La Presidenta dedicó la primera parte de su alocución a la crisis económica que está soportando al mundo y que en su momento ella quisiera definir como “efecto Jazz”. Esta vez ya no usó esa definición, aunque sí deslizó que el Primer Mundo ya no debiera ser llamado así.
“Tal vez sea la primera presidenta en tantas décadas que viene a dar este mensaje ante nuestras cámaras en una situación inédita en materia internacional”, dijo Cristina para recordar a continuación que “todos los hombres (que) me precedieron en el ejercicio de este cargo vinieron muchas veces a hacer su mensaje en el marco de graves crisis, pero en la mayoría de los casos eran crisis provocadas en nuestro propio país, o tal vez los coletazos de alguna crisis muy focalizadas, que generaba impactos en la economía de nuestro país”.
En cambio, “hoy estamos ante una situación absolutamente inédita. Todos coinciden que (la crisis) es similar a la de 1930. Otros la comparan con la caída del Muro de Berlín. La diferencia con la caída del Muro de Berlín es que en esa oportunidad, se les había caído a los que estaban del otro lado. Ahora los muros se nos han derribado a nosotros”.
Sugirió que, como “la historia siempre viene con causalidades”, tal vez la caída del Muro de Berlín “hizo caer a algunos en los mismos fundamentalismos en que habían caído quienes habían construido esos muros”.
“Aquellos que creían que el Estado todo lo podía resolver y que poco tenía que ver lo que quería cada ciudadano o cada ciudadana, y luego ese otro modelo que se impuso en lo que podríamos denominar como fundamentalismo de mercado, en el cual el Estado debía desaparecer, el mercado el correcto estimador de recursos, la política casi una tarea de administrar lo que se tenía y fundamentalmente más que compromiso de resignación y acomodamiento en lo que se tenía”.
La Presidenta puntualizó que “los paradigmas han caído y vemos todos los días noticias que agobian: caídas de bancos, despidos masivos, fábricas quebradas, parece que nada pudiera tener fin en este vacío sin fin. Y lo que es importante, los que toda la vida pronosticaron lo que iba a pasar sobre nosotros, sobre ellos, sobre el mundo y sobre la historia no aciertan ninguna medida, en ninguno de los diagnósticos”.
“Tengo también mis serias dudas que quienes fueron los que fueron los causantes de esta crisis puedan tener la capacidad intelectual de formular alternativas y soluciones diferentes; no por malos, simplemente por estructuras mentales muy consolidadas, por mucho tiempo de pensamiento único rechazando toda otra alternativa, lo cual nos obliga a todos nosotros a ejercitar una fuerza diferente en cuanto a encontrar alternativas a un mundo que se ha derrumbado”, detalló.
Anunció a continuación que “vamos a ir al G20 llevando las propuestas que venimos sosteniendo desde hace mucho tiempo, pero sinceramente creo que lo económico y financiero es solamente la punta del iceberg. Creo que hay un modelo en crisis, que tiene que ver también con una forma de relacionarse al mundo basado en la subordinación y no en la cooperación. Basado fundamentalmente en que las reglas sólo existen y deben ser cumplidas por los países débiles o emergentes, y tal vez los que integran un selecto grupo que hasta ahora ha dirigido las economías, las finanzas y las políticas del grupo no deben atenerse a las reglas”.
Anticipó entonces que a la reunión del Grupo de los 20 van a ir con las ideas que vienen sosteniendo desde el año 2003 en todos los foros internacionales, pretendiendo “la reformulación total del pacto de Breton Woods, pero al mismo tiempo también un acuerdo en materia de políticas macroeconómicas globales que tiendan a levantar y sostener la demanda global, porque vemos que con el solo fondeo de bancos que se caen no alcanza. El grave problema es que se ha quebrado la confianza y muchas sociedades están al borde de su capacidad de endeudamiento”.
Así las cosas, consideró que “uno de los problemas fundamentales del mundo es lograr reactivar la demanda global, única manera de reactivar la economía y a su vez lograr fuentes de financiamiento”. Abogó entonces lograr “una noción de cooperación y no de subordinación en la formulación de políticas en este sentido”.
Reclamó nuevamente la reformulación de los organismos multilaterales de créditos que deberán cambiar, dijo, “totalmente lo que ha sido siempre someter a condicionalidades que tenían que ver con ajustes a las economías emergentes”.
Se refería al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional, de los que reclamó que se conviertan en “instrumentos de financiamiento sin condicionalidades, fundamentalmente en las economías emergentes, que han sido las responsables de las tres cuartas partes del crecimiento de la economía mundial en los últimos diez años”.
Por otra parte, reclamó regular definitivamente a nivel global el sistema financiero, el movimiento de capitales para que “no se produzca la paradoja que tenemos hoy, donde precisamente desde los países emergentes que no han provocado la crisis emerge y se trasladan hacia los países centrales los capitales”.
También anticipó que llevarán como propuesta al G20 “la supresión de los paraísos fiscales”, remarcando que se calcula que más del 40% de los capitales del mundo están precisamente fondeados en los paraísos fiscales”
Puntualizó que “si la crisis se prolonga en el tiempo, terminará impactando indefectiblemente en todos los países, a escala planetaria”, lo cual estimó que es lo inédito que tiene esta crisis.
A continuación planteó cómo nos encuentra a los argentinos esta crisis, a lo que respondió destacando que estamos en “nuestro sexto año de crecimiento consecutivo (por 2008), completando el ciclo de crecimiento económico más importante de nuestros 200 años”.
