Mauricio Macri rendirá su primer examen de gestión ante el cuerpo legislativo. Su discurso estará centrado en las dificultades que tuvo para concretar las promesas electorales, y la crisis económica mundial. También pondrá sobre el tapete los logros obtenidos y lo que piensa realizar durante el 2009. ¿Revertirá la opinión de los opositores?
¿Podrá Mauricio Macri hacer nuevos anuncios en su discurso de inauguración del nuevo período ordinario de sesiones ? o ¿deberá “remixar” el mensaje dado en ocasión de asumir por primera vez el Gobierno de la Ciudad? Son algunos de los interrogantes que este 1º de marzo podrán ser develados, cuando el jefe de Gobierno hable en la Legislatura porteña.
El discurso que pronunciará el jefe de Gobierno Mauricio Macri al dejar inaugurado el período ordinario de sesiones de la Legislatura seguramente será un “remix” del mensaje expuesto durante su asunción al frente del Ejecutivo porteño.
Es que la exposición que brinde Macri ante el pleno del Parlamento será crucial, porque del mensaje pronunciado en 2008, persisten desafíos que aún la Ciudad no pudo resolver. Al respecto cabe preguntarse si la inacción en puntos álgidos de su gestión han sido producto de lo que él mismo denominara en algunas oportunidades “¿palos en la rueda?”.
Puede plantearse también como interrogante, si el conflicto que el Gobierno nacional mantiene con el campo y la crisis financiera global es a la gestión de CFK, lo que el kirchnerismo es a la gobernabilidad de Mauricio Macri; traducido: el jefe de Gobierno ha adjetivado a los ministros de Cristina Fernández como que “son una máquina de impedir”, en tanto desde las esferas nacionales, sostuvieron sistemáticamente que Macri era “poco apego al trabajo” y que la “subejecución presupuestaria” es la principal característica de su gestión.
El segundo año de mandato de Mauricio Macri, será una renovada oportunidad para recrear y tratar temas esenciales que se traduzcan en acciones que modifiquen realidades anquilosadas y ofrezcan resultados tangibles y evaluables para los porteños.
Nadie desconoce que el primer año de mandato conlleva el conocimiento de los mecanismos gubernamentales y de los diferentes estamentos burocráticos; pero también tenemos presente lo enunciado por el jefe de Gobierno al asumir: “Vamos a empezar la tarea para la que nos venimos preparando desde hace cinco años”, para agregar a continuación que “sé que no va a ser fácil, pero estoy tranquilo, porque nos hemos preparado y hemos formado un gran equipo. Equipo de excelencia, con alto profesionalismo, compromiso social y conocimiento técnico en el área que le toca manejar”.
A saldar...
Sin embargo las demandas de educación y salud, de desarrollo humano, progreso económico y preservación del medio ambiente, el acceso a los mayores avances de la ciencia y la tecnología y la accesibilidad al crédito para la realización de obras de infraestructura son temas que aún quedan por resolver.
En aquella oportunidad, Mauricio Macri, también manifestó que “hace años que en la Ciudad venimos sufriendo los mismos problemas. Todos los días vemos el caos en el tránsito, el deterioro de las escuelas públicas, la basura tirada en la calle, la contaminación, el mal estado de las veredas y las calles, y las colas en los Hospitales públicos. También vemos la dura desigualdad social, chicos trabajando en la calle, la exclusión de personas con discapacidad, jóvenes que no consiguen trabajo, personas durmiendo en cualquier parte”.
Pero las soluciones a muchos de estos problemas concretos dependen de una agenda metropolitana de la que deben participar la Ciudad, la provincia de Buenos Aires y la Nación, que obliga a trabajar juntos, estar cerca y ayuda mutua. Nada de eso ocurrió, todos los intentos resultaron infructuosos. Prevalecieron las banderas políticas y las diferencias partidarias.
“Creo en la ética del hacer”, sostenía Mauricio Macri al asumir la jefatura de Gobierno de frente a los legisladores, para agregar que “llegó la hora de resolver, la hora de hacer, la hora de crecer”. “El Gobierno tiene que cumplir con los presupuestos de inversión”, acotaba.
Al respecto sostenía, persuadido que, “mejorando la capacidad de inversión vamos a poder mejorar las escuelas, los hospitales, las plazas, los parques, el ambiente, el transporte y la vivienda”. “La inversión será una herramienta que nos permita hacer justicia y ayudar a los más necesitados”, agregaba.
Sin embargo la esquiva relación con el Gobierno de Cristina de Kirchner y la fuerte repercusión de la crisis financiera global, obstaculizaron la accesibilidad al crédito del Gobierno del PRO. Sumado a ello, a la inusual subejecución presupuestaria de la que acusa la oposición al macrismo, que habría incidido fuertemente en la no realización de obras de infraestructuras prioritarias para la Ciudad.
Lo que se hizo
Al inicio de la gestión del PRO se había detectado la existencia en las calles de la Ciudad de 17.560 baches. Según información oficial, las obras encaradas por el Ministerio de Ambiente y Espacio Público redujeron los mismos a 7300, número registrado a diciembre de 2008. En ese año, el Gobierno de Macri sostiene haber cubierto 27.361 pozos, entre los que había cuando asumieron y los nuevos que fueron apareciendo.
Infraestructura Escolar
En el período comprendido entre el mes de enero y 31 de diciembre de 2008 se han finalizado 448 obras y se están ejecutando 172 obras más.
Se realizaron 281 llamados a licitación para la realización de obras que integran el Plan Integral de Adecuación de Edificios Escolares.
En cuanto a las soluciones contingentes de gas, se abrieron 242 llamados a licitación para la realización de las respectivas obras. Se prevé una nueva convocatoria para la ejecución 52 nuevos emprendimientos edilicios que significarán la renovación total del tendido de la red de gas.
En busca de aire
En virtud de los aumentos de salarios y el fuerte incremento de los precios, ello agudizado por la profunda crisis internacional de la que ya, hoy en el país, se sienten los primeros coletazos, el Gobierno de Macri, intenta pasar a la ofensiva, eludiendo los obstáculos de la administración de CFK y se lanzó a emitir deuda para financiarse. El 10 de febrero llamó a licitación de Letes (Letras de Tesorería) por 90 millones. La deuda emitida obtuvo una calificación de “AAA” por parte de Standard and Poors.
De esta manera Macri accedió a un instrumento para eludir a Cristina Fernández de Kirchner e instrumentó un programa de financiamiento. Es que al trabar la Nación el Bono Tango por 1.600 millones de pesos e impedirle el canje de préstamos garantizados por 600 millones, el Ministerio de Hacienda porteño acudió a las Letras de Tesorería, una herramienta que no necesita ningún “visto, bueno” de los K.