Buscan establecer plazos para la reglamentación de las leyes

Un senador de la oposición impulsa iniciativas para controlar que las normas aprobadas en ambas cámaras deban ser promulgadas en un plazo perentorio por el Poder Ejecutivo. La iniciativa es ante la gran cantidad de leyes aprobadas por el Congreso que duermen el sueño de los justos en el ámbito del Ejecutivo.

Son muchas las leyes aprobadas con bombos y platillos por el Congreso, que luego jamás son puestas en práctica. Las críticas en general vuelven hacia el Parlamento y no siempre quienes las impulsan saben que en realidad a la hora de su aprobación, el recorrido de una ley no está cumplido del todo. Falta un paso no menos importante, pero sí fundamental: el decreto reglamentatorio.

Es así que muchas normas salen desde el Parlamento y jamás entran en vigencia, o bien lo hacen parcialmente o, en el mejor de los casos, pasado un largo tiempo. Todo esto siempre y cuando el Ejecutivo de turno no las haya impulsado con la premura que suele acompañar a determinados proyectos de esta administración.

Por eso es que el senador de la Coalición Cívica Samuel Cabanchik anunció el estudio de dos proyectos para controlar la reglamentación de las leyes que salen de las cámaras, por un lado, y por el otro una iniciativa que busca generar una figura jurídica como las que ya existen en algunas provincias, que consideren que se lesiona un derecho de todos los ciudadanos por el simple hecho de no reglamentar una ley.

Así lo señaló el propio senador porteño al programa Sin saco y sin corbata, de Radio América, en el que destacó la necesidad de que exista un plazo, vencido el cual debiera poder accionarse en contra del Estado para que cumpla el Ejecutivo su reglamentación.

El senador citó como ejemplo la ley de obesidad. Recordó Cabanchik que “vimos al abrazo de las personas que padecen obesidad en el Congreso de la Nación, pero después la gente no está preocupada para ver si se reglamenta la ley. A lo mejor después de un tiempo alguno quiere beneficiarse con lo que la ley disponía, en tal artículo, en tal inciso, y se encuentra con que no está vigente. Y eso ha pasado en muchos casos que hemos detectado”.

Cabanchik admitió que no hay de parte del Congreso un seguimiento para ver qué pasa después que aprueba las normas. “Parece que el Congreso termina su trabajo con la aprobación de la ley -reconoció-. Cuando la ley fue promovida por el Poder Ejecutiva como una especie de causa fundamental del mismo en un momento determinado, la reglamentación en diez días aparece; es el caso ahora de la eliminación de la tablita de Machinea: se ha trabajado con la máxima celeridad para que ya esté en vigencia y que con el sueldo de enero no se esté reteniendo ganancias al nivel anterior”.

“Esto es porque el Ejecutivo lo quiere así”, señaló, pero advirtió luego que “cuando al Ejecutivo no le interesa sacar una ley, pero no puede evitar que se discuta, puede ser que el Parlamento lo discuta, el oficialismo votarla, después no la reglamenta y listo. Y no hay un reclamo de la población, que en la Argentina siempre vemos que tiene que ganar la calle para discutir las cosas, eso muestra un quiebre de la representación, porque quiere decir que la democracia tiende a tener que ser directa: por mano propia y todos los días, de la manera más brutal posible. Cortar una calle, cortar una ruta, romper algo”.

Cabanchik atribuyó esta situación a que “el sistema no funciona” y se preguntó entonces para qué tenemos leyes. “Tenerlas significa que regulen realmente la vida cotidiana todos los días. Y para eso deben estar reglamentadas. Esa es una obligación del Ejecutivo”, remarcó.

¿Qué sucede si no se reglamenta? La ley no pierde vigencia, pero no se aplica. Sugirió entonces el legislador que el Congreso nacional tendría que tener un lugar de consulta permanente para cualquier ciudadano que entre fácilmente al sitio, encuentre la ley y su estado posterior.

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