Dijo que hubo 66% del crecimiento de la economía, de los cuales remarcó que 47 puntos se lo debemos esencialmente al mercado interno. “Un modelo de acumulación que tuvo en el mercado interno, en la exportación y en la inclusión social, generación de trabajo, producción y economía real, los ejes fundamentales –agregó-. Esta es una de las características de la Argentina frente a esta economía global que se convirtió en una economía de dinero electrónico, de carácter absolutamente financiero que nos hace recordar mucho al derrumbe del año 2001 en nuestro país, cuando se había construido una pirámide, tal vez no financiera, pero sí en torno a la convertibilidad que finalmente provocó el desplome de nuestra economía, nuestra sociedad y nuestras instituciones”.
“Nos encuentra además, a diferencia de lo que sucede en el mundo financiero global, con un sistema financiero que ha duplicado su capital en los últimos 5 años -destacó-. Que además ha pasado además de tener al Estado como deudor, como acreedor neto en base a que sostenemos con nuestros depósitos parte también de nuestro sistema”.
Destacó que ese sistema solamente tiene un 12% de sus depósitos en dólares y que además solamente puede prestar, de acuerdo con regulaciones internas, a sectores que también reciben ingresos únicamente en dólares.
“Encuentra además a la sociedad y a ese sistema financiero con un nivel de endeudamiento que no supera el 20%, frente a economías como la estadounidense, por ejemplo, donde el endeudamiento de su sociedad es superior al 100% de su producto bruto interno”.
Remarcó a continuación el posicionamiento en torno a la distribución del ingreso más importante que el que teníamos inclusive a fines del año 2007, dijo, cuando “la participación de los trabajadores en el PBI había llegado al 42,9. Finalizamos el año 2008 con una participación de los trabajadores en el PBI del 43.6%, la serie más alta desde el año 2003”, destacando haber partido de un 34% de participación de los trabajadores, que atribuyó al modelo de acumulación, en cuyo marco se lograron, dijo, los niveles de menor desocupación.
Habló luego de la exportación, diciendo que en 2008 batimos record en materia de exportación, llegando a 70.124 millones de dólares sobre los 55.880 millones de dólares del año 2007. “Un superávit que significó el 4,6 de nuestro PBI, el más alto nivel de exportaciones y el superávit comercial más importante de Argentina en toda su historia -enfatizó-. Tiene que ver esto con el modelo que veníamos desarrollando y del que bueno es decirlo, desde las sociedades centrales que se cayeron de los grandes centros de poder, venían anunciando reiteradamente desde el año 2003 que indefectiblemente se derrumbaría”.
Sin embargo, dijo que desde el año 2008, “pudimos tener un récord de exportaciones”, comentó, detallando que “de esos 70124 millones que exportamos, la mayoría fue de manufactura de origen industrial”, señalando luego que “25 mil millones de dólares tuvo por ejemplo el sector de exportación de cereales”. Agregó que de ese dinero, 14 mil millones corresponden al sector de la agroindustria, “aquella que agrega valor a la materia prima”.
Además, reportó en exportaciones, recursos primarios y manufactura de origen agropecuario, un crecimiento importante del orden del 30%: 19.800 millones de dólares se habían exportado en este rubro en el año 2007 y más de 27 mil en el 2008”, contó.
En el sector de carnes, dijo que “1.776 millones de dólares frente a los 1.500 del año 2007; y 566 millones en el sector de leche, frente a 460 millones del año 2007”.
Esto la llevó a sacar dos conclusiones: “Que crecimos en todas nuestras exportaciones, y que además lo hicimos Dijo además que se logró refinanciar el 80,20% de la deuda exigible que tenía la República Argentina, pero “además lo hemos hecho con un ahorro concreto de 2100 millones en materia de ese financiamiento, sin pagar además ningún tipo de comisiones”.
fundamentalmente en torno al sector manufacturero industrial, de origen agropecuario en menor medida y del industrial en gran medida, lo cual explica la baja en el desempleo y la distribución del ingreso que se produjo”.
“No es propiedad de este Gobierno, ni de este partido, sino simplemente la comprobación fáctica y científica de que el dinero por sí mismo no produce dinero sino pasa por el circuito del a producción de los bienes y los servicios, que es el modelo que creemos que debemos seguir sosteniendo”.
“Creemos que parte importante de la crisis de lo que se denominaba el Primer Mundo pasó precisamente por creer que el dinero se reproducía por sí mismo, sin necesidad de articular con trabajo y producción”, sostuvo, repitiendo dos veces la palabra “Primer Mundo”. Agregó que “cada vez que dejamos de lado a la producción, al trabajo, a la generación fundamentalmente de riqueza a través del esfuerzo, es donde caímos en la fantasía de que pensábamos que podíamos vivir de trabajar o siendo solamente un país de servicios”.
También, en materia de estructura de financiamiento recordó que hemos tenido en 2008 “un mejoramiento de nuestra ratio de deuda; del 56,1% que teníamos de ratio de deuda sobre PBI, hoy luego del refinanciamiento estamos en el orden del 49,1% de ratio de deuda sobre el producto bruto interno”.
Dijo además que se logró refinanciar el 80,20% de la deuda exigible que tenía la República Argentina, pero “además lo hemos hecho con un ahorro concreto de 2100 millones en materia de ese financiamiento, sin pagar además ningún tipo de comisiones”.
Más adelante advertiría que “de prolongarse la crisis, tal cual como se preanuncia, impactará y convertirá el año 2009 en el más difícil de los últimos cien años, como dijo una persona que conozco”, en referencia a dichos de su propio esposo.