Agenda complicada

La gestión de Martín Lousteau no tiene margen de error y en su horizonte se presentan temas urgentes que deben resolverse.

A pesar de la algarabía que generó la asunción del gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, la urgencia de algunos temas económicos no dan mucho margen para perder tiempo.

Ese fue el concepto abreviado que comentaron, durante las últimas horas, algunos de los principales asesores del flamante ministro de Economía, Martín Lousteau, quien asumió ya con un conflicto en puertas.

El conflicto no es ni más ni menos que con el sector agropecuario, justamente el que representa la base de la economía argentina.

Las decisiones adoptadas hace ya más de 10 días, con respecto a un aumento en las retenciones al sector lácteo, están generando una bola de nieve de malestar entre los dirigentes agropecuarios.

Quizás falló el timming político del flamante ministro para evaluar una medida que tendría un alto costo, justo en el comienzo de su gestión.

Por lo que se sabe, las palabras que formuló el ministro en materia de retenciones cayeron muy mal entre los dirigentes agropecuarios, lo cual hace que se presente un frente de tormenta con un sector trascendente en el momento más inoportuno, justamente cuando se está iniciando una gestión de Gobierno.

Pero éste no es el único aspecto que domina la agenda de temas urgentes que tiene Martín Lousteau por delante. Uno de los puntos más difíciles es la inflación que se sigue disparando y, pese a la búsqueda constante por parte del Ejecutivo de “disfrazar las cifras”, el costo de vida anual tiene un aumento que oscila entre el 17 y el 20 %.

Es más, la inflación en este momento comienza a ser el Talón de Aquiles del actual esquema económico. A tal punto que muchos analistas coinciden en que para el próximo año el aumento del costo de vida superará el 20 por ciento.

Encima, está pendiente el aumento de las tarifas de los servicios públicos, una iniciativa que se viene postergando durante cuatro años y que ahora ya no queda margen.

Tanto es así que ya se resolvió un incremento en el boleto de pasajeros a partir de enero, algo que tendrá un fuerte impacto en la inflación del primer mes de 2008. Paralelamente, la agenda de Lousteau viene complicada por el lado gremial, ya que la CGT comenzó a presionar para lograr un aumento de salarios promedio, para 2008, del orden del 30 por ciento. “Este es un punto de atención muy fuerte, porque si empiezan a observarse presiones salariales desmedidas, la espiral inflacionaria no la podrá parar nadie”, agregó un asesor del equipo económico.

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