A pesar de ser una experta legisladora, Cristina no inauguró formalmente las sesiones ordinarias, ya que no dijo la frase de rigor: "Declaro abierto el 127 período de las sesiones ordinarias". Igualmente, las sesiones fueron inauguradas en un marco de domingo por la mañana en la ciudad de Buenos Aires.
La apertura de las sesiones ordinarias Nº127 no tuvo la festividad que suelen tener en otras ocasiones, ya que en el marco de la crisis económica internacional, el eje del discurso estuvo centrado en una crítica fuerte a la oposición y en alusión directa a la actitud del vicepresidente Julio Cobos.
A pesar de ser una experta legisladora, Cristina no inauguró formalmente las sesiones ordinarias, ya que no dijo la frase de rigor: "Declaro abierto el 127 período de las sesiones ordinarias". Igualmente, las sesiones están inauguradas.
Esto mismo le pasaba al ex presidente Carlos Menem, quien era ayudado por el secretario parlamentario que recordaba esta especial consideración.
Otra de las perlas del discurso fue que la Presidenta habló como si fuera presidenta desde 2003. Seguramente, un error mínimo que fue tomado por la oposición para alegar "la teoría del doble comando".
El color fue típico de un domingo por la mañana en Buenos Aires. Poca gente tanto el recinto como en las calles. Sólo un grupo reducido de sindicatos se movilizó a las zonas aledañas al Congreso para apoyar al Gobierno. Allí se vieron carteles alusivos a la candidatura de Néstor Kirchner para las próximas elecciones legislativas y también de 2011.
También en las calles se vivió una situación tensa frente a la puerta de acceso de Diputados donde una señora insultaba a todos los funcionarios y legisladores oficialistas. "Son todos ladrones", disparó ante la sorpresa del titular del ANSES, Amado Boudou, quien estaba acompañado por la diputada María Laura Leguizamon que puso el toque de glamour con sus lentes negros y vestido naranja al cuerpo.
El mensaje de Cristina, que fue aplaudido 37 veces, tuvo algunas ausencias marcadas como la del ex presidente Néstor Kirchner y algunos gestos de desaprobación o indiferencia por parte de diputados aliados al oficialismo, como la bonaerense Victoria Donda Pérez. También fue evidente la bronca que destilaba la diputada de la Coalición Cívica Patricia Bullrich, quien disparó: "No tiene que aconsejar a la oposición".
Pero el detalle sobresaliente de la jornada fue la relación de Cristina con Cobos.