Con la presencia de los principales representantes de la Mesa de Enlace, se realizó en el Senado de la Nación una audiencia pública con el fin de debatir propuestas legislativas para afrontar la crisis que atraviesa el campo. Hubo duras críticas al Gobierno nacional y la oposición se alineó nuevamente con la dirigencia agraria.
En el marco del conflicto con el sector agropecuario, la oposición realiza en el Salón Azul del Senado una nueva audiencia pública para debatir el tema del campo. Están presentes los representantes de la Mesa de Enlace Eduardo Buzzi (Federación Agraria), Carlos Gareto (Coninagro), Hugo Biolcatti (Sociedad Rural) y Mario Llambías (CRA), acompañados por los senadores Gerardo Morales, Ernesto Sanz, Rubén Giustiniani, María Eugenia Estenssoro y Juan Carlos Marino, y los diputados Adrián Pérez, Felipe Solá, Francisco de Narváez y Christian Gribaudo, entre otros legisladores.
Precisamente el jefe del bloque de la Coalición Cívica en Diputados aclaró que desde la votación contra la 125 “nada ha cambiado” y, por el contrario, “todo ha empeorado”.
Pérez remarcó que el sector defiende “la lucha que viene realizando la gente del campo, porque defienden al país” y reivindicó que ese sector representa “el motor para que el país funcione”. Además, felicitó a los representantes del campo “por la defensa que hacen del país y la insistencia que hacen en reforzar sus reclamos, lo cual es invalorable”.
“Algo está pasando” en el país, remarcó Pérez, para aseverar luego que “nosotros tenemos que volver a hacer lo que hizo este Parlamento”, recordando que “en aquel momento juntamos 122 diputados para parar la 125 y 36 senadores”. Advirtió además que ahora “necesitamos 129 diputados y 37 senadores” para permitir la apertura del diálogo en el Congreso sobre temas como la apertura de las exportaciones y el tema de las retenciones, entre otras cuestiones.
“Ese debe ser nuestro esfuerzo, nuestro trabajo, con todos los bloques estamos trabajando en un sentido similar”, dijo. Empero, advirtió que “a pesar del diálogo, la conclusión del Gobierno es la reiteración del error por decir que es ‘campo contra distribución’”, dijo.
“La política del Gobierno es contra el campo y contra la distribución”, remarcó el legislador de la CC, para quien “ese es el desafío que debe vender el Parlamento nacional”, aclarando además que “lo del campo no se resuelve si no tocamos el tema de las retenciones”.
A su turno, Eduardo Buzzi reivindicó el eslogan “en definitiva, todos somos el campo” y saludó a cada uno de los legisladores presentes, que calculó en un número cercano a los 60, pero reivindicó que “mañana van a ser cien y en algún momento van a ser los 130 que hacen falta para parir los elementos que se necesitan para mejorar la situación del campo”.
Buzzi recordó el paso de siete meses desde “esos 122 votos de diputados, de los 36 votos de los senadores y del histórico voto de Cobos”, y resaltó que “si se ganan las rutas, los espacios públicos, si se gana la calle, la cosa se puede ganar. Si se pudo, se puede”, remarcó despertando aplausos de una nutrida audiencia.
“Después de aquella situación en Tartagal, entendimos que había que apelar una vez más a la búsqueda de soluciones por la vía del consenso y a medida que fueron pasando los días, por eso postergamos las protestas”, recordó. Empero, aclaró que “vimos pasar los días y minutos antes de ratificar que sí se hacía la protesta se nos invita a una reunión con la ministra Débora Giorgi. Ahí entendimos que había que hacer la protesta igual”.
Buzzi reivindicó que “para que haya democracia de verdad, el Congreso debe ser una pieza fundamental” y concluyó su mensaje criticando “sistemas monárquicos, feudales y de emperadores que se creen los dueños de los destinos de los ciudadanos de la República Argentina”.
El dirigente agrario Mario Llambías denunció “operativos de prensa” para enfrentar al campo con la sociedad, aclarando que "no es una confrontación entre un sector y otro, sino que estamos buscando caminos de crecimiento" que "nos permitan salir de una política que nos ha llevado al fracaso".
A su vez, Hugo Biolcatti admitió que “no creemos en la mesa de discusiones”.
“Por eso siempre citamos al ilustre pensador de la Federación Agraria (Ulises) Forte, que dice que se ahora todo es de contado, se acabó la cuenta corriente”, en relación a las negociaciones con el Gobierno. Reuniones a las que consideró que “parecen buscar desgastarnos poco a poco, como el año pasado, creo que se está buscando confrontar. Es un calco de lo que sucedió con Alberto Fernández hace diez meses”, dijo.
