Con el vicepresidente Julio Cobos a su izquierda, la Presidenta de la Nación dio durante una hora y cinco minutos el discurso de apertura de sesiones ordinarias. Tuvo dos saludos protocolares para con su vice, y durante el mensaje emitió muchas indirectas a las acciones políticas de la oposición. Empero, concluyó pidiéndole colaboración a la oposición. También criticó a las políticas económicas internacionales y pidió colaboración y redoblar esfuerzos "convocando a todos los argentinos a defender lo que logramos todos, sin mirarlo como patrimonio de un sector político".
Cristina Fernández de Kirchner dio ante el Parlamento el segundo discurso de apertura de sesiones ordinarias de su gestión presidencial, el cual estuvo dedicado en su primera parte a la crisis económica que vive el mundo y sobre la cual advirtió, parafraseando a su esposo al que no citó en ningún pasaje, que “de prolongarse la crisis, tal cual como se preanuncia, impactará y convertirá el año 2009 en el más difícil de los últimos cien años”.
Fuera de ese tema, se refirió en primer lugar a la educación, cuestión que le sirvió para cuestionar al macrismo sin mencionarlo, por cuanto aludió al apoyo del PRO a los reclamos del campo en detrimento de atender reclamos de los sectores docentes.
A la oposición la atendió duramente en varios pasajes, aunque siempre dejando claro su respeto por ellos. Terminó su discurso reclamando “comprensión” de parte de la oposición y que se respete el debate de ideas y los resultados de las votaciones en el Congreso. Le apuntó al campo y dijo que con la resolución 125 el sector estaría mucho mejor.
Cuestionó a los organismo multilareales, de los cuales pidió su reformulación, y también apuntó sobre la Justicia por la demora en tratar los juicios por las causas vinculadas a los derechos humanos.
Defendió también la distribución de dinero de la coparticipación federal, citando puntualmente los aportes hacia las provincias de Catamarca y Santa Fe.
La Asamblea Legislativa que inaugura el periodo Nº 127 de sesiones ordinarias dio inicio a las 10.47, con la palabra del vicepresidente Julio Cobos que autorizó al presidente de la Cámara baja, Eduardo Fellner, a conformar las comisiones de recepción.
Según las tradiciones parlamentarias, diputados y senadores conforman dos comisiones -de exterior e de interior- para recibir a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quienes fueron los encargados de recibir a la Presidenta junto a los titulares de ambas cámaras, que sorprendentemente cumplió con el horario pactado. Esto es porque se había especulado con que la Presidenta llegaría con retraso y que el discurso podría comenzar a las 11.30. Nada de eso, poco antes de las 11 Cristina Fernández llegó al Congreso, saludó formalmente a Julio Cobos con un apretón de manos pero sin mirarlo, denotando la distancia política que existe entre la presidenta y su vice.
A las 11.05, el vicepresidente invitó a la mandataria a hacer uso de la palabra a la Presidenta, tal cual estipula la Constitución Nacional.
El primer aplauso -corto- se registró a los cuatro minutos después de una fuerte crítica a la economía capitalista internacional que explotó en los Estados Unidos. 11.12 se calculan paraísos fiscales.
El primer tramo del discurso de Cristina estuvo destinado a la crisis internacional, y sobre el tema consideró que tal vez sea ella la primera Presidenta en tantas décadas que “venga a dar este mensaje en una situación inédita en materia internacional”.
Al respecto destacó que todos los hombres que la precedieron en el ejercicio de su cargo “vinieron muchas veces en el marco de graves crisis, pero en la mayoría de los casos eran crisis provocadas en nuestro propio país, o tal vez crisis muy focalizadas. Hoy estamos ante una situación absolutamente inédita”.
En tal sentido, remarcó que “todos coinciden que (esta crisis) es similar a la de 1930”. Además, dijo que “otros la comparan con la caída del muro de Berlín. En esa oportunidad, la diferencia es que se les había caído a los que estaban del otro lado… esta vez cae sobre nosotros”.
“La historia siempre viene con causalidades”, dijo, advirtiendo que “tal vez aquel derrumbe del Muro de Berlín hizo caer los muros de algunos fundamentalismos”, apuntando a continuación que “aquellos que creían que el Estado todo lo podía resolver y que poco tenía que ver lo que quería cada ciudadano y otros que creían que el Estado debía desaparecer y el mercado era el moderador de recursos, mientras que la política debía adminisrar lo que se tenía”
Como síntesis, estimó que “los paradigmas han caído y vemos todos los días noticias que agobian: caídas de bancos, despidos masivos, fábricas quebradas, parece que nada pudiera tener fin en este vacío sin fin”.
