Cristina ya es presidenta de la Nación

Se convirtió en la primera jefa de Estado elegida por el voto popular. Recibió los atributos presidenciales de manos de su esposo, Néstor Kirchner, ante la Asamblea Legislativa. “Siempre va a faltar la victoria definitiva mientras haya un pobre en la patria, esto lo tenemos muy claro”, sostuvo.

Cristina Fernández de Kirchner asumió la Presidencia de la Nación y brindó su primer discurso ante la Asamblea Legislativa, en una ceremonia en la que el mandatario saliente, Néstor Kirchner, le pasó los atributos del mando ante numerosos colegas de América Latina y representantes de otros países.

En su mensaje, la flamante presidencia hizo hincapié en el modelo económico emprendido y en la mejora de la educación pública. Hizo referencias a las relaciones internacionales y en particular citó el conflicto con Uruguay, dirigiéndose directamente al presidente Vázquez, presente en el recinto de la Cámara de Diputados.

Mencionó a Evita, quebrándose allí por segunda vez -ya se había emocionado al ser abrazada por su esposo en el traspaso presidencial- y advirtió que a las mujeres, por esa condición, todo les cuesta más.

El discurso de poco menos de 50 minutos arrancó con un “viva la Patria”, expresado por Cristina, en respuesta a gritos similares provenientes de las gradas. Fueron sus primeras palabras como presidenta, luego del saludo y como prolegómeno de un discurso que dio sin leer, en un hecho inédito.

La presidenta electa comenzó su mensaje haciendo hincapié en el 45% que le otorgó la victoria electoral, que coronó a ella y a Julio Cobos para lo que definió como “el honor más grande que puede tener un argentino o una argentina: representarlos”.

Sus primeras palabras fueron para referirse a su esposo, a quien sistemáticamente llamó como “Kirchner”, o como “el Presidente que está a mi izquierda”, recordando las condiciones en las que estaba el país al momento de asumir su esposo la presidencia. A propósito de la referencia “geográfica” de su esposo, señalaría más adelante que “no es casualidad que esté sentado a la izquierda”, despertando risas y aplausos.

“Pueblo y Nación en tiempos de globalización siguen más vigentes que nunca”, dijo Cristina Fernández, para hacer referencia luego a los poco más de 22 puntos de ventaja que obtuvo el 28 de octubre por sobre quien resultó segundo, comparándolos con “los 22,24 puntos que usted como presidente obtuvo”, señaló, dirigiéndose a su esposo. Repitió entonces la frase de que Kirchner tenía “más desocupados que votos”.

En esas circunstancias, dijo, Kirchner “pudo revertir aquella sensación de frustración, de fracaso, que millones de argentinos sentíamos en esos días que corrían”.

“Las ideas, los proyectos fueron lo que triunfaron este 28 de octubre”, remarcó, advirtiendo que no se engaña, pues “nunca he creído en los triunfos individuales, sino en los emprendimientos colectivos. Este último 28 de octubre convalidó una construcción política, social y económica diferente”.

Tras ello, resaltó una de las frases más fuertes emitidas en su discurso: “Siempre va a faltar la victoria definitiva mientras haya un pobre en la patria, esto lo tenemos muy claro”.

Tras ello, Cristina Fernández puso énfasis en la defensa de la institucionalidad, y recordó: “he pertenecido durante 12 años a este Parlamento; he estado sentada en esas bancas como ustedes y con ustedes. Recuerdo madrugadas, fines de semanas enteros aquí, sancionando el ajuste permanente”.

“Lo pide el Fondo, sino se acaba todo… Era la frase más escuchada en aquellos días –graficó-. Y de aquí, de la política del ajuste permanente, pasamos al otro Parlamento, al que aplaudía el default. De la hazaña del ajuste a la hazaña de no pagar”.

“Creo que hemos logrado recuperar el equilibrio, el rol institucional que nos asigna nuestra Carta Magna, volver a ser unos los representantes del oficialismo, otros los de la oposición, volviendo a tener en el rol de senadores y diputados la libertad que no teníamos”, añadió más adelante.

La flamante presidenta destacó que “en los 90 tuvimos la presión permanente sobre el Parlamento de los organismos multilaterales y de otros argentinos que creían que este era el camino, porque ellos no podían”. Luego dijo pensar que “hemos recorrido un largo camino en estos años de democracia y yo espero profundizar este rol del Congreso, donde podamos discutir y debatir, sin adjetivaciones, sin agravios, con propuestas alternativas y viables, de dónde viene cada uno, qué representó cada uno, que es lo que nos da legitimidad para poder plantear una propuesta”.

En tren de enumerar logros, Cristina dijo que “fue desde la política donde por primera vez se empezó a gobernar sin déficit fiscal, donde por primera vez se empezó un proceso de desendeudamiento del país”.

