Dirigentes de la oposición, entre ellos Mauricio Macri y Francisco de Narváez, especulan con sumar a Juan Carlos Blumberg a sus respectivas fuerzas en la Provincia.
En la lógica de acumulación de poder coincide puntualmente este caso particular. En efecto, fuentes oficiales del entorno del liberal Mauricio Macri y del justicialista Francisco de Narváez revelaron a Parlamentario, en riguroso off the record, que uno de los principales objetivos de sus jefes es cooptar al ingeniero Juan Carlos Blumberg para sus respectivas boletas electorales.
La idea que los seduce es que contar a Blumberg les asegura un piso en las intenciones de votos nada despreciable para competir con el oficialismo, corporizado en el vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli. Además, Macri, De Narváez y Blumberg, entre otros dirigentes de centroderecha, tienen la misma visión en materia de seguridad, en el sentido de que el Estado carece de una real política para combatirla.
Claro que en la intimidad de las conversaciones sobre el armado electoral, los estrategas tanto de Macri como los de Narváez tienen una coincidencia estratégica a la hora de hablar de Blumberg: el ingeniero sí o sí tiene que recalar en las estructuras partidarias para librar la gran batalla bonaerense. ¿La razón? Carece de una infraestructura en todo el territorio para llevar adelante el enfrentamiento, apuntan, al tiempo que dan el tradicional ejemplo de la cantidad de fiscales que se necesita para controlar todas las mesas.
Una deducción más que obvia: salvo un par de fundaciones que los apoyan y algún partido que “le preste” la sigla para completar la presentación ante la Justicia Electoral, el ingeniero no tiene nada más.
Razones que lo van a obligar a negociar hasta último momento con quién materializa una alianza y fundamentalmente que le garantice una plataforma de victoria. Un secreto que Blumberg guardará en un cajón cerrado con siete llaves. Es que según uno de sus colaboradores, paulatinamente ha ido tomando conciencia de lo que es lidiar con la dirigencia política.
Elogios
No es casual que Mar del Plata sea el lugar elegido por el trío mencionado para reclamar la instalación de una nueva política de seguridad. Claro que a la hora de los elogios De Narváez no se queda corto. “Hace mucho tiempo que los argentinos nos sentimos indefensos y los funcionarios, que deberían defendernos de la delincuencia, no lo hacen”, dijo el diputado nacional que integra el bloque justicialista que preside Jorge Sarghini, al tiempo que agregó que “el ingeniero Blumberg tiene autoridad moral en el tema”.
Ponderaciones en las que el también diputado nacional Mauricio Macri no se queda atrás, y en función de esa táctica rápidamente aceptó el convite de compartir con Blumberg la utopía de unir a las fuerzas opositoras y a dirigentes, como Ricardo López Murphy, Roberto Lavagna, Elisa Carrió, Jorge Sobisch, Ramón Puerta, entre otros, más dirigentes sociales y líderes religiosos.
Una propuesta a la que cada uno de los mencionados reaccionó de diferentes maneras y, fiel al estilo en boga, responden en público y privado, como ven esa unidad. Por ejemplo, en la intimidad del ARI uno de sus diputados le confirmó a Parlamentario que Carrió no tiene mucho interés en posar para la foto, además de recalcar las diferencias ideológicas con Blumberg y Macri, por citar dos casos puntuales.
Por el lado de Roberto Lavagna y de la UCR, tienen más de un prurito en confesar en público que no comparten ese entusiasmo de unir a toda la oposición al precio que sea. A lo sumo, no descartan dialogar oficiosamente con el macrismo, nada más.
En cambio, López Murphy, Sobisch y Puerta sentaron posiciones favorables a la idea de conformar un frente lo más amplio posible para ir a las urnas presidenciales con cierta base confiable para disputar el poder.
Una opción que por el momento se plasma en el terreno de las buenas intenciones, pero que después la ingeniería electoral se encargará de urdir, con todo lo que ello significa como lo demuestra la historia de las alianzas.