Sandra y Fabián Bergenfeld quedaron en veredas opuestas por la cuestión que involucró a la candidata presidencial del FpV.
Otrora gatita de Porcel en los 80, Sandra Bergenfeld desembarcó en la política en el nuevo siglo en el marco del macrismo, del que se fue como tantos otros ex legisladores de Compromiso para el Cambio. Y tras ciertos coqueteos por otros sectores, Sandra encontró su lugar en el mundo en el bloque del kirchnerismo. Allí se amoldó convenientemente y terminó transformándose en una herramienta importante del FpV.
Al punto tal de convertirse en el ariete que embistió contra el jefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman, promoviendo contra él la denuncia por el título de licenciado.
Por este preciso dato resultó paradójico que quien promoviera la impensada denuncia pública contra la primera dama por supuesto “falso título” fuera nada menos que el hermano de la legisladora porteña, Fabián Bergenfeld.
Ante esta situación, la diputada del FpV salió prestamente a marcar de qué lado estaba, cuestión de que la ira presidencial no la alcanzara por la actitud de su hermano. Y en el operativo de “despegue” no buscó ambigüedades, hablando sin nombrar a su hermano de "atajos oportunistas en una campaña electoral carente de oposición constructiva".
La diputada Bergenfeld dijo que "cuando denuncié la licenciatura ‘trucha’ de Telerman, lo hice sobre pruebas fundadas y tras una larga investigación documental, que derivaron en un proceso judicial por el cual Telerman asumió la culpa y pagó la multa para no ser condenado. En este caso, en vez de la verdad, prima el oportunismo", disparó certeramente.
Respecto a su hermano dijo tan solo que "quienes hoy denuncian, lo hacen sobre la base del rumor y sin ahondar en información alguna".
"Lo hacen intencionalmente buscando prensa y mancillando la honorabilidad de una mujer proba y capaz, a la cual como no pueden ganarle con los votos, intentan hacerlo desde la tribuna de la denuncia irresponsable, con lo que logran embarrar la cancha lo más posible", completó.