Al respecto dijo que lo mismo sucedió esta vez, ya que una cosa es lo que se dice en las reuniones y otras las que se dicen fuera, donde desmentían los dichos en las reuniones. “Volvemos al mismo juego, pero la situación ha empeorado tanto que no podemos jugar un partido tan largo”, advirtió, remarcando que “las necesidades son cada vez más urgentes”.
“Nada ha cambiado, las retenciones continúan y el interior se derrumba”, denunció el titular de la Sociedad Rural, recordando que “hoy estamos combatiendo por la supervivencia de nuestra gente, la superviencia del interior”, y habló irónicamente de “despolítica agropecuaria”.
Por Coninagro, Carlos Gareto dijo que “queremos discutir las políticas agropecuarias no sólo que nos sirvan a nosotros, ni a los políticos de turno, sino al país”, y reclamó la necesidad de “creer en nuestros gobernantes para recomponer ese estado de expectativa”.
A su turno, el diputado Felipe Solá felicitó a la Mesa de Enlace por haber dado “un ejemplo a nosotros los legisladores”. En un por momentos durísimo discurso dijo que “el pasado es conocido; si tuviéramos que señalar un título, sería una profunda falta de respeto y por la vida en el interior”.
“Parece como si todo empezara de cero, como si el campo no hubiera estado haciendo un esfuerzo” durante todos estos años, se quejó, reivindicándole al sector el trabajo por lograr un “mejoramiento notable de la calidad de vida de ciudades del interior de la patria”. Solá advirtió que “todo eso ha sido despreciado, ninguneado, como si hubiera dos Argentinas, y la Argentina del interior no fuera importante”.
“No hemos tenido política agropecuaria”, dijo y sostuvo al respecto que mientras se plantean planes quinquenales, para el sector no los hubo ni siquiera anuales, para cada cosecha, lo cual sería “la mínima política agropecuaria que un país así requiere”.
“Se ha ido atrás de la tozudez disfrazada de ideología -dijo-. Detrás de la caja fiscal, se ha mentido sobre la inflación, falseándola, se ha mentido sobre la pobreza. Hoy ni sabemos quienes somos”, agregó, “mientras el Gobierno dice que el campo es la oposición, como si defender a un sector requiriera ser de un partido oficial, del Gobierno”.
“Mientras el Gobierno juega a dejar pasar el tiempo, los hombres y mujeres del campo tienen que seguir” viendo cómo seguir con sus vidas.
A continuación reclamó que “en las sesiones especiales empecemos a ser cada vez más”, advirtiendo que “no basta con la voluntad de los diputados, porque además de la voluntad de los diputados hace falta la grandeza de todos nosotros”.
“Sin la ley de emergencia estamos a merced del emperador, que puede decir ‘os concedo la emergencia’…, y encima hay que aplaudirlo…”, disparó en uno de los pasajes más críticos.
“Hubiera sido muy importante que estuvieran aquí los bloques del oficialismo. Esta es la primera vez desde 1983, desde el retorno de la Democracia, que no hay convocatoria de un Gobierno a la prórroga de las sesiones ordinarias o a la convocatoria de sesiones extraordinarias. A pesar de eso, en Febrero, hoy estamos funcionando en la Casa del Pueblo, que es el Parlamento Nacional”, señaló el senador socialista Rubén Giustiniani.
El senador Giustiniani comparó los padecimientos de la Argentina con las plagas que sufrió el pueblo de Egipto y se mostró optimista con respecto a la búsqueda de una solución, para permitir “que más temprano que tarde proyectos de ley den respuesta al pequeño y mediano productor del campo”.
“Nosotros en Argentina ya tenemos 4 plagas: la primera es la crisis internacional que nos golpea duramente y que sus consecuencias se van a profundizar durante el corriente año. La segunda es la crisis agropecuaria que tuvimos el año pasado, un conflicto que llevó a un juego de suma cero donde perdimos todos, perdió el país, perdieron los productores agropecuarios y también perdió el Gobierno Nacional. La tercera crisis que hoy estamos padeciendo es también un hecho inédito en muchas regiones del país, es la crisis de la sequía. Y la cuarta crisis es una crisis de credibilidad y de confianza”, señaló Giustiniani.
“Para no esperar una quita crisis –advirtió-, para no esperar una quinta plaga, este Parlamento una vez más abre las puertas para que los proyectos que hemos presentado durante varios años, acerca de poder establecer una política agropecuaria nacional a mediano y largo plazo, podamos tratarlos”.
El presidente del radicalismo, Gerardo Morales, fue el encargado de cerrar el debate, en cuyo marco expresó su deseo por lograr los 130 diputados y 37 senadores necesarios para aprobar leyes favorables al campo. Al respecto, estimó que “falta poco” para lograr ese objetivo.