Un duro golpe recibió ese sector en las urnas. El principal damnificado, alguien que no participó: Mauricio Macri.
Envalentonados por haber ganado la ciudad de Buenos Aires, muchos representantes del sector comenzaron a sugerir la posibilidad de que Mauricio Macri dejara de lado la Jefatura de Gobierno obtenida, o al menos la desatendiera un tiempo, para emprender contrarreloj la búsqueda de la presidencia.
La idea era que Macri encarnara plenamente el rol de representante principal de la oposición, que parecía haber ganado al alzarse con el 60 por ciento de los votos en la segunda vuelta porteña.
Hoy el panorama es bien distinto y se traduce no sólo en el bajo nivel alcanzado en las presidenciales por sus representantes, Ricardo López Murphy (1,45% de los votos) y Jorge Sobisch (1,56%), sino en la paupérrima cosecha de bancas.
El líder de Recrear, socio principal -aunque ninguneado para esta elección- de Mauricio Macri, ni siquiera logró ingresar al Congreso, para donde competía por una banca bonaerense de diputado.
Macri, ausente el domingo ante la catarata de datos negativos, vio perder en su distrito dos de las cuatro bancas que ponía en juego. Ni que hablar del Senado, donde no pudo colar ni siquiera un representante de la minoría.
Sus candidatos apenas si cosecharon poco más del 10 por ciento de los votos, que les alcanzó para que Federico Pinedo renovara su mandato e ingresara Cinthya Hotton, de Recrear.
A nivel gobernadores no les fue mejor. Los representantes más extremos de la centroderecha, Juan Carlos Blumberg y Luis Patti, lograron una ínfima cantidad de votos. Si hasta al ex líder social le fue peor, con un 1,28% de votos, casi un punto menos que el ex subcomisario. Otro candidato a gobernador, Francisco de Narváez, logró 14,9 por ciento, lo cual no es poco en estas circunstancias, pero no alcanzó el objetivo de mínima: convertirse en segunda fuerza del distrito.