La