“El Banco Central tiene que ser funcional a esos objetivos de desarrollo”

La presidenta de la Comisión de Pequeñas y Medianas Empresas defendió su proyecto para modificar la Carta Orgánica del Banco Central y que despertó resistencias de la oposición en el Parlamento.

La diputada Mercedes Marcó del Pont es autora de un proyecto para reformar la Carta Orgánica del Banco Central, que salió con dictamen de la Comisión de Finanzas de la Cámara baja y detalló que en realidad se trata de una modificación “chiquita y básicamente vinculada al artículo 3, que habla de las funciones del Banco Central”.

“Lo que se pretende en ese proyecto que tiene mucho de carácter simbólico y político, es devolverle al Banco Central el objetivo que tuvo desde su creación, que fue siempre ocuparse de la estabilidad de precios, de la inflación, pero también del crecimiento y del pleno empleo”, señaló la diputada al ser entrevistada en el programa Parlamentario TV, que se emite por el canal Metro. Agregó que “eso fue así hasta el año 92, en que el ex ministro Cavallo instala en este país el régimen de Convertibilidad y por lo tanto la Argentina pierde soberanía monetaria y cambiaria y el Banco Central se limita a un rol pasivo, eliminando toda mención a los objetivos de crecimiento económico, de pleno empleo”.

Marcó del Pont recordó que ese artículo había quedado desde entonces, lo que contrapuso con la política económica impulsada desde el año 2003, según la cual a través de sostener el tipo de cambio se busca proteger la producción y el trabajo nacional. “Ese artículo es viejo, no responde a lo que es la lógica del nuevo modelo imperante en nuestro país –dijo-. No puede ser que nuestro país siga teniendo un artículo 3 que era funcional a la definición de lo que era el régimen de la convertibilidad, una caja de conversión”.

“Se han dicho cantidad de pavadas”, dijo respecto a las críticas que levantó su iniciativa, y puntualizó que “los que más me cuestionaron este proyecto fueron los mismos que en los 90 me criticaban porque yo estaba en contra de la convertibilidad; yo fui una crítica profunda de ese régimen, que tenía muchos defensores del otro lado del mostrador, que hacían muy buenos negocios en esa época, y que decían que era políticamente incorrecto lo que uno planteaba”.

Marcó del Pont destacó que “ahora, esas mismas personas, de pensamiento básicamente ortodoxo y liberal, son las que me critican por esta reforma que se está planteando”. La diputada aclaró que “hay que separar la paja del trigo y acá hay que claramente poner en discusión qué es lo que se pretende hacer hacia adelante con este proyecto” económico.

La diputada kirchnerista reivindicó al proyecto económico en vigencia porque “nos ha permitido crecer como hemos crecido, nos ha permitido recuperar el mercado interno, nos ha permitido recuperar progresivamente la remuneración al trabajo, nos ha permitido otro tipo de inserción en los mercados internacionales”, y sostuvo que el mismo necesita de institucionalidades y de normativas que se adecuen a ello.

Mercedes Marcó del Pont destacó que oportunamente habló sobre su proyecto con el Ejecutivo -“no es que me mandé sola”, aclaró-, y remarcó que la modificación que ella plantea tiene dos partes: “una es devolverle al Banco Central el objetivo múltiple, como tienen prácticamente todos los bancos centrales del mundo: estabilidad, más crecimiento y empleo; y por otro lado, plantea que el Banco Central si bien sigue siendo autónomo, tiene que coordinar su actividad con el resto de la política económica, por ejemplo el Ministerio de Economía”.

En rigor, admitió que es en lo que en la práctica sucede. “Sabemos que el BCRA, cuando sale a comprar dólares, acuerda con el Ministerio de Economía, cuánto compra uno, cuánto compra el Tesoro… Esto existe en tanto y en cuanto se ha recuperado política monetaria y cambiaria y hay que trabajar coordinadamente –dijo-. Eso que estaba ocurriendo en los hechos, mi aspiración es introducirlo en la norma de la ley”.

Para Marcó del Pont, “el Banco Central y toda la política de un gobierno tienen que propender hacia el desarrollo económico”, ante lo cual se mostró contraria a lo que definió como una “sobrerreacción del viejo discurso de la década de los 90”.

“Hay que dar vuelta la página y empezar a generar una nueva teoría consistente, como de hecho existe, porque hay que mirar lo que ha pasado en otras experiencias del mundo y también otras épocas del pasado argentino, para recuperar todas estas instituciones que fueron devastadas en los 90”, sostuvo.

La diputada kirchnerista aclaró que no le preocupa si su proyecto es tratado el mes que viene, en tres meses o después de octubre, sino que espera que se abra una discusión en torno a la cuestión. “Si el Banco Central tiene que ser autónomo, perfecto, pero no puede ser autista, no puede ser independiente del conjunto de lo que son las decisiones y orientaciones del gobierno nacional –destacó-. El Banco Central tiene que ser funcional a esos objetivos de desarrollo”.

“Se abre un debate interesante hacia delante y creo que metí el dedo en la llaga, no”, concluyó.

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