas; será de 864 millones de pesos; entendemos el porqué de la guerra con el campo, ya que esta cifra representa prácticamente la mitad de lo que el Gobierno pretende recaudar con el incremento de las retenciones.
Por último, Marino agregó que esta confrontación con el sector agropecuario lamentablemente generará problemas en el mediano plazo, ya que la seguridad jurídica llega a ser tan importante como la estabilidad de las variables económicas para la definición de proyectos de inversión, y esto es algo que el gobierno esta decidido a negarle al campo, lo que sin dudas significará en algún momento problemas en la oferta de materias primas.
Los aumentos registrados en este último tiempo en las cotizaciones internacionales de cereales y oleaginosas no llegarán al bolsillo de los productores pero si quedarán en las arcas del Gobierno. Se sigue perjudicando a quienes cuando los mercados no respondieron tuvieron que producir a pérdida y no recibieron ningún tipo de subsidios. Lo malo es que al momento de recibir las ganancias, éstas se las llevan otros.
Además consideró el legislador, esto representa un claro perjuicio en los ingresos de las provincias productoras de alimentos como La Pampa. Por ello los legisladores pampeanos debemos plantear claramente la injusticia de la aplicación de decisiones como éstas.