Los nuevos interlocutores

Por Miguel Saredi

Por estos días las entidades agropecuarias han moderado sus criticas, y posibilidades de medidas de fuerza contra el Gobierno nacional, a raíz de la posible intermediación del jefe de Gabinete de Ministros, Sr. Alberto Fernández, a lo cual se ha agregado la renuncia del Secretario de Agricultura .
Nos parece necesario, más allá de los nombres, que entendamos cual es el fondo del problema, porque sólo así podremos encontrar la clave de la solución.
Por eso –haciendo centro en el Jefe de Gabinete- y más allá del “gesto” del gobierno, o el llamado “guiño al campo”, es necesario hacer entender algunos puntos, pues el NUEVO INTERLOCUTOR, debe saber que nuestras diferencias no son meras “cuestiones de funcionamiento”, como catalogó la renuncia de Miguel Campos.

NUESTRA EXPERIENCIA CON EL JEFE DE GABINETE
Allá por el 2005, y principios del año 2006, y luego de tratar de hacer entender a distintos funcionarios, la necedad de medidas, como el límite impuesto arbitraria, y discrecionalmente, al peso de faena en esa época del año ,y otros desaciertos permanentes, llegamos con nuestro mensaje a Alberto Fernández para intentar hacer comprender que estaban equivocados en la toma de decisiones, y que partir de allí empezaría una época de conflictos y malestar, entendibles y justificados, por parte de toda la cadena de producción.
La continuidad del desconcierto gubernamental, que culminó en alguna etapa con la veda a la exportación de carnes argentinas, y nuestra pelea definitiva, –con la dignidad puesta de manifiesta, por nuestra diputada María del Carmen Alarcón- tuvo una antesala, y una última reunión en la que asistí junto a la entonces Pte de la Com. de Agricultura, en la misma oficina del Jefe de Gabinete.
Por allí pasó, en esa misma reunión, el mismo Pte de la Nación, para saludarnos, en nuestra última vista, y diálogo, con el primer mandatario.
De más está decir, la falta de resultados de nuestra gestión, pero lo que me interesa destacar en este contexto, son las expresiones que escuché, por parte de un funcionario de un Gobierno de un Estado, en el cual su principal variable económica, es la cadena agroindustrial, y agroalimentaria.
Allí escuché por ejemplo frases como: “no me ván a negar la plusvalía del campo”,….o ante la defensa a Analìa Quiroga, quien había tenido por esos días duros conceptos esos días con el Presidente de la Nación: “Saredi, de que se queja esa señora, que venda su campo, que vale 4 veces más que lo valía”…. o para expresar otros de sus conceptos: “ustedes no entienden, nosotros no somos del campo, nunca el peronismo lo fue, somos más industrialistas”…..
Inútil fue intentar derribar el concepto de la renta diferencial de la tierra, o de rentas extraordinarias, o que el tipo de cambio alto, se mantenía, gracias a la producción del campo, y mucho menos, hacerle entender que la economía no se divide más en productora de bienes primarios o industriales, o manufacturados, sino que el concepto moderno habla de cadena de valor, como tan bien explica, entre otros, Manuel Alvarado Ledesma.
Por supuesto, mucho menos, pudimos hacer entender una formación de valores diferentes, sobre el valor de la tierra, y la imposibilidad que esta sea tenida en cuenta como un bien fungible, cambiable, y vendible permanentemente, como la habitualidad o facilidad, que puede tener un prestamista, o un comerciante ,dedicado a otro tipo de actividad.
Allí nos dimos cuenta, que en su cabeza y en su corazón, el campo, la tierra, era un mero recipiente, un soporte donde apoyarse, sólo tierra fértil para explotar, o para hipotecar quizás, el campo constituía sólo, recursos naturales explotables.
Entiendo que todo este relato es cuestionable, entre otras cosas por que salvo los testigos nombrados –como el propio Presidente- es la palabra nuestra contra la suya, pero así fue el tenor del diálogo, que nos fortaleció en reafirmar que no estábamos equivocados en defender a nuestra gente.

