En su primer año en el Parlamento, el diputado del PRO presentó 27 proyectos, la mayoría de ley. El kirchnerismo no le aprobó ninguno.
Calidad ante que cantidad. Ese es el lema del diputado nacional Mauricio Macri a la hora de hablar de los proyectos presentados a lo largo del 2006. La mayoría de ellos son de ley y la temática de los mismos giran alrededor de la real autonomía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, lo que puede ser tomado como un mensaje electoral o simplemente que, en función de haber sido electo por la Capital Federal, su problemática no le es ajena.
¿Cuál fue el destino de los proyectos presentados? Engrosan las decenas de iniciativas que quedan en el capítulo de las buenas intenciones, lo que se acentúa cuando están rubricados por varones y mujeres de la oposición. Máxime si es alguien de incidencia en el escenario nacional y que francamente está enfrentado con el kirchnerismo, que es el caso del empresario y presidente de Boca Juniors.
Pruebas al canto. Los dos últimos proyectos de ley de Macri se concretaron el 4 de diciembre último, con los cuales completó la cifra de 20 en este rubro. Los dos proyectos demandan que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires recupere íntegramente todas las facetas del Poder Judicial y que el Puerto de Buenos Aires deje de estar en el organigrama nacional.
El primero fue girado a las Comisiones de Justicia, Asuntos Municipales y la de Presupuesto y Hacienda, en tanto que el segundo fue derivado a la de Asuntos Municipales, Legislación Penal y Presupuesto y Hacienda. Como se puede apreciar, los dos terminan en la Comisión de Presupuesto y Hacienda, presidida por el oficialista Carlos Snopek, y que opera como un cepo para todos los intentos, no sólo del Frente para la Victoria, sino para el resto de los bloques. No es difícil imaginar cuál es el futuro de ambas normas: postergar eternamente su abordaje.
Testimoniales. Un panorama que se presenta para las 18 restantes iniciativas, que giran en una variada gama de temas. Uno de ellos propone el dictado de una ley para regular y controlar desde el Congreso los famosos fondos fiduciarios. Otro, impulsa una política de Estado real y efectiva para los varones y mujeres entre 40 y 60 años que están fuera del mercado laboral. Para Macri se deben implementar cursos de capacitación y que las empresas que dispongan su incorporación gocen de beneficios impositivos especiales.
En materia de proyectos de resolución, los mismos suman apenas 6 y por uno de ellos demanda que el Poder Ejecutivo responda sobre el apoyo de Argentina a que Venezuela tenga un lugar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, lo que finalmente no sucedió.
En cuanto a los de declaración, la producción es más que mínima. Uno solo a lo largo del 2006 y se enmarca en la temática del anterior, o sea el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Macri propone que el entonces lugar vacante sea destinado, con el apoyo de Argentina, a Uruguay.
Por supuesto que todos los proyectos de Macri cuentan con la rúbrica de la mayoría de los 11 integrantes del bloque del PRO, que es presidido por Federico Pinedo, el que lleva la voz cantante en todos los debates en el recinto.
Una opción que conduce a que el diputado tenga un papel secundario a la hora de actuar en el recinto, salvo en un par de oportunidades. En ese sentido, no se puede soslayar, como lo admitiera en más de una oportunidad, su poco apego al trabajo parlamentario, lo que llevó a que sea vigilado en forma obsesiva por el oficialismo a la hora de revelar si concurría o no, y cuántos minutos estaba sentado en su banca. Incluso los fotógrafos estaban atentos a lo que hacía en el recinto, hasta que en una oportunidad lo fotografiaron bostezando... lo que generó más de una crítica o de una chanza, incluso entre los propios miembros del PRO.