Una rebelde con tacón de aguja

El diario El País de España le dedicó a la primera dama un artículo en su edición de este martes.

El corresponsal del diario madrileño en Buenos Aires, Jorge Marirrodriga, señala de Cristina Fernández de Kirchner que la candidata presidencial “combina el populismo con la alta costura”.

La nota del diario El País hace hincapié en la etapa legislativa de la senadora bonaerense, comentando el hecho de que nunca permita interrupciones de sus colegas mientras habla en el recinto. “Del mismo modo, cuando ella habla, el límite de tiempo se convierte en algo relativo”, agrega.

“Y es que la candidata a la presidencia de Argentina y aspirante a suceder a su marido, Néstor Kirchner, no destaca por su cintura negociadora cuando defiende sus ideas. Según los suyos, eso es firmeza; para los contrarios, intransigencia”, puntualiza la nota de Marirrodriga.

“La candidata del Frente para la Victoria se ha ganado fama de ser un ariete en el Senado argentino. Da igual si hay que dirigir los ataques contra la oposición o contra el propio grupo –agrega el artículo-. Hace diez años fue expulsada del grupo justicialista por su constante oposición al presidente peronista Carlos Menem. Fue apodada la rebelde y despreciada por sus compañeros que gastaban bromas sobre los zapatos de tacón alto con los que se presentaba en las sesiones. Una década después, Menem aparece más en las revistas del corazón que en la crónica política y ella llama a la puerta de la máxima magistratura del Estado”.

La nota del diario de más circulación en España hace hincapié en el cuidado de su imagen que hace la primera dama, aun “en los más pequeños detalles, que incluyen los complementos que utiliza en su vestuario, el peinado de su larga melena o el agua que bebe durante sus apariciones públicas. ‘Antes de ser primera dama era una fumadora empedernida y no había manera de que dejara el cigarrillo. No valían las advertencias sobre los daños en su salud… hasta que le dijeron que dañaba su piel. Entonces lo dejó’, explica José Ángel Di Mauro director del Semanario Parlamentario y autor de una biografía de la candidata presidencial. Ahora la senadora no tolera que fumen en su presencia. Su marido, el presidente, también ha dejado de fumar”.

Cristina Fernández es de los políticos que no dan puntada sin hilo –agrega la nota-, lo que para sus colaboradores significa que es previsora, y que sus rivales convierten en calculadora.

“Una actitud que arroja sombra sobre muchos de sus gestos. Por ejemplo, durante la presidencia de su marido, la senadora ha centrado sus apariciones públicas en dos temas: la violación de los derechos humanos en la dictadura y el apoyo a la comunidad judía. Y en los dos casos con resultado ambivalente –destaca el artículo-. En el primero, su cercanía al sector de las Madres de Plaza de Mayo, encabezado por Hebe de Bonafini -comprometido con la izquierda y con temas de la actualidad como las luchas políticas internas o las relaciones con Hugo Chávez y EE UU entre otros-, la ha alejado de otros organismos de defensa de los derechos humanos ajenos a la batalla electoral. En el segundo caso, las recientes visitas en el extranjero al Comité Judío Mundial en Nueva York o a las Asociaciones Judías de Venezuela han levantado reticencias locales. ‘Hay que desconfiar de alguien que parece que se ha preguntado ¿qué hago con los judíos?’, apunta un destacado miembro la numerosa comunidad judía argentina que prefiere el anonimato”.

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