Logros y fracasos del oficialismo en el Senado

Se necesitaban dos leyes antes del 10 de diciembre, por lo que debían ser aprobadas este miércoles. El Presupuesto 2008 se sancionó, pero la ley de Emergencia Económica se postergó, al igual que la prórroga al impuesto al cheque y al tabaco.

El comienzo de la gestión presidencial de Cristina Fernandez de Kirchner necesita de algunas leyes para cumplir institucionalmente un marco adecuado, como son el Presupuesto 2008, la ley de Emergencia Económica, la ley que modifica los ministerios.

En esta oportunidad, el Senado era el protagonista y los oficialistas comandados por el senador Miguel Angel Pichetto debían lograr el número correspondiente. Sin embargo, no lo lograron y el esfuerzo de los diputados bajo la dirección de Agustín Rossi no alcanzó a ser rubricado por un resultado del todo positivo. Ahora, la sanción de la ley de Emergencia Económica deberá ser luego de la asunción de Cristina.

En el Senado, al oficialismo le falló la calculadora, y dos importantes leyes económicas debieron ser postergadas.

Por lo tanto, el kirchnerismo sufrió un importante traspié en el Senado al no tener los votos necesarios para convertir en ley las prórrogas de la emergencia económica y de los impuestos al cheque y a los cigarrillos.

El apuro del oficialismo por sancionar rápidamente una serie de leyes económicas esenciales para el próximo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner le jugó en contra, y fracasó en sancionar esas normas.

La emergencia económica le otorga al Ejecutivo poderes especiales para renegociar contratos de servicios públicos -entre otras muchas facultades-, en tanto los otros dos gravámenes representan aproximadamente el 11 por ciento de la recaudación fiscal.

La razón de que no se sancionara esta norma fue la desprolijidad de que se presentaran dos proyectos idénticos para extender la emergencia económica, aunque en lo formal son dos normas distintas.

En el Senado estaba previsto tratar el proyecto enviado por el Ejecutivo, que ya tenía dictamen, pero el jefe del bloque oficialista, Miguel Angel Pichetto, intentó hacer aprobar el que venía con media sanción de Diputados, que era el mismo texto,
pero firmado por Alberto Balestrini y Agustín Rossi.

Durante la sesión explicó que no se podía “cometer el bochorno de tener dos medias sanciones”, en una admisión de las cosas se habían hecho mal.

Para esto necesitaba reunir los dos tercios de los votos para habilitar el tratamiento sobre tablas, pero la calculadora de Pichetto falló, y la votación fue de 28 a 17, por lo que le faltaron apenas dos senadores.

Pero los problemas para el oficialismo no terminaron allí, sino que se agravaron luego, cuando se trató la prórroga de los impuestos al cheque y a los cigarrillos.
Sucede que esta norma requiere la mayoría absoluta de la Cámara -37 votos-, según una cláusula constitucional que así lo dispone cuando se traten leyes que tengan un impacto sobre la coparticipación federal.

El proyecto fue debatido, pero cuando llegó el momento de la votación Pichetto pidió que dicho trámite se dejara para el final de la sesión.

Si bien no explicó en el recinto cual era la causa de ese inusual requerimiento, fue evidente que le faltaban varios votos para hacerla aprobar.

Luego de una búsqueda exhaustiva de los legisladores oficialistas ausentes, el jefe de la bancada oficialista debió admitir que era una batalla perdida, y resolvió trasladar estos dos temas para la sesión de la semana próxima.

Al modificarse para entonces la constitución de la Cámara, se requerirán nuevos dictámenes, los cuales se emitirán en una reunión de la Comisión de Presupuesto y Hacienda que se realizará el martes próximo, y que será encabezada por su futuro titular, el cordobés Roberto Urquía.

En tanto, Pichetto negó que haya existido una presión del Gobierno para que la emergencia económica fuera sancionada antes del 10 de diciembre, y aseguró que “no es un drama” si se la vota en la próxima sesión.

No obstante, fuentes parlamentarias dijeron que Cristina -que como legisladora nunca votó a favor de la emergencia- no quería tener que promulgar esta norma, y prefería que lo hiciera su esposo Néstor Kirchner antes de que éste termine su mandato.

Pichetto reconoció finalmente que tuvo dificultades para reunir la cantidad de senadores propios necesarios para disponer de los votos necesarios, por diversas razones.

Dos de los ausentes fueron Vilma Ibarra y Marcelo López Arias, quienes se encontraban en la Cámara de Diputados, prestando juramento para las bancas que ocuparán allí a partir del 10 de diciembre, y Liliana Fellner, cuyo hermano será el próximo titular de la Cámara Baja.

Además, faltaron algunos senadores cuyos mandatos concluyen, y que no concurrieron a lo que hubiera sido su última sesión.

En el caso del cordobés Roberto Urquía, se supo que llegó tarde por un problema con los vuelos, en tanto otros estuvieron “desaparecidos” y no pudieron ser hallados por los colaboradores de Pichetto.

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