Los recintos de la Cámara baja y del Senado siguen cerrados desde diciembre dado que hasta ahora el Ejecutivo no convocó a sesiones extraordinarias. La oposición ocupó virtualmente el Congreso.
Un símbolo de lo que será este año electoral es la imagen que hoy está demostrando el Palacio de las Leyes. Mientras el oficialismo acepta disciplinadamente la decisión de Cristina Fernández de Kirchner de no convocar -por lo menos hasta ahora- a sesiones extraordinarias, la oposición está como ratón sin gato a la vista.
Llaman a conferencia de prensa tantas veces se les ocurre, o mejor dicho no dejan pasar ningún tema sensible al conjunto de la sociedad para denostar contra la inercia del FpV-PJ. Todo el arco opositor se unió para reclamar a los cuatro vientos la convocatoria a sesiones extraordinarias. Ante los medios dejaron traslucir que el oficialismo se niega a abrir las puertas de los recintos.
Desde que arribaron los K a Balcarce 50, Néstor y Cristina las vacaciones estivales duran dos meses, por lo menos en el Poder Legislativo. Este año hubo una fugaz reunión de la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo, encargada de monitorear los Decretos de Necesidad y Urgencia presidida por la senadora nacional del FpV de Mendoza Marita Perceval.
Tal cual lo anticipara Parlamentario.com las principales espadas, tanto de los senadores como de diputados aceptan a regañadientes que ellos no recibieron desde el primer piso de la Casa Rosada “ninguna decisión de no convocar a extraordinarias” y que no descartaban que ello suceda.
Aunque como dijo tanto el jefe de la bancada de diputados nacionales del FpV, Agustín Rossi como el del senadores Miguel Angel Pichetto la posible agenda está cerrada. “No hay temas urgentes desde el punto de vista parlamentario”, fue categórico Pichetto, en tanto que Rossi ante la consulta de los medios y de sus compañeros de bancada dijo que “el Gobierno no tiene necesidad de informar por qué no convoca”, y al igual que Pichetto afirmó que “no hay temas para tratar”.
Dos opiniones que lógicamente son cuestionadas por los dirigentes de la oposición que los acusa de obediencia debida o en el caso del ex kirchnerista, el diputado nacional Miguel Bonasso, presidente de la Comisión de Recursos Naturales y Conservación del Medio Ambiente Urbano augura un escenario más que pesimista.
¿Qué dijo Bonasso? “Si uno se atiene a lo que está ocurriendo tiende a ser pesimista. El Poder Legislativo conquistó el año pasado algunas cosas mayores de protagonismo a raíz del conflicto del campo, pero está muy lejos aún de ser determinante en la elaboración de leyes. No define la agenda. La iniciativa está en manos del Ejecutivo que este verano ha decidido dejarlo fuera de juego”.
Al todo o nada
Sin lugar a dudas que la interpretación de los recintos cerrados oficia de disparador para más de una polémica, aunque en el fondo deja en la vidriera un tema más que recurrente en los años electorales: el oficialismo siempre se niega a trabajar a destajo por la sencilla razón que la oposición de turno, aprovecha las sesiones para denostar al oficialismo por la impotencia de cambiar la decisión del Ejecutivo o de modificar el texto de una ley.
Una polémica que después se traslada a los medios de comunicación ya sea a la televisión, la radio, los medios escritos y la última novedad en la puja mediática: los portales.
Hay un especie de desesperación para que lo noticia ocupe un lugar preferencial a favor o en contra del Gobierno. “Ya está cargada la noticia”, se escuchó a un conspicuo legislador de la oposición a su prensero al término de una de las conferencias de prensa, en relación a si ya estaba en los sitio web de las agencias de noticias, diarios y semanarios, entre ellos Parlamentario.
O sea que la construcción del andamiaje jurídico, base de funcionamiento del Estado, está a 25 años de regreso de la democracia sujeto a los intereses en pugna, Flaco favor le hace a la mentada calidad institucional que todos se llenan la boca hablando de ella.
“Son los juegos de la democracia”, admite un veterano legislador y que ahora está fuera del Congreso, pero siempre se da una vuelta para saludar a los amigos y de paso enterarse de las últimas noticias.
Efectivamente todo queda sujeto a las relaciones de fuerza que se expresa en el tablero electrónico, en particular en Diputados, porque en general en el Senado privan los acuerdos entre los bloques para no traumatizar las sesiones.
En la Cámara baja uno de los hechos memorables de la gestión K la protagonizaron el entonces presidente de la Nación Néstor Kirchner y el entonces titular del cuerpo, Eduardo Camaño. Como la mayoría de los varones y mujeres del bloque de diputados nacionales le respondía orgánicamente al entonces duhaldista Camaño, por los años de favores recibidos, la puerta del recinto estuvo cerrado ante el temor que impongan leyes a contrapelo del pensamiento oficial.
Un panorama que se revirtió recién cuando el kirchnerismo impuso sus números favorables a la hora de las votaciones y Camaño dejó de ser una amenaza y por esas ironías de la política, ahora es funcionario del Gobierno K. Nunca mejor la aplicación de la frase del senador Carlos Menem: “en política todo es posible”.
Ocupas
Lógicamente ese vacío que deja el oficialismo en la Cámara baja es ocupado por los jefes de la oposición que convocan permanentemente a conferencias de prensa para denunciar al Gobierno nacional por temas sensibles a la sociedad, como el tarifazo o en su defecto para anunciar con bombos y platillos la presentación de proyectos de ley, más allá que nunca jamás llegarán al recinto, no porque esté cerrado el recinto, sino por la sencilla razón que para obtener dictamen favorable debe pasar el filtro de las comisiones, todas ellas controladas por el kirchnerismo en número suficiente.
Así desfilaron los jefes de los bloques de la UCR, el PRO y la Coalición Cívica para hablar de la boleta única, del tarifazo, de la sequía, de la censura, etc. Y por supuesto denunciar la inacción del Congreso “ante los graves problemas que azotan el país”.
Empero, un simple ejercicio de imaginación da como resultado los siguientes elementos a tener en cuenta a la hora de evaluar que hipotéticamente los K accedan a esos reclamos.
En primer lugar los temas en las sesiones extraordinarias los fija únicamente el Ejecutivo y nadie más. O sea esos proyectos de ley pasan a engrosar la lista de espera.
Entonces quedarían solamente las leyes del Ejecutivo por lo menos hasta el domingo 1 de marzo. Y más que obvio que son escasas, por no decir nulas las posibilidades de revertir este panorama, entonces queda el recurso de la denuncia mediática en el recinto, tanto en las bocas oficialistas como de la oposición.
Cabe resaltar que tras cada sesión el Salón de los Pasos Perdidos se convierte en un centro de batalla entre los legisladores, o mejor dicho sus prenseros para lograr que las luces de la TV apunten a su diputado y tomen sus declaraciones.
Típicas fotografías de los miércoles antes y después de las sesiones en Diputados y Senadores y que este año electoral se va a potenciar.
¿Hay o no hay?
La pregunta del millón es: ¿hay o no hay temas para tratar?. Para la oposición sobran los temas para tratar en los recintos, más aún si se consideran los proyectos presentados en los últimos meses y con mayor razón los de este caliente verano, con alta sensación térmica política.
Por el lado del oficialismo dicen que no hay. Sin embargo, si apelamos a las ediciones de Parlamentario, uno se encuentra por ejemplo la promesa de Agustín Rossi formulado a los organismos de derechos humanos que en febrero tendría despacho de comisiones el proyecto de ley de la diputada nacional Victoria Donda sobre poner un cepo en la listas de candidatos a diputados nacionales a aquellos vinculados con la represión de la dictadura militar, en clara alusión a lo sucedido con Luis Patti.
Un ejemplo más que claro. Empero, entrando en el terreno de las suposiciones que no haya consenso para abordarlo, quedan a mano los proyectos devueltos por el Senado como por ejemplo, el Registro Malvinas una iniciativa que tiene a empadronar a las personas de las Fuerzas Armadas que actuaron efectivamente en esa guerra. O el de la participación de las familias y de la comunidad educativa en las instituciones escolares, los cambios de los feriados nacionales, o del establecer la mayoría de edad, el resguardo de la privacidad de las personas en las ofertas telefónicas o el de mayores penas por la adulteración de medicamentos, entre otros, que ya tiene un clima favorable para su abordaje.
Sin duda alguna hay temas, pero lo que priva es la decisión del oficialismo, como lo admiten en privado, que los recintos no se van a convertir en tribunas de la oposición, más allá que en principio el tablero electrónico les sea favorable. Pero por las dudas prefieren que esté apagado.