Alerta ante la subida del precio de la carne

Por Susana García

En mayo de 2006 decíamos que la decisión del Gobierno Nacional de suspender, por 180 días, las exportaciones cárnicas y subir 10 puntos -del 5 al 15%- las retenciones a las ventas externas de carnes con hueso y termoprocesadas para evitar el incremento de los precios en el mercado interno, no sólo mostraba la inexistencia de una política racional que impulse un desarrollo genuino, sino también un sistema de castigos a distintos sectores de la cadena que impactará, de manera negativa, en el sector de la industria frigorífica y fundamentalmente afectará a las fuentes de trabajo.

Durante todo el año 2006 siguieron profundizándose estas medidas discrecionales y arbitrarias y, como consecuencia, el sector ganadero se vio afectado. No se resolvió el problema de los precios internos y notamos serias dificultades para pensar la expansión de la cadena productiva de la carne.

La política desarrollada por el Ministerio de Economía es errática: acuerdo de precios, aumento de retenciones y, finalmente, prohibición para exportar. Alarma la incapacidad para diseñar y ejecutar políticas sectoriales que apunten a un reforzamiento de la producción en función de un proyecto de país que sea sustentable.

Hace casi un año presenté en el Congreso un Proyecto de Declaración solicitándole al Poder Ejecutivo que ponga en marcha “un Plan Ganadero Nacional que incluya instrumentos de fomento para la actividad, donde se definan las líneas estratégicas para el conjunto de la cadena productiva, con el objeto de relanzar la producción, asegurar el abastecimiento interno y externo de carnes y coordinar y hacer coherentes los esfuerzos que aisladamente realizan las provincias y los distintos eslabones de la cadena”.

La instrumentación de un Plan Ganadero anunciada por el propio Secretario de Agricultura durante el año 2003, se cristaliza en el 2006 pero con dificultades notables de implementación. Desde entonces, hubo tiempo suficiente para prevenir una situación de escasez que se veía venir ante la creciente demanda del mercado interno y externo y ante la pérdida de stock ganadero que se había producido en el país en las últimas décadas. El gobierno sólo optó por medidas erráticas, coyunturales e inconexas: aumento de las retenciones a las exportaciones, aumento del peso de faena, creación de un registro para las exportaciones y créditos para promover las inversiones en el sector. No pudo revertirse, con esas medidas, la situación difícil del sector.

Como dato concreto, comenzamos el año 2007 detectando que la proporción de hembras en la faena total de bovinos aumentó un 16%, entre diciembre de 2005 y el mismo mes del año pasado, según se desprende del último informe del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA). Eso porque pasaron de ser el 41,3% del total faenado en diciembre de 2005, a representar el 48% durante el mes de noviembre de 2006, un valor que no se registraba desde mediados de 2004.

Ciertos avances en las políticas realizadas para el sector, como los subsidios que se están implementando, son un paso pero no suficiente. El cambio de interlocutor en la Secretaría de Agricultura, Ganadería Pesca y Alimentos (SAGPyA) hace aparecer una nueva voluntad política de diálogo y concertación. Hasta este momento, es sólo un gesto.

El aumento del precio de la carne es un tema preocupante, pero el gobierno sigue sin entender que el problema es la falta de oferta suficiente y, para que ella aparezca, es necesario revertir la falta de políticas que en las últimas décadas, y particularmente en los últimos años, hizo retroceder a nuestra ganadería. Sin un plan estratégico a largo plazo para el desarrollo de toda la cadena productiva, las medidas anunciadas por el Presidente anoche, sólo servirán para descomprimir el problema de los precios de la carne por algunos meses, pero el desestímulo a la inversión en la actividad agudizará el problema en el mediano plazo. Así, sólo se acentuará el traslado de la inversión desde la carne a la soja y terminaremos comiendo milanesa de soja en el futuro, ya que terminaremos acabando con el actual stock vacuno.

Susana García es diputada de la Nación. Bloque ARI

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