Fue durante la sesión de la Legislatura porteña y, ante el tenor de los epítetos del jefe del bloque kirchnerista, Gabriela Michetti debió llamarlo al orden.
Todo comenzó cuando la diputada de la Coalición Cívica Diana Maffía hacía uso de la palabra al momento de las manifestaciones. Lo hizo para pedir la aprobación de un proyecto de resolución rechazando un graffiti aparecido en uno de los pasillos de la Legislatura que decía “Muerte a los K”.
La legisladora promovía expresar a través de un proyecto el repudio a ese tipo de expresiones, sosteniendo que esas cosas no podían ser admitidas.
En ese momento pidió la palabra el presidente del bloque del Frente para la Victoria, Diego Kravetz, quien lejos de acompañar la manifestación de su colega, se puso totalmente en contra. El legislador dijo que le parecía ridículo aprobar algo así, porque no se podía reaccionar ante cada graffiti que uno no comparte.
Hacerlo era, dijo, algo así como “entrar en infantilismo”.
Y ahí llegó lo peor, pues a continuación aclaró que él nunca había propuesto ningún proyecto de repudio a expresiones leídas en baños y pasillos de la Legislatura “que decían que Olivera es puto”. E insistió diciendo que no sabía “si es puto o no”, ante lo cual la presidenta de la Legislatura debió intervenir pidiéndole al jefe del bloque K que moderara su lenguaje.
El diputado Enrique Olivera, jefe del bloque de la CC y presente en el lugar, no salía de su asombro.