A moco tendido

La sesión pasó a un cuarto intermedio a las 19.30. Pero luego se extendió una hora más para que los senadores que abandonaban sus bancas pudieran despedirse. El dato de…

La sesión pasó a un cuarto intermedio a las 19.30. Pero luego se extendió una hora más para que los senadores que abandonaban sus bancas pudieran despedirse.

El dato de color fue que la mayoría de las senadoras mujeres -las que se iban y continuaban- comenzaron a llorar efusivamente. El disparador fue la entrerriana Graciela Bar, quien dijo que siempre se llevará en su corazón a este Senado, del que se lleva muchos amigos.

Lloraban desde sus bancas también Mabel Caparrós, Marina Riofrío, María Laura Leguizamón, Silvia Giusti, Laura Martínez Pass de Cresto y María Elisa Castro, entre otros.

Por su parte, María Laura Leguizamón recordó el acompañamiento de todos los senadores durante el nacimiento y primeros años de vida de su hija: “No puedo separar la mujer de la senadora”, dijo y aseguró que “todos ustedes ya son parte del álbum de fotos de mi hija. De los buenos momentos a los no tan buenos: Castro también habló y recordó que durante su paso por la Cámara transitó una terrible enfermedad que la obligó a ausentarse durante muchos meses.

Vilma Ibarra también habló, agradeció a Miguel Angel Pichetto porque “pese a las diferencias ideológicas” reconoció que “yo también tengo algo para aportar a este proyecto político”. Y también agradeció a los jefes de la bancada radical.

Todos elogiaron especialmente la labor de Daniel Scioli y recordaron que cuando llegaron al Senado -en 2001, por primera vez electos por el voto popular- en que se tenían que ir camuflados para que la gente no los agreda. “Este es un Senado abierto a la gente y absolutamente transparente”, dijo Marcelo López Arias elogiando las reformas en la Cámara alta.

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