El oficialismo impuso su mayoría para imponer un proyecto en apoyo a las retenciones. Rechazaron los pedidos de interpelación de dos ministros.
La Cámara alta votó un proyecto expresando su total apoyo a las medidas iniciadas por Néstor Kirchner y profundizadas por la actual mandataria en pos de lo que se definió como "sostener un histórico proceso de crecimiento económico con inclusión social y redistribución del ingreso".
Se trata de un proyecto de declaración de respaldo a la política oficial que resultó aprobado por 36 votos contra 20; resultado previsible, pero que al menos permitió un extenso debate en torno a la situación planteada por el paro agropecuario.
Paralelamente, el Cuerpo rechazó en cambio por 39 a 17 un pedido de interpelación al ministro de Economía, Martín Lousteau, y por 38 a 18, otro pedido contra el ministro Justicia, Aníbal Fernández.
La iniciativa aprobada en la Cámara alta referida al paro agrario cuestiona duramente esa medida que "afecta seriamente la libre circulación de personas y bienes, causando directos perjuicios en el acceso de nuestra población a productos fundamentales para el consumo familiar y la provisión de insumos para la producción argentina".
Los senadores pidieron a las entidades agrarias que levanten la medida y canalicen sus demandas a través de una mesa de diálogo que "favorezca la búsqueda de consensos".
Desde la oposición, el senador pampeano Juan Carlos Marino recordó que el 13 de marzo pasado presentó un pedido de interpelación a Lousteau, señalando que este no es un problema de ahora. Destacó al respecto que un grupo de legisladores había presentado hace un par de años un proyecto para reducir gradualmente las retenciones, a las que denominó "un impuesto distorsivo".
El tema "hizo eclosión no sólo en el campo sino también en las ciudades", porque "los productores agropecuarios se hartaron de que se los ofendiera y se les dijera que son traidores, oligarcas y que andan en 4x4", agregó el legislador.
A su turno, el senador Samuel Cabanchik, de la Coalición Cívica, se manifestó "sorprendido y preocupado" por los hechos violentos que se produjeron el martes. Criticó "la violencia que se vio en algunas calles de nuestra ciudad, extraordinaria e inusitada", ante lo cual reclamó que el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, "venga a aclarar algunas dudas y sospechas sobre el operativo de seguridad" del martes.
Por su parte, el senador socialista Rubén Giustiniani sostuvo que las retenciones "no son progresistas", y que si lo son "los impuestos a la renta", pidiendo que el Gobierno "convoque a una mesa de diálogo que permita recuperar un espacio de convivencia y paz social", y "suspender las medidas" que han generado este conflicto.
Adolfo Rodríguez Saá criticó que el aumento de las retenciones no se haya debatido en el Congreso y advirtió que "estamos al borde de que se rompa la paz social". En ese marco, advirtió que así comenzó la crisis de 2001, razón por la cual pidió abrir un diálogo, "sin condenar ni alabar a nadie de antemano".
Desde el oficialismo, Nicolás Fernández aseguró que "el Gobierno no está ni estuvo nunca en contra del campo", aclarando que "es razonable que el Estado tenga el rol de redistribuir la riqueza". Criticó lo que calificó de "actos de sedición" por parte de dirigentes del campo, "que dijeron que tenían armas en las casuchas" durante el paro del agro.
Desde el radicalismo, el jujeño Gerardo Morales cuestionó el tono del discurso presidencial del martes, al que consideró "un mensaje intolerante y de confrontación", que "ha exacerbado los ánimos, y responsabilizamos a la presidenta por el recrudecimiento del conflicto y el desabastecimiento (de alimentos) que ya se está observando".
En ese marco, dijo, el Gobierno "sigue insistiendo en la lógica de los buenos y los males, que depende de quien corte la ruta", considerando un agravio que hablara del "piquete de la abundancia".
Al finalizar el debate, el jefe del bloque oficialista, Miguel Angel Pichetto, dijo entender el enojo de los productores, pero en el mismo tono que el Gobierno aclaró que "de ninguna manera se va a aceptar la extorsión", porque con el desabastecimiento de alimentos "se está jugando con la vida de los argentinos"
"Tenemos el flagelo de la pobreza y de la desnutrición infantil y hubo que ver en un piquete como se tiraba la leche", señaló el senador rionegrino, quien criticó de paso al radicalismo, cuestionando que "un partido que hizo la gesta de Hipólito Yrigoyen defiende posiciones cercanas al gorilismo".