“De estos dos poderes, del Ejecutivo y del Poder Legislativo saldamos una deuda que teníamos con los argentinos, darle una Corte Suprema a los argentinos que no nos avergonzara”.

“Falta que también abordemos el resto del Poder Judicial, para que los argentinos vuelvan a sentir a la Justicia como un valor reparador”, agregó.

Tras ello, habló de la inseguridad, advirtiendo que “la ciudadanía no alcanza a comprender en virtud de qué códigos se resuelven determinadas cosas”, en una clara alusión crítica dirigida a los jueces de la Nación y determinados fallos que dejan en libertad a los delincuentes.

“Todavía tengo presente la discusión que tuvimos durante el año 2005 cuando aprobamos la iniciativa de reforma del Consejo de la Magistratura que comenzó a tener vigencia hace más de un año”, recordó la presidenta, aludiendo a “los argumentos de muchos opositores, y de los medios de comunicación, que no son lo mismo pero a veces se le parecen bastante… La profecía de que ibamos a manipular la justicia resultó equivocada, por la práctica concreta de un nuevo Consejo de la Magistratura que por primera vez es presidido por un académico, que ni siquiera es de nuestro partido”.

Luego aseguró que por primera vez “los argentinos vamos a conocer las declaraciones juradas de los hombres que resuelven sobre nuestra vida y patrimonios. No es una cuestión menor”.

Así las cosas, dijo esperar que “podamos colocar a todos los argentinos en pie de igualdad tributaria”, aludiendo así a la frase expresada en oportunidad de su discurso de despedida del Senado, en el que apuntó hacia el pago de Ganancias por parte de los jueces.

Asimismo dijo que “en esta tarea de reconstruir institucionalidad, creo que también ambos poderes del Estado, el Ejecutivo, el Legislativo y la Corte Suprema de Justicia, hemos derribado el muro de impunidad, decretando la anulación de las leyes de obediencia debida, punto final e indultos. Hemos aportado a la construcción del sistema democrático”

En ese marco, abogó porque terminen los juicios que “demoraron más de 30 años” y porque permitan “castigar a los autores del mayor genocidio de nuestra historia”.

En ese marco aludió a los militares y dijo que esa condena de los genocidas “se lo debemos a las Fuerzas Armadas: que se pueda separar la paja del trigo y los argentinos podamos volver a mirarnos a la cara”.

“Creo también que no sólo las instituciones del Estado, con sus tres poderes, deben abordar la reconstrucción de este nuestro país –agregó-; creo que también otros estamentos de la sociedad, empresariales, dirigenciales, medios de comunicación, deben saber que el hecho de que no integraren el espacio público no los exime de la responsabilidad de cada uno de los argentinos que el resto de los ciudadanos tienen obligación moral de construir un país distinto. Nos debemos también un relato diferente los argentinos, no de autocomplacencia, no de ocultamiento, pero sí de reconocer lo que se ha logrado.

Así las cosas dijo Cristina Fernández que “la sociedad es parte importante”, pues “no se puede cambiar un país únicamente con un buen gobierno; hacen falta un buen gobierno y una buena sociedad, donde cada uno de los ciudadanos sepa que todos los días, con cada decisión que toma, está también construyendo el modelo de sociedad donde quiere vivir”.

“Quiero poner en este nuevo modelo económico, de matriz diversificada, un modelo que reconoce en el trabajo, en la producción, la industria, la exportación, el campo, la fuerza motriz que ha permitido que millones de argentinos vuelvan a recuperar no sólo el trabajo sino la esperanza de que una vida mejor es posible”, añadió la presidenta.

Tras ello formuló una aclaración de qué se trata el Pacto Social, advirtiendo que “no he venido a convertirme en presidenta de los argentinos para ser gendarme de la rentabilidad de los empresarios, ni ser gendarme de las internas sindicales”. “El acuerdo del que hablo es el de las grandes metas, de los grandes objetivos, y luego iremos por sector y actividad”, puntualizó.

La presidenta de la Nación hizo votos por “no cambiar cada cuatro años de modelo económico; nadie puede vivir cada cuatro años cambiando todo; siempre hay que cambiar las cosas que se han hecho mal, pero rescatando y profundizando las que se han hecho bien”.

A continuación, Cristina Fernández aludió a la educación, resaltando que “el Presidente y yo somos hijos de la escuela pública y gratuita. Somos hijos de trabajadores; productos de la educación pública”.

“Aquella educación pública no es la de hoy. Yo me eduqué en una escuela donde había clases todos los días, donde teníamos que estudiar todos los días para poder aprobar y pasar, porque creíamos en el esfuerzo, en el sacrificio; seguramente mi madre me recuerda horas sentada estudiando, porque no hay financiamiento estatal que valga si no hay capacitación y formación docente, si los alumnos no estudian, si la familia no se hace cargo, va a ser muy difícil no sólo lograr una mejor calidad de educación, sino un mejor país”.

