La Legislatura porteña aprobó la disposición que alcanza a todos los automovilistas de la ciudad de Buenos Aires.
La norma aprobada por el Parlamento de la Ciudad apunta al millón y medio de autos y motos patentados en la ciudad, y será aplicada 11 años más tarde de la aprobación de la Ley Nacional de Tránsito, que la incluía como un requisito.
En rigor, hasta ahora sólo se controlaban taxis, remises y colectivos. Ahora se controlarán autos y motos particulares que tengan más de tres años en circulación o 60.000 kilómetros recorridos.
El proyecto corresponde a los legisladores Jorge San Martino (Recrear), Jorge Enríquez, Alvaro González y Silvia Majdalani (los tres del macrismo), y fue aprobado por los legisladores porteños en la última sesión de este año.
En el examen se evaluará que los automóviles estén en las mínimas condiciones de seguridad con respecto a dirección, frenos, luces y neumáticos, principalmente, y la inspección deberá hacerse cada 12 meses.
El cronograma de verificaciones que deberán implementar las cinco empresas privadas que resulten designadas comenzará con el examen de los vehículos con patentes terminadas en uno. Al mes siguiente lo seguirán las terminadas en dos y así sucesivamente.
El objetivo es que en un año se haya verificado a la totalidad del parque automotor porteño, de 1,6 millones, pero algunos quedarán exentos del control.
La VTO, que deberá hacerse una vez por año, no tendrá costo alguno para quienes tengan su patente al día, pero de no ser así tendrán que pagar un monto aún no determinado, pues dependerá de los costos que presenten las empresas verificadoras.
Además, habrá verificaciones técnicas aleatorias al costado de las calles a cargo de personal del gobierno porteño y quienes no cumplan con los requisitos para circular deberán pagar multas que van de los 50 a 500 pesos, para conductores, y de 100 a mil pesos, para propietarios.
El presidente de la Comisión de Transporte, Jorge San Martino, dijo que "la VTO no se había implementado por deficiencia de las anteriores administraciones. Pero forma parte de una de las cuestiones esenciales que debemos poner en marcha, pues afecta muchas otras cuestiones".
Por su parte, Jorge Enríquez coincidió en que la iniciativa tiene diversas ventajas, pues "mejorará la seguridad activa y pasiva y disminuirá la emisión de contaminantes físicos y efluentes gaseosos".
Eduardo Bertoti, presidente del Instituto de Seguridad y Eduación Vial (ISEV), afirmó que la verificación "es una institución que ha dado probadas muestras de eficiencia en todas partes del mundo y es una vergüenza que uno de los principales distritos en América Latina haya demorado 11 años en implementarla".