“Y lo que es importante, los que toda la vida pronosticaron lo que iba a pasar sobre nosotros, sobre todo, no aciertan ninguna medida –se quejó-. Tengo también mis serias dudas que los que fueron los causantes de esta crisis tengan la capacidad de encontrar salidas”.
A continuación formuló su primer anuncio, diciendo que “vamos a ir al G20 llevando las propuestas que venimos sosteniendo desde hace mucho tiempo, pero sinceramente creo que lo económico y financiero es solamente la punta del iceberg. Creo que hay un modelo en crisis, que tiene que ver con una forma de relacionarse al mundo basado en la subordinación y no en la cooperación”.
“Al G20 vamos a ir con los mismos argumentos que sostenemos desde 2003”, dijo, reclamando una vez más la reformulación de los organismos multilaterales de crédito y remarcando la necesidad de establecer “una relación de cooperación de cooperación y no de subordinación en las políticas”.
“Llevaremos al G20 la propuesta de suprimir los paraísos fiscales, más del 40% de los capitales del mundo están ahí”, sostuvo.
Luego se refirió a cómo nos encuentra a los argentinos esta crisis y reflejó que estamos viviendo “nuestro sexto año de crecimiento consecutivo”, lo que completa “el ciclo de crecimiento económico más importante de nuestros 200 años”.
Lanzó cifras a continuación, hablando de un crecimiento del 66% de la economía, 47 de los cuales los adjudicó “esencialmente al mercado interno”.
Defendió “un modelo de acumulación que tuvo en el mercado interno, la exportación y la inclusión social, generación de trabajo, los ejes fundamentales”.
Hizo hincapié en la participación de los trabajadores en el PBI, que marcó desde 2003 “la serie más alta” y destacó que “batimos récord en materia de exportación”.
En el marco del crecimiento de las exportaciones hizo hincapié en el crecimiento de la manufactura de origen industrial, diferenciándola de las exportaciones agropecuarias.
Dijo a continuación que todos esos avances no son “propiedad de este Gobierno y de este partido, sino la comprobación de que el dinero por sí mismo no produce dinero”.
Destacó luego la asistencia de la Nació a las provincias en materia de coparticipación y fue ese el único pasaje en el que leyó. Aludió a los casos de Catamarca y Santa Fe, provincias que visitó esta última semana, remarcando el crecimiento en materia de asistencia en ambos casos. Del primero, dijo que en 2002 recibía 249 millones de pesos en coparticipación, cifra que un año después se elevó a 358 millones, llegando a 2008 con 1.400 millones de pesos. E hizo hincapié en que, con otras transferencias por diferentes montos la cifra se eleva a 2.883 millones, en tanto que el presupuesto de esa provincia en 2008 fue de 2.800 millones, “menor a la transferencia que se recibió desde el ámbito nacional”.
Catamarca es una provincia gobernada por radicales que ya no transitan el espacio K y donde próximamente habrá elecciones.
En cuanto a Santa Fe, otra provincia gobernada por la oposición y fuertemente hostil al kirchnerismo, dijo que en 2002 recibieron 800 millones en materia de coparticipación federal de impuestos, perforándose en 2003 por primera vez el techo de los mil millones. El año pasado ya se superaron los 4000 millones de pesos, contó.
Sumando asistencias en todos los sentidos, “estamos en el orden de los 14.166 millones de pesos, mientras que el Presupuesto del último año fue de once mil millones de pesos”.
Cristina Fernández dijo que daba esas cifras para “aclarar que cuando el país crece, crecen todos en el país; no hay salidas individuales en el país”.
Más adelante dijo enorgullecerse de formar parte de un gobierno “que jamás envió a este Parlamento un proyecto de ley que quitara garantías a los argentinos”, y se enorgulleció luego de ser parte de un proyecto político que “en medio de este tembladeral que es el mundo ha podido decirles a sus jubilados que van a tener un aumento del 11,9%”.
“He tenido el honor de ser la presidenta que envió la ley de movilidad de salarios y haberes de jubilados y pensionados y también ustedes haber tenido el honor como Parlamento de votarlo”, señaló, apuntando con ironía que “muchas veces han tenido que votar cada cosa…”.
“Poder votar un aumento para jubilados no deja de ser una caricia en el alma”, deslizó entonces.
Resaltó luego los alcances en materia educativa, habló de inauguración de colegios y del piso fijado por la Nación respecto a lo que debe ganar un docente como básico en la República Argentina. “Estaba en el orden de los 1.290 pesos y se ha establecido una suma fija que lleva esa cifra a 1490 pesos”, recordó, anunciando que “hemos decidido pagar lo que restaba del Fondo de Incentivo Docente”.
Luego aludió a las medidas de fuerza de los maestros, recordando que ya el año pasado había expresado que las huelgas perjudican a la educación y a los chicos, “pero también como dirigentes políticos tenemos que pensar qué modelo de sociedad queremos y vamos a ofrecer para vivir”.