“Son los más pobres los que van a la escuela pública, los que no tienen nada los mandan a la escuela pública, entonces todos debemos encontrar formas dignas por los derechos que cada uno tiene, defendiendo la escuela pública”, destacó la ex senadora nacional.

“Con grandes discursos, grandes ideales, llegamos a grandes fracasos; mi generación puede dar prueba de ello”, dijo en otro párrafo.

“No nos votan para que nos peleemos entre nosotros, sino para que trabajemos para los ciudadanos y las ciudadanas”, aseguró la presidenta, para referirse a continuación a la inserción argentina en el mundo.

Al respecto hizo referencia a los presidentes que firmaron el acta fundacional del Banco del Sur, nombrándolos uno a uno entre los aplausos, y definiendo a esa entidad como “un instrumento de la transformación económica y social de nuestros pueblos”.

“Esta es nuestra casa, América Latina, que también tiene nombre de mujer”, señaló, desatando un nuevo aplauso, y aclarando luego que “no significa que nos neguemos al mundo”.

Más adelante, dio otra definición contundente: “alimentos y energía serán las claves de un futuro que ya está aquí, en la puerta”.

Tras ello, agradeció la presencia del presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, quien fue muy aplaudido, como también lo fue la advertencia posterior de Cristina: “Quiero decirle con toda la sinceridad que siempre he tenido, que no va a tener de esta presidenta un solo gesto que profundice las diferencias que tenemos, pero también quiero decirle que esta situación que hoy atravesamos no nos es imputable, porque más allá de medidas que muchas veces no podemos compartir, nos hemos presentado a la Corte Internacional de La Haya porque se ha violado el Tratado del río Uruguay al instalar una pastera allí”.

Luego Cristina hizo referencia al llamado de presidente de Francia para colaborar en la liberación de la ciudadana franco-colombiana Ingrid Bentancourt, cuya madre se encontraba presente y fue muy aplaudida.

“Quiero comprometer el esfuerzo de nuestra diplomacia, de nuestro país, para poder ayudar a una solución, sin que ello signifique inmiscuirnos en cuestiones de otro país”, aunque advirtió que la necesidad del derecho humanitario “nos llama a actuar para no llegar demasiado tarde”.

“Queremos en este mundo global también fijar nuestra posición en cuanto a una necesidad imperiosa: la reconstrucción del multilateralismo –agregó-. Un mundo multilateral es más inseguro; hemos vivido los argentinos dos veces, en 1992 y 1994, los ataques del terrorismo global”.

De todos modos, Cristina aclaró que “no creo que por la lucha con la que estamos comprometidos incurramos en la violación global de los derechos humanos”.

“No creo en esa ecuación, no lo creo por convicción, ni por estrategia política en la lucha contra el terrorismo”, agregó.

Las referencias al plano internacional terminaron con el diferendo de Malvinas, y un llamado de la presidenta “al país ocupante, que en todos los órdenes internacionales luce como adelantado y respetuoso, que hay una situación de enclave colonial y es hora de cumplir con el mandato de Naciones Unidas de la que todos formamos parte”.

Por último, convocó a todos los hombres y mujeres, “los que nos votaron y los que no lo hicieron”, a colaborar en la reconstrucción argentina y volvió a dar una definición muy reiterada de su parte: “tal vez estemos más modestos y humildes, hace unos años nos conformábamos con cambiar el mundo, hoy nos conformamos con cambiar el país, nuestra casa”.

El mensaje de la presidenta terminó a las 16.04, con una referencia a su género. “Tal vez me cueste más porque soy mujer, porque siempre se puede ser obrera, profesional o empresaria, pero siempre nos va a costar más”, dijo, no obstante lo cual dijo creer “tener la fuerza para poder hacerlo”.

A continuación, rescató “ejemplo de Eva Perón”, que la llevó a quebrarse, diciendo que ella “no pudo, tal vez ella lo merecía más que yo”, resaltando el ejemplo de “unas mujeres que con pañuelos blancos, se atrevieron adonde nadie se atrevía y lo hicieron, es el ejemplo de ellas, de las Madres y las Abuelas de la Patria”.

“Es el ejemplo de ellas y también de nuestros próceres, de Mariano Moreno, de San Martín y de Belgrano”, dijo, para concluir con su deseo de que “Dios que me ilumine para que me equivoque lo menos posible, que me ayude a escuchar, a definir, como siempre en todas las cosas que he emprendido en mi vida, con mis convicciones, mis ideas y por sobre todo con mi inmenso compromiso por la Patria”.

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