Se trata del hasta ahora titular de Hacienda, quien habló de los obstáculos que le pone la Legislatura de su provincia.
El ministro de Hacienda de La Rioja, Julio Garay, renunció al cargo adjudicándole le responsabilidad a los supuestos obstáculos que le estaría poniendo la Legislatura de su provincia, manejada por la oposición.
Dichos obstáculos le impedirían manejar como desea la economía y dicha situación se enmarca en la lucha política entablada entre el gobernador Angel Maza y su vice, Luis Beder Herrera.
La renuncia se produjo 24 horas después de que el procurador general de la provincia, Claudio Ana, pidiera a la Justicia que procese a Garay, junto con otros ocho funcionarios del gobierno local, como presuntos autores del delito de "sedición", por su supuesta participación en la toma y los destrozos ocurridos el 14 de diciembre pasado en la Legislatura.
Pero el ministro renunciante negó, durante una conferencia de prensa ofrecida hoy, que su decisión se relacione con el pronunciamiento judicial de la víspera, y restó importancia a los hechos de violencia ocurridos ese día en la Cámara de Diputados, que obligaron a suspender una sesión.
En el marco de la causa judicial por esos hechos, el ministro de la Producción, Jorge Bengolea, y otros funcionarios de Maza anunciaron esta mañana que se han puesto "a disposición de la Justicia".
Tras su renuncia, Garay se presentó ante los periodistas y también anunció que en su lugar asumirá el actual secretario de Hacienda, Alejandro Caridad.
Garay atribuyó su renuncia a la "lucha política" que mantienen Maza y la mayoría parlamentaria, controlada por Beder Herrera, ambos autodenominados kirchneristas. "La lucha política planteada pone en serio riesgo el futuro económico de la provincia", aseguró.
El ex ministro dijo que las leyes que está sancionando la mayoría bederista de la Legislatura, como el Presupuesto 2007, "van minando el orden fiscal" del Estado provincial.
Garay aseguró que renunciaba por motivos "personales", porque "levantarse todos los días viendo qué ley está vigente y cómo se cambian las reglas de juego, desgastan el ánimo de trabajo que uno tiene. Es como participar de una permanente carrera de obstáculos", sostuvo.