El fallo que liberó de escollos judiciales la candidatura de Francisco de Narváez es un precedente para otras impugnaciones, como la del vicepresidente de la Nación.
Los propios especialistas en temas jurídicos consultados por Parlamentario.com anticiparon que la situación de Francisco de Narváez y de Daniel Scioli, si bien son similares en cuanto a la impugnación impugnada contra ambos, tiene una diferencia a favor del vicepresidente de la Nación.
Esto es, mientras los argumentos en contra de Scioli son en algún grado “discutibles”, los de De Narváez son “enteramente cuestionables”.
Así las cosas, si De Narváez queda habilitado, obviamente sucederá lo mismo con Daniel Scioli y también con Luis Patti, otro de los candidatos impugnados, aunque por razones distintas.
La Corte provincial deberá expedirse sobre la validez de las candidaturas del vicepresidente y del titular del Paufe cuando falten pocos días para los comicios y luego de que la Junta Electoral provincial las habilitara, como ocurrió en el caso del postulante de Unión-PRO.
A Scioli lo cuestionaron desde el lavagnismo por no tener los cinco años de residencia en el ámbito de la provincia de Buenos Aires y ejercicio de ciudadanía para presentarse a candidato a gobernador, según lo establece la Constitución provincial.
En el caso de Patti, la impugnación fue planteada por un particular, Mariano Molina, por presunta falta de idoneidad moral para competir en las elecciones.
Ahora bien, lo que podría llegar a surgir es que alguien eleve un recurso de queja posterior a la Corte Suprema de Justicia, que debería fallar con la elección ya definida y seguramente el elegido gobernando. En caso de resolver que el elegido -llámese Scioli- no estaba en efecto habilitado para gobernar, podría llegar a ser considerado entonces “gobernante de facto” y debería renunciar, aunque todas las decisiones adoptadas durante su gobierno serían dadas por válidas.
Algunos malpensados imaginan que Daniel Scioli podría servir entonces a los fines oficiales de traccionar votos en favor de la candidata presidencial y, en un futuro mediato, bien podría ser dejado librado a su suerte.