SU PENSAMIENTO ECONÓMICO
Pero yendo a la actualidad y tratando de imprimir una dosis de mayor objetividad en el pensamiento, es que queremos analizar con ustedes un dato de estos últimos días.
Todos conocen que el distrito del jefe de Gabinete, es la Capital Federal, y que es allí donde pretende construir su proyecto político personal.
En ese marco ha decidido en confiar, y proyectar la figura de Daniel Filmus, como el posible postulante oficial al Municipio porteño.
Hace una semanas, entre distintos escenarios electorales que se montan desde las esferas oficiales, presentaron el equipo económico de Filmus-Fernández.
¿ Ustedes plantearán que tiene que ver con el campo? ¿Si seguramente la presencia de Miguel Peirano, –secretario de Industria –, me hace ver una política y economía industrialista anti- campo?
La verdad es, que todo tiene que ver con todo, porque los economistas de su intimidad que presentó fueron, además de Peirano, Eduardo Basualdo, Abraham Gak, Mercedes Marcó del Pont, Roberto Feletti, Jorge Gaggero, y Enrique Arceo.
Vamos a conocer algunas opiniones de los economistas de la intimidad y en quien confía Alberto Fernández, así corremos el velo de subjetividad y parcialidad con el que pueden desconfiar de nuestros dichos, reuniones o comentarios, o quizás apartar nuestras opiniones “ideológicas y políticas”, como el propio Gobierno ha denunciado.

EDUARDO BASUALDO-Economista de FLACSO-
NICOLÁS ARCEO –Economista de FLACSO-
“En el campo es muy difícil saber cuanto ganan porque se evade muchísimo. Es el sector que menos impuestos paga” preconizó siempre Basualdo, e indudablemente su pensamiento fue escuchado por el Presidente Kirchner.
Un estudio de estos investigadores –de absoluta cercanía y grupo íntimo de Alberto Fernández- dice que, la consolidación del éxito de mantener los precios de carne al consumidor y favorecer un incremento del stock ganadero, debe hacerse básicamente aumentando las retenciones agrícolas.
Este trabajo es quizás el más escuchado al tomar la decisión hace semanas de aumentar las retenciones, al poroto de soja, y al aceite, a finales del 2006-principios del 2007 en un 4%.
Dicen estos autores, que las figuras protagónicas de las transformaciones en el comportamiento agropecuario son una vez más los grandes propietarios rurales, la oligarquía nativa, que es la clase social decisiva en la historia argentina, por ello “el aumento de las retenciones a la producción agrícola parece ser la medida más eficaz que garantiza la recomposición del stock ganadero, y de la oferta de carne, sin mediar un significativo incremento en los precios que afecte el poder adquisitivo de los sectores populares”.

ABRAHAM GAK –Director del Plan Fénix-
Referente de un grupo de intelectuales importantes de la Universidad de Buenos Aires, hay demasiado material para comprobar su animadversión al sector agropecuario, pero para sintetizar voy a poner en forma textual su opinión acerca de las retenciones.
¿Cuál es su posición en el debate por las retenciones? Le preguntó hace escasos días un periodista. Contestó ( sic):
“En el Fénix estamos completamente a favor. Debe haber retenciones por varios motivos. Desde un punto de vista ideológico, porque la renta de la tierra pertenece a la comunidad. La tierra es preexistente al manejo de quienes la explotan. Segundo, para controlar la inflación. Tercero, para afianzar la recaudación. Cuarto, porque legítimo que el estado se apropie de una porción de la suba del dólar y la distribuyan entre quienes sufrieron más por la devaluación…”

ROBERTO FELETTI
Este economista, ha ocupado lugares de suma relevancia en los últimos gobiernos, como el de ser Presidente del Banco Ciudad, y haber apoyado a el último gobierno de la Alianza.
Actualmente además de ser parte del equipo económico ,cercano al jefe de gabinete de Ministros, es Vicepresidente del Banco Nación.
Y si usted pensaba que los famosos créditos para inquilinos anunciados hacia mitad de año era otro cuento, se equivocó porque hace unos días Feletti declaraba:
“Gracias a las retenciones crecieron las manufacturas de Origen Industrial y las >Manufacturas de Origen Agropecuario, ……..Y para desmentir a los incrédulos dijo “con esa plata de las retenciones se recibió más de 60 mil consultas de créditos hipotecarios para inquilinos, de los cuales se aprobaron 3.200 solicitudes”.

JORGE GAGGERO
Investigador del Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de la Economía Argentina acaba de declarar en octubre del 2006 ante una pregunta puntual:
“Les veo a las retenciones completa legitimidad en las actuales condiciones macroeconómicas y del escenario mundial, pues sólo se captura una parte de las ganancias extraordinarias…..”.

