Será anunciado en febrero e incluirá un sistema de puntaje para el registro de conducir, que tendrá como finalidad penalizar la reiteración de infracciones y podrá acarrear la inhabilitación permanente del conductor.
El gobierno porteño anunciará el próximo mes un nuevo plan estratégico integral de rediseño del sistema de seguridad vial, que entre otras medidas, prevé un sistema de puntaje para el registro de conducir, que tendrá como finalidad penalizar la reiteración de infracciones de tránsito y podrá acarrear la inhabilitación permanente para manejar vehículos.
La iniciativa será anunciada el mes próximo y que algunas medidas podrán comenzar a regir a penas sancionado mientras que otras requerirán de la aprobación de la Legislatura local, con la que se está consensuando el proyecto, según informó a ese diario el ministro de Gobierno porteño, Diego Gorgal.
El programa contempla, también, la obligatoriedad del dictado de clases sobre seguridad vial en las escuelas primarias y secundarias que dependen del gobierno de la ciudad, nuevas pruebas para quienes deban tramitar la licencia, la intensificación en la calle de los controles de alcoholemia, la verificación técnica vehicular y campañas de concientización en conjunto con ONG especializadas.
El sistema de puntaje prevé que el conductor tenga 20 puntos de inicio y, a medida que cometa infracciones, irá bajando el puntaje. Cuando llegue a cero será inhabilitado en forma transitoria y la reincidencia provocará el retiro definitivo de la licencia.
Las faltas de tránsito se dividirán en leves (restarán de 1 a 3 puntos), graves (4 a 6) y muy graves (7 a 10). La primera vez que un conductor alcance el límite cero, se lo inhabilitará para conducir por 90 días; la segunda vez, por 180; la tercera, por un año, y si continúa en la reiteración de faltas, finalmente se le retendrá la licencia de conducir de manera permanente.
El plan estratégico integral de rediseño del sistema de seguridad vial -tal sería su nombre- también incluye la creación de un nuevo sistema para habilitar a los conductores. Los cambios contemplarían un nuevo circuito de mando del vehículo y pruebas en simuladores.
El anuncio abarca una fuerte reforma en la supervisión del tránsito, incluido un afianzamiento de los controles de alcoholemia; la reglamentación de leyes pendientes aprobadas, como la de verificación técnica obligatoria, y campañas de concientización realizadas junto con ONG especializadas, sumadas a una propia.
Además, se realizará una reforma a nivel judicial, con una justicia especializada en tránsito. Para eso se abrirá un concurso para ocupar 60 nuevos cargos como controladores administrativos de faltas. Pero, para eso, antes deberán modificar el código de faltas.