El intento de fijar un nuevo marco regulatorio para AySA, generó el rechazo de la oposición y la última sesión se cayó sin pena ni gloria para el kirchnerismo.
El rostro desencajado de Alberto Balestrini y Agustín Rossi, eran la muestra del primer fracaso en sacar una ley contra viento y marea. La semana anterior había sido aprobada en el Senado el marco regulatorio para AySA y en la Cámara baja se pretendió realizar la misma acción.
La diferencia es que la oposición en Diputados aprovechó que el FpV no tenía asegurado los números para su sanción y abandonó el recinto a la hora de la votación. El tablero cantó 126 presentes, lo que llevó a Balestrini a levantar la sesión. Desde ese momento comenzó la guerra de las acusaciones. Rossi los acusó de atacar el funcionamiento de la democracia parlamentaria y no respetar la decisión de la mayoría, mientras que desde la oposición aseguraban que ellos no podían ser cómplices de una norma que no había podido ser estudiada a fondo.
Entre las bancas vacías en el FpV, se contabilizó a Carlos Kunkel, Mariano West, Juliana Di Tullio (todos ellos presentes en un acto en Moreno con el presidente Néstor Kirchner), Carolina Moisés y la del aliado Miguel Bonasso, quien no concurrió en rebeldía por no tratarse la ley de desmonte. A ellos había que agregar a cuatro que estaban enfermos, otros tantos de viaje. Además estaban vacías cuatro de las bancas del partido que lidera el intendente de Córdoba, Luis Juez. Todos ellos hicieron naufragar el expreso pedido del ministro Julio De Vido de que la ley saliera sí o sí. Es que la norma crea la empresa estatal Agua y Saneamiento SA (AySA), la que estará bajo su órbita.
En función de que el quórum se alcanzó gracias a la presencia de varios diputados del PRO, de un par de radicales K y el independiente Carlos Tinnirello, el presidente del Cuerpo Balestrini habló con más de un diputado durante la sesión, intuyendo lo que se venía. Gestiones que quedaron en la nada, porque los bloques de la UCR, el PRO, las huestes de Eduardo Camaño y el ARI se fueron por primera vez del recinto y dejaron caer la sesión.
Que dice el proyecto
El marco regulatorio define las condiciones para la operación del servicio, luego de la anulación del contrato con Aguas Argentinas. La ley confirma un acuerdo tripartito entre la Nación, la Provincia y la ciudad de Buenos Aires.
El punto más polémico, según dejaron constancia los diputados de la oposición, es la creación de un nuevo ente de control y de una Agencia de Planificación, que en la práctica quedarán bajo el ámbito de la Subsecretaría de Recursos Hídricos, que forma parte de la cartera de De Vido.
La aplicación de multas, la aprobación de los planes de AySA y la regulación de las tarifas, que antes dependían del Etoss, ahora serán facultad de esa oficina.
La puesta en escena institucional de AySA implica que el área regulada por la misma abarca a 17 partidos del conurbano bonaerense más la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Todo esto quedará para el año que viene.