Sin nombrarla, apuntó hacia la administración macrista, diciendo que no le parecía “sensato” que “mucha dirigencia que sostiene que por allí no puede pagar más, a la hora de fijar posturas sean benevolentes con los que más tienen y exijan que los maestros” se arreglen con lo que les dan.
“Esto es lo que a mí como sociedad no me cierra”, concluyó, tras su primer fuerte embestida contra la oposición y en medio de fuertes aplausos.
Señaló luego que cuando se trató la ley de Movilidad, hubo una fuerte discusión en torno a qué índice aplicar, y remarcó que “si hubiéramos aplicado el índice que quería la oposición, hubiera sido mucho menor” lo que se les hubiera dado a los jubilados hubiera sido del índice del 4%, contra el 11,6% anunciado por este Gobierno.
La Presidenta aludió también a la participación del Parlamento en la ley de repatriación de capitales, más allá de cómo haya votado cada uno, pero criticó que desde la oposición se hubiera acudido al GAFI para denunciar “no a un gobierno, sino a la República Argentina –dijo, en referencia a la acción de la Coalición Cívica-, porque quien había votado esta ley es el Parlamento de la República Argentina; sin embargo algunos, no todos, hicieron denuncias que luego fueron desestimadas en el GAFI”.
Criticó luego el papel de la prensa y lo que definió como “manipulación de la información”, para dedicarse luego al conflicto con el campo, diciendo que “quiero hacer un ejercicio para que veamos cómo muchas veces priman los intereses partidarios o simplemente especulativos”.
“Si hoy la 125 estuviera vigente, las alícuotas de los derechos de exportación serían inferiores a los vigentes, pero además los pequeños y medianos productores estarían recibiendo compensaciones”, enfatizó, sugiriéndoles a los productores hacer cuentas para ver cómo estarían.
“No va a haber mayor calidad institucional si además nosotros como dirigentes no mejoramos nuestro propio comportamiento”, dijo a continuación, agregando que “tener calidad institucional no significa que los opositores voten o piensen igual que el Gobierno, sino que en aquellas cosas que mejoren, se apoyen y luego en las elecciones los argentinos puedan elegir a los que mejor van a representar sus derechos”.
Anunció luego que su Gobierno enviará al Congreso todos aquellos instrumentos que la época exige, citando puntualmente a la ley de radiodifusión. Lo mismo harán con todos los instrumentos necesarios para enfrentar la crisis internacional y dijo que “todos tenemos que tener una actitud diferente frente a esta crisis, que no significa seguir a pie juntillas lo que diga el Poder Ejecutivo, pero sí lograr frente a los grandes temas de los argentinos la unidad”.
Al respecto, advirtió que 2de prolongarse la crisis, tal cual como se preanuncia, impactará y convertirá el año 2009 en el más difícil de los últimos cien años, como dijo una persona que conozco”, en referencia a su esposo, al que no citó durante su discurso.
Reclamó para su proyecto político “algo de crédito, porque hemos tenido resultados muy concretos”, dijo, y volvió a apuntarles a los productores agropecuarios, preguntando “¿quién puede hoy no comercializar su producción y subsistir?”
“Por eso le pedimos a aquellos que han tenido la inmensa suerte, pero no porque no la hayan merecido sino porque hemos contribuido con este cambio productivo”, señaló.
“No necesitamos empresarios buenos, sino inteligentes”, proclamó en otro pasaje.
Ya sobre el final de su discurso volvió a aludir al tema de los derechos humanos y recordó que el Parlamento decretó en su momento la anulación de las leyes de obediencia debida. Así las cosas, dijo que “ya pasó la hora del Poder Ejecutivo y la del Poder Legislativo”, que hicieron lo que correspondía respecto al tema: “es la hora de la Justicia y se viene demorando desde hace tiempo”.
Antes de finalizar, recordó que había omitido la estatización de las AFJP, criticando la forma como administraron los recursos de los jubilados, “las comisiones que se pagaron, las inversiones que se hicieron, la discrecionalidad absoluta con la que se manejaban esos recursos”.
Al concluir, agradeció a todos los presentes y los convocó al “compromiso de seguir trabajando por una Argentina diferente”.
“Un solo pedido”, formuló: “sin agravios, descalificaciones ni fomentarnos violencia. Debatamos, pero en el término de discusión, sin querer imponerle al otro ideas”.
Reclamó “pensar en todo caso la mejor manera de tener mejores ideas para poder luego ganar un debate o una elección, de eso se trata la democracia”.
Eran las 12.14 y la Presidenta se despidió del Parlamento que ocupó como legisladora durante más de una década.