Un discurso para no olvidar

Por Jorge R. Vanossi

Si todo fuera tal como lo pinta el Sr. Presidente, tendríamos la sensación térmica o mejor dicho, la sensación política de estar viviendo en un paraíso. Pero no es así. Más bien transitamos por un valle de lágrimas.

Una vez más el Presidente no cumple con el mandato constitucional que indica en qué debe consistir el acto de apertura del año parlamentario: además de rendir cuenta de la gestión del Ejecutivo, es fundamental que proponga ideas y soluciones para los problemas del país. Y este Presidente no lo hizo.

Junto a una larga lectura, oímos una serie de párrafos improvisados en la que despreció la Calidad Institucional, mofándose de quienes la toman como bien preciado del que carecemos, pero estas burlas no son ni ideas ni propuestas. También fueron párrafos obviables, sus consuetudinarios ataques al periodismo y a la prensa en general. ¿Qué tolerancia y aportes de ideas nos brinda de esta forma?

No hubo propuestas realmente integradoras. No presentó planes, de manera que al entrar al 4to. año de mandato carece de los mismos y no parece que en el futuro los vaya a tener. Aquello que sí abundó es el rencor y la poca piedad, olvidándose de la paz interior que tanto necesita nuestro pueblo y que proclama el Preámbulo de la Constitución.

Mintió con la oposición acusándola de no haber presentado proyectos alternativos, pero en realidad esos proyectos alternativos existieron y fueron prolijamente desoídos. La bancada oficialista votó, muchas veces, sin un real debate.

Involucró a nuestros país con el régimen de Chávez, al que exaltó sin medir las consecuencias internacionales de dichos apoyos.

Su discurso se volvió eufórico cuando mencionó los Derechos Humanos, atribuyendose todos los méritos. Cabe recordar que en los años de plomo el Sr. Presidente no firmó un solo Habeas-Corpus en su calidad de abogado.

Engaño a la audiencia con cifras estadísticas, confundiendo la situación económica al equiparar desarrollo con crecimiento y confundiendo a éste con la simple reactivación. No distingue entre gasto e inversión. Ocultó la crisis energética, pues son notorios los frecuentes cortes de energía. En resumidas cuentas hizo demagogia con cifras y datos, olvidándose de las dudas que deparan los números entregados por el INDEC.

Así como hay libros sin lectores, hoy hemos asistido a un monólogo profundamente autoritario, en lo esencial, sin derecho a réplica. No recordamos Presidente que se haya atrevido a tanto cuando con tono amenazante afirmó: “Hay algunos que no resisten el archivo…” ¿Se refiere a futuras operaciones de inteligencia…?

En síntesis, un discurso para olvidar. Solamente habló de los números económicos, que días pasados el INDEC puso en duda. En lugar de preocuparse por llenar la plaza con piqueteros, se tendría que inquietar por solucionar los temas que tanto aquejan a la ciudadanía.

*Vanossi es presidente del bloque PRO de la Cámara de Diputados

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