Radicales al rojo vivo

Comenzó nuevamente la disputa en el radicalismo. La pelea es contra los que compartieron la boleta electoral con el kirchnerismo y la Coalición Cívica

Mientras los afiliados otean en la distancia, legisladores nacionales y provinciales y dirigentes del partido centenario se han enfrascado en una tradicional pelea pos electoral. Este año está agudizada porque de un lado están los que se encolumnaron en la Concertación Plural con la fórmula ganadora Cristina Fernández de Kirchner y Julio Cobos; los que apostaron a UNA Nación Avanzada con Roberto Lavagna y Gerardo Morales; y la Coalición Cívica con Elisa Carrió y Rubén Giustiniani, cuya máxima expresión fue la postulación de Margarita Stolbizer en la provincia de Buenos Aires. Sin olvidarse de que en otros distritos del país formaron parte de inolvidables alianzas.

Cada uno de ellos realiza su lectura de lo que pasó con el mensaje de las urnas. Las miradas, como es obvio, se dirigen al Congreso de la Nación, un tradicional bastión de la UCR a la hora de tener presencia institucional. En el Senado se pusieron en juego ocho de las quince bancas que mantenía desde 2005, y sólo logró retener dos: una en el Chaco y otra en Entre Ríos. Entonces, desde el 10 de diciembre, la UCR opositora mantendrá nueve varones y mujeres, y, aunque seguirá siendo la segunda fuerza en la Cámara alta, su poder no es el mismo. Ernesto Sanz seguirá al frente del bloque más allá de la derrota electoral en su provincia, Mendoza.

En la Cámara baja, la pérdida de ocho bancas ha resentido su papel de segunda fuerza, lo que está puesto en peligro a partir de la conformación de interbloques, con lo cual la vicepresidencia segunda está en la cornisa. El conflicto se potencia ya que el jefe de la bancada, Fernando Chironi, no renovó su mandato, con lo cual ya se ha desatado la guerra por la sucesión.

Al todo o nada

“No hay que dramatizar” , es la reflexión que desde Córdoba envía el diputado nacional Mario Negri, para quien resulta prematuro realizar balances, e inclusive se arriesga a pronosticar que el paso del tiempo va a curar las heridas. No piensa lo mismo el senador Gerardo Morales, que no se cansa de repetir que “aunque quedemos cinco, vamos a seguir siendo radicales”, al tiempo que anticipa que hará tronar de escarmiento a los que fueron cooptados por Néstor Kirchner y Elisa Carrió.

Desde la vereda de enfrente, Margarita Stolbizer reiteró ante Parlamentario su latiguillo de que “ojalá los radicales se den cuenta y vengan a la Coalición Cívica”. Es que la mujer está envalentonada por el segundo lugar que obtuvo, desplazando a Francisco de Narváez y, fundamentalmente, a su correligionario Ricardo Alfonsín. Además de una buena cosecha de legisladores provinciales.

Las huestes de la Concertación Plural con Julio Cobos, pese a que perdió en su distrito, contiene a los mandatarios de Santiago del Estero, Gerardo Zamora; de Río Negro, Miguel Saiz, y de Corrientes, Arturo Colombi. Lo que es para la antología es el gobernador de Catamarca, Eduardo Brizuela del Moral, cuyos candidatos a la Cámara baja estaban colgados en tres boletas presidenciales por falta de una: FpV, UNA y Recrear !!!!! lo que le permitió zafar de la intervención. Es que antes de las elecciones el Comité Nacional presidido por Gerardo Morales dispuso la intervención de la UCR de Mendoza, Corrientes y Río Negro, y Cobos fue expulsado y Zamora con la afiliación suspendida.

No está demás recordar que Chaco era la única gobernación no alineada al kirchnerismo, que ahora quedó en manos del peronista Jorge Capitanich.

La pelea de fondo

Inmediatamente después de los comicios, la superestructura radical comenzó a sacar sus conclusiones. Los radicales puros sostienen que en estas elecciones obtuvieron más votos que en las anteriores, fundamentalmente en Córdoba, donde alcanzaron el primer lugar, en la provincia de Buenos Aires y en la Capital Federal, entre otros distritos.

Quien está al frente de la ofensiva contra sus correligionarios cooptados por Néstor Kirchner y, en menor medida, contra los de Carrió, es Gerardo Morales. Pone sobre la mesa la cantidad de diputados radicales electos en Córdoba, Buenos Aires, Jujuy, Capital Federal, Tucumán, Corrientes y Chaco. “Son radicales de paladar negro, no hay ningún infiel”, precisa Morales, al tiempo que carga con todo contra Cobos. “Está echado”, resalta y ubica en el centro del ring a los contendientes: intransigentes e infieles.

Por su lado Cobos insiste en que va a encabezar la pelea por la recuperación del radicalismo dado que el país lo necesita unido y fuerte. “Se tienen que terminar las ambiciones personales y mezquinas”, recita el mendocino.

Una aspiración que choca contra la posición de la dirigencia partidaria. Más allá del dominio territorial de los gobernadores pro K, el oficialismo radical conserva entre los puros e intransigente, la mayoría de los delegados y convencionales, la base institucional de la UCR. O sea los números le dan más que suficiente para torear a quien se le ponga en el camino, junto a Raúl Alfonsín en las sombras.

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