El desarrollo del discurso una hora y once minutos de Cristina Fernández de Kirchner fue interrumpido en 36 oportunidades por aplausos, a los que deben sumarse la recepción y la despedida.
El primer aplauso que mereció el discurso presidencial tuvo lugar cuando Cristina Fernández anunció que llevaría al G20 la propuesta de suprimir los paraísos fiscales.
El segundo, fue cuando hizo hincapié al sexto año de crecimiento productivo que presenta nuestro país, “completando el ciclo de crecimiento económico más importante de nuestros 200 años”. Más adelante aplaudieron la mención del 43,6% de participación de los trabajadores en el PBI, “la serie más alta desde el año 2003”.
La audiencia aplaudió a continuación el récord de exportaciones de nuestro país, fundamentalmente que “de esos 70124 millones que exportamos, la mayoría fue de manufactura de origen industrial”. Inmediatamente después, se celebró que “14 mil millones corresponden al sector de la agroindustria, “aquella que agrega valor a la materia prima”.
“No es propiedad de este Gobierno, ni de este partido, sino simplemente la comprobación fáctica y científica de que el dinero por sí mismo no produce dinero sino pasa por el circuito del a producción de los bienes y los servicios, que es el modelo que creemos que debemos seguir sosteniendo”, fue la cita que a continuación mereció un aplauso.
Hubo dos aplausos en el mismo párrafo. La Presidenta estaba aludiendo a un mejoramiento en nuestra ratio de deuda, y se celebró también la refinanciación de la deuda, cuestión que mereció dos ovaciones durante su transcurso.
La transferencia de recursos a Catamarca y Santa Fe merecieron sendos aplausos, como así también la definición presidencial de que “no hay salidas individuales en un país”. Inmediatamente después se celebró el deseo presidencial de “convertirnos en un país en serio ,sean asumidas como banderas por la mayoría de las banderas políticas“, y el deseo de que “para convertirnos en un país en serio, que lo que son las bases estructurales del crecimiento, del trabajo, de la redistribución del ingreso, sean asumidas como banderas por la mayoría de la dirigencia política argentina”.
Más adelante aplaudieron la referencia crítica presidencial hacia lo que hubieran hecho otros sectores en su lugar, en el caso de una crisis como la que hoy vive el mundo, y el ajuste que podrían haber hecho.
Ella en cambio celebró formar parte de un Gobierno que no envió ningún proyecto de ley que restringiera garantías y quitara derechos a los argentinos –aplausos-, como así también que no descontara salarios, “ni tampoco que no hiciera de la memoria, la verdad y la justicia los hechos centrales de su gestión” –más aplausos-.
Los aplausos siguientes fueron cuando felicitó a los legisladores por haber votado un aumento para los jubilados y otro cuando recordó que se le dio a millones de argentinos el derecho a tener un ingreso.
Se aplaudieron también los datos de incremento para los programas sociales, y la reinauguración de la escuela incendiada en la Antártica, como así también, a continuación, el anuncio del pago de la deuda por el Incentivo Docente a los maestros.
Su crítica a “ser más benevolentes con los que más tienen” y no serlo con los maestros, le hizo cosechar otro aplauso, y sobre el mismo tema su referencia a que “al mismo tiempo le digamos a los que tienen mayor capacidad contributiva que no paguen”.
“El único que pudo multiplicar los peces y los panes fue Jesucristo”, fue otra frase que despertó un aplauso, lo mismo que la recuperación de Aerolíneas Argentinas para el Estado.
Una referencia posterior a la 125 y la supuesta intención de la oposición a “tomar decisiones que descolocaran al Gobierno”, despertó un aplauso, igual que su frase de que “no va a haber mayor calidad institucional si además nosotros como dirigentes no mejoramos nuestro propio comportamiento”.
Celebraron luego el anuncio de la reforma de la ley de Radiodifusión, y la intención de buscar “instrumentos nuevos que nos permitan generar elementos nuevos para preservar el trabajo”.
Dos aplausos consecutivos le correspondieron cuando dijo que “hay que estar sentados acá para saber lo que es gobernar un país como la República Argentina”, lo mismo que el hecho de que cuando se es mujer “es un poquito más difícil todavía”.
“No necesitamos empresarios buenos, sino inteligentes”, fue otra frase que despertó una ovación.
Aplaudieron su reclamo a la Justicia para que “haga justicia” en materia de Derechos Humanos, y el recuerdo al retorno de la administración de los recursos de los jubilados a manos del Estado.
El último aplauso que interrumpió su mensaje fue cuando dijo que “hemos podido hacer algo diferente y que tuvo buenos resultados, distinto de lo que hicieron otros países con otros modelos”.