Desde el socialismo proponen eliminar por 180 días las restricciones a las exportaciones de carnes porque la “ganadería en nuestro país se encuentra atravesando uno de sus peores momentos, producto de la gran sequía que se ve agravada por una política agropecuaria lesiva de los intereses no sólo de los productores, sino de la Nación toda”, argumentan.
La diputada nacional por Santa Fe María Elena Martín sostuvo que "la ganadería en nuestro país se encuentra atravesando uno de sus peores momentos, producto de la gran sequía que se ve agravada por una política agropecuaria lesiva de los intereses no sólo de los productores, sino de la Nación toda".
En efecto, "a pesar de que los productores de ganado bovino deben desprenderse o ven morir su ganado ante la imposibilidad de engorde, la política agropecuaria oficial sigue restringiendo las exportaciones de carne vacuna", expresó la legisladora del bloque Socialista.
A causa de esta política -continuó-, desde hace ya varios años se está mandando a faena una excesiva cantidad de hembras, rompiéndose el equilibrio que debe existir entre su conservación para la producción de terneros o su liquidación como producto final. "De continuar la tendencia, los especialistas advierten que a partir de 2011 Argentina tendrá que importar carne para abastecer su mercado interno y la población tendrá que pagar por ella precios internacionales", agregó Martin.
Sin embargo, la legisladora afirmó que "la lógica de los funcionarios del gobierno nacional sostiene que es necesario impedir las exportaciones de carne bovina para mantener bajo el precio de la carne. A pesar de que la realidad demuestra que la barrera a la exportación frena la producción y a la larga contribuye al aumento del precio interno".
La diputada socialista insistió en que "por el contrario, la previsible posibilidad de exportar incentiva la producción de novillos pesados, de los cuales sólo se exporta una parte (el 25% aproximadamente, cuarto trasero del animal), quedando el resto para el consumo interno". Y comparó lo ocurrido en otros países como Uruguay, donde se puso en práctica esta política en el año 2003, con un consecuente aumento de su producción, exportación, y consumo de carne.
En cambio, "en nuestro país las sucesivas restricciones hicieron disminuir más del 50% el volumen total exportado entre el 2005 y el 2008, produciendo irracionales pérdidas para los productores y para el Estado y también para el bolsillo de la población que no vio disminuir el precio de la carne", fundamentó.
Finalmente, en consonancia con el pedido que realizara el gobernador Hermes Binner en abril del año pasado a la presidenta de la Nación, Martin aseguró que "resulta imprescindible que los legisladores nacionales ejerzan las facultades constitucionales que poseen para reglar el comercio exterior, y aprueben Nuevas Políticas que permitan a los productores ganaderos el recupero de su capital de trabajo a través de la apertura de la exportación de carne vacuna, menudencias y cueros, por un lapso de 180 días y la exención del pago de derechos de exportación para estas operaciones".
Y concluyó: "La irrazonable y ruinosa política que se viene aplicando afecta no solo al sector agropecuario sino al conjunto de nuestra sociedad, sobre todo en el interior del país. Afecta a los productores, pero también a la industria, el comercio y a los trabajadores en general que ven peligrar sus fuentes de trabajo; de manera que las Nuevas Políticas no deben hacerse esperar en el Congreso de la Nación que debe encarar un diálogo fecundo en esta materia, en resguardo del interés nacional".