MERCEDES MARCÓ DEL PONT
Dejamos para el final a la figura quizás más conocida, pues asiste regularmente a programas de TV, es actualmente diputada nacional, por el Frente de la Victoria, de Capital Federal, y una de las candidatas para acompañar a Daniel Filmus, como candidata a vicejefa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Economista de FIDE, siempre valoramos su sinceridad, y su coherencia, demostrada hace años, aunque no la compartamos, defendiendo entre otras medidas la necesidad de establecer mecanismos de regulación en los mercados y “poner como ejemplo de lo importante y positivo de esto, las retenciones a la materias primas y productos básicos para tratar de evitar ese traslado a precios internos de los precios internacionales”.
Hay numerosas citas sobre su posición, y su apoyo irrestricto ante cada nueva retención a la carne, a la leche o cualquier producto derivado del campo.

Con estas líneas precedentes, intentamos mostrar el pensamiento de muchos economistas que rodean al actual interlocutor con el campo, pero haciendo la salvedad, que gran parte de nuestras formaciones partidarias han tenido similares propuestas –incluso en los gobiernos de facto-, y es esta línea, que ellos mismos llaman “industrialista”, la que ha gobernado a la Argentina durante décadas, que representa a sectores y clases con intereses predominantemente “extrarurales”.
Los resultados de su accionar están a la vista.

REFLEXIÓN FINAL
No queremos con éstas líneas recargar las tintas, avivar la polémica sin fin, o contribuir a una mayor división, y separación entre argentinos.
Al contrario, queremos entender, y empezar a dialogar, y para ello, tenemos que conocernos.
Tenemos que saber que partimos de ideas diferentes, de concepciones, y formaciones casi opuestas, y que en el fondo nuestras diferencias no son simplemente instrumentales, o de diferencias sobre una producción específica, o sobre medidas como el control de precios, sino que la asimetría es notoria en muchos aspectos.
Por lo demostrado hasta aquí, las diferencias con Alberto Fernández, exceden la simpleza de los mecanismos para evitar el aumento de los alimentos, sino que en su concepción ,y de todo el Gobierno Nacional, industria y campo, son conceptos separados.
Para nosotros los grandes países del mundo fortalecieron el campo, para tener una gran industria.
Cuanto más eficiente sea la agricultura, mayor será su potencial de correlación con la industria, y tanto mayores las oportunidades de crear conexiones intra industriales dinámicas (Senghaas,1985).
El Jefe de Gabinete, al contrario, sostiene la concepción, que hay que fortalecer la industria en detrimento del campo, sin entender que las transformaciones económicas que las sociedades industriales experimentaron, involucraron estrechamente a la sociedad rural.
Creemos que realmente no lo entiende, ni lo asimila, e incluso aceptemos, de absoluta buena fe.
Para fortalecer la industria, en la búsqueda del equilibrio rural-urbano, las economías industriales, y para mantener un importante volumen de población rural, en distintas circunstancias tendieron a proteger a sus agricultores y a su agricultura. Un ejemplo claro, son los subsidios agrícolas.
En la Argentina, todos estos economistas, compañeros de ruta y accionar político e ideológico de Alberto Fernández, ponen y avalan las retenciones a la exportación de productos agropecuarios como contrapartida.

Es por todo ello que creemos que las entidades deben buscar el diálogo, y la soluciones, que den un marco de previsibilidad, orden, y seguridad a nuestra cadena productiva, pero deben hacerlo partiendo, y sabiendo, las diferencias de concepción, de formación, y de valores en muchos casos, entre el Jefe de Gabinete y nuestra gente de campo.
Deben extremar el trabajo, pues la tarea es ardua, pero no hay que dejarse doblegar, y pelear palmo a palmo ésta línea de pensamiento, que más allá de la buena o mala fé, de su concepción ideologista o principista, ha llevado a la ruina a nuestra Patria, y en especial ha sumergido en la pobreza, y la exclusión, a casi el 40 % de nuestros compatriotas.

Es nuestra obligación, moral y material, luchar para convencerlos de su error, porque estamos convencidos, que detrás de esta cadena agroindustrial y agroalimentaria, hay otro destino posible.
No sólo nos miran nuestros productores agropecuarios, los trabajadores, o los millones de argentinos que dependen directa o indirectamente de la cadena, sino también esos millones de hombres, mujeres, y niños, que en el hacinamiento y exilio interno de los grandes conglomerados urbanos, necesitan la construcción de una Patria diferente, para alejarse de la tristeza, del hambre, de la desesperanza, de la ignorancia, de la esclavitud del alcohol, la droga, o el clientelismo político, a la que inevitablemente los llevaron, y no fuimos capaces de resistir.

* El Dr. Miguel Saredi es Presidente de Pampa Sur y diputado nacional MC

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