“Tenemos esperanzas de que la gente vuelva al ladrillo”

El presidente del Colegio de Escribanos no tiene dudas de que en nuestro país no hubiera podido suceder una crisis hipotecaria como la de EE.UU. Igual, están trabajando en modificaciones para dar más resguardos a las operaciones inmobiliarias.

El titular del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, Víctor Rodolfo Di Capua, hace un balance positivo de lo actuado por esa organización a lo largo de 2008. En tal sentido, enumera un Convenio con la Universidad Tecnológica Nacional para la confección de manuales de procedimientos para el Colegio de Escribanos, con permanente control de calidad y el aumento de las líneas de créditos para actualización de software para equipamiento técnico e informático a los escribanos, entre otros temas.

Pero amén de los objetivos alcanzados, una pregunta recurrente es sobre la cuestión internacional, y de qué manera podría afectar a nuestro país la crisis financiera mundial que precisamente arrancó por el derrumbe de las hipotecas en los Estados Unidos. En esa cuestión, Di Capua ve un costado malo y otro bueno.

– El negativo sería que es una crisis de nivel internacional, y desde el punto de vista financiero no solamente va a repercutir en el notariado, sino va a repercutir en nuestro país como en todo el mundo. Ahora me voy a referir al lado bueno. Uno no debería valerse de una crisis para lograr reconocimientos. Estados Unidos el país privatizador por excelencia, en este tema de la crisis ha realizado una estatización y eso fue con la compañía de seguros AIG. Primeramente el Estado norteamericano la auxilió con 85 mil millones de dólares y luego con 37 mil millones. El sistema estadounidense es lo que se llama el seguro de títulos, no es el sistema nuestro. En EE.UU. no existe el escribano como profesional del derecho; nosotros tenemos delegada por el Estado la fe pública que permite que todo lo que nosotros decimos sea tomado como válido, excepto que sea reargüido de falsedad. Pero juntamente con esto somos además profesionales del derecho, porque los colegios de escribanos siempre prometieron una mayor capacitación, lográndose en las facultades que ya no exista la carrera de escribanía, sino que el notariado sea una especialidad.

Como profesionales del derecho, nosotros realizamos una mediación. En el caso inmobiliario, cuando compra una casa por intervención del escribano, usted termina firmando una escritura que se la entregan y queda en su poder y nadie le va a quitar su casa. Si pasaba algo, el seguro lo pagaba pero no le daba su casa. Nosotros hemos recibido ataques del Banco Mundial y organizaciones cuasi gubernamentales, especialmente de EE.UU., diciendo que nuestro sistema es más caro y que el de ellos era más rápido y mejor que el nuestro. Fíjese que tuvo que venir la crisis para que ellos se dieran cuenta de que con el seguro de título, si no lo estatizaban no se terminaba el problema financiero. Esto aquí no hubiera pasado.

– ¿Cómo observa el panorama inmobiliario para este año?

– Creo que a raíz de esta crisis va a tener sus consecuencias negativas, principalmente en el primer trimestre. De 2003 en adelante se pudo apreciar que la construcción privada fue un gran movilizador del avance inmobiliario. Pero desde hace seis meses, o un año, no se compran lotes para construir. Y si se tiene en cuenta que la construcción tiene un plazo de manufactura de entre 24 a 36 meses, todavía estamos escriturando las obras que se empezaron hace 24 o 36 meses. Pero tenemos una gran esperanza de que la gente vuelva al ladrillo como sistema de ahorro.

– ¿Cómo se puede prevenir esta crisis?

– Nosotros estamos trabajando con el Colegio de Martilleros, ya formamos una comisión de enlace para trabajar de común acuerdo. Y tomamos una decisión que va a ayudar mucho a la gente y es que cuando usted compre una propiedad, en el momento de ir a señarla, aparte del corredor inmobiliario que hace su trabajo, intervenga desde el comienzo de la operación un escribano y haga lo que se llama el estudio jurídico del título. Por lo tanto, cuando usted firme el boleto de compra, o firme inmediatamente la escritura, va estar tranquilo de que todo está en orden desde el punto de vista jurídico. Y esto es muy importante para los corredores inmobiliarios, para los escribanos, pero más importante para la gente.

– En materia legislativa, ¿sobre qué temas trabajó el Colegio de Escribanos?

– Sobre dos proyectos: uno es un proyecto de tramitación de las sucesiones en sedes notariales. Esto es algo innovador y útil para la sociedad, pero especialmente para que la Justicia vea disminuida su tarea en elementos que pueden ser realizados por los escribanos. Tienen que ser no contencioso, tiene que haber acuerdo entre los herederos, que tienen que ser mayores y forzosos es decir, hijos, padres, madres y cónyuges. De esta manera vamos a quitarles mucha tarea a los jueces; no solamente en estos trámites, dispondrán de más tiempo para agilizar y ocuparse de otros temas más importantes.

El otro proyecto es el de las donaciones a terceros, si usted quiere realizar una donación a su nieto. De acuerdo con el Código Civil, las donaciones a terceros pueden ser observables porque hay un artículo que dice que cuando hay una relación a favor del tercero, la acción que tienen los herederos es de reducción. Esa acción no es entre las partes, sino que persigue los inmuebles. Esto deja fuera del comercio a una serie de inmuebles.

– ¿Ustedes que proponen?

– Acortar los plazos que tendrían los herederos a esa acción de reducción a dos años de la muerte del causante y a diez años del otorgamiento de la donación.

– Se dice que el Congreso es una escribanía del Poder Ejecutivo. ¿Qué siente usted cuando se hace esta observación?

– En el Congreso, lo que se debaten son ideas; está claro que si hay una mayoría que pertenece al oficialismo, cuando llega el momento de la votación, gana. La tarea de los escribanos es totalmente distinta: intervenimos en contratos y negocios de la comunidad cuando hay acuerdo en la voluntad de dos partes. Pero lo que más nos duele es algo que no salió del Congreso, sino que dijo el doctor (Julio) Strassera, que la Justicia no era mala, que era malo el Parlamento que a su vez era una escribanía del Ejecutivo, con lo cual dijo que era malo el Parlamento y que era mala la escribanía.

Esto de que el Congreso es una escribanía del Ejecutivo se ha tomado como un latiguillo. Creo que no es la interpretación negativa que se le quiere dar, pero en la forma que se lo dice tienen un dejo de una comparación que en principio no es cierta, y pareciera que las escribanías son una cosa secundaria. No creo que ni el Parlamento, con su tarea tan importante de legislar, sea una cosa secundaria, como tampoco una escribanía que aunque cumplen roles distintos, sea una cosa secundaria.

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