La balanza se inclinó a favor de los gordos

La voluntad política es una cuestión de peso, por lo que Diputados sancionará la ley de Trastornos Alimentarios para fines de mayo.

Por Julio El Alí

La balanza se inclinó por darles una ayuda legal a quienes no sólo padecen el castigo social por no tener un cuerpo estándar, sino que sufren otras enfermedades muy peligrosas por culpa de la obesidad. Este concepto, que parece asociado a la estética, resulta ser una mega enfermedad porque provoca complejos cuadros patológicos en los pacientes que se ven desamparados por la ley.

No existe una norma específica para regular la atención médica para los obesos y este es un reclamo que ya ha escuchado el Senado y llegó a Diputados con muy buenos augurios. Desde el Poder Ejecutivo hay una clara señal para que la Cámara baja apruebe definitivamente el proyecto de ley de Trastornos Alimentarios, que cuenta con la media sanción del Senado.

Por lo tanto, la tan mentada ley de la Obesidad será un hecho para fines de mayo si no hay alguna ley de urgencia que Diputados deba abocarse.

Dieta balanceada

Un cambio profundo ha tenido la voluntad en los diputados que hoy aceptan que debe haber una ley, mientras que a fines de 2007 se expresaban totalmente en contra de una norma específica. Entre las razones del cambio de postura se encuentra que el Senado aprobó un proyecto más amplio y limitó un tema central como es la cirugía bariática, y además, el ministro de Salud ya no es el mismo. Ginés González García fue reemplazado por Graciela Ocaña y, aunque el presidente de la Comisión de Salud de Diputados es el mismo, la ex diputada Graciela Rosso, quien era un fuerte nexo con Ginés, ya no está.

Según comentó el titular de la comisión, el legislador Juan Sylvestre Begnis, la voluntad del Ejecutivo desde el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y la ministra de Salud, Graciela Ocaña, es sacar una ley para llenar este vacío legal que causa una desprotección a mucha gente que padece esta enfermedad.

Sin embargo, el mismo diputado y médico cirujano afirmaba: “No vamos a impulsar la ley de Obesidad”, luego de la marcha impulsada por el programa de televisión Cuestión de Peso y el patrocinio del doctor Alberto Cormillot.

En la actualidad, Sylvestre Begnis continúa sosteniendo que “los servicios médicos se brindan a los obesos y no hay una necesidad de una ley para esto”, pero reconoce que “sí hay que actuar sobre la educación en la información de la alimentación de la gente para prevenir la enfermedad y sobre la industria alimentaria para que se obligue a informar sobre el contenido del producto”.

Alto trabajo

En la Cámara de Senadores fue aprobada la ley de Trastornos Alimentarios a finales de 2007, luego de pasar por seis comisiones, lo que transforma a la iniciativa en una excelente norma con mucho tiempo de estudio y elaboración. Sin embargo, tuvo objeciones tanto de senadores como de diputados y de los industriales.

En su oportunidad, la norma fue aprobada por el voto de 50 senadores y el único rechazo fue de la senadora justicialista Adriana Bortolozzi, quien en su discurso se autodefinida como “senadora obesa” y expresó su convicción de que “se trata de una cuestión no prioritaria y, por el contrario, el proyecto terminará sirviendo para que ganen dinero quienes realizan by pass gástrico por unos 40 mil pesos de honorarios”.

Este punto central, que destacaba Bortolozzi, en las reuniones de comisión de Diputados no se dio por lo que existe un consenso claro de “legislar para la gente sin pensar en los intereses de los grupos económicos”, como definió en voz baja una diputada puntana.

Pero sí hubo objeciones, por ejemplo, sobre votar en un mismo proyecto la anorexia y la bulimia con la obesidad porque “las primeras son más cercanas a trastornos mentales, psicológicos y no pueden tener el mismo plan que la obesidad”, esgrimió el arista Leonardo Gorbacz, quien fue muy claro sobre el espíritu político que existe en el Cuerpo. Sin dudas, “hay que sacar una ley y, luego la vamos arreglando”. Esta es la voluntad, sacarse un peso de encima como es el reclamo social de la ley de Obesidad, que será aprobada a fines de mayo sin cambiar ni una coma del texto sancionado por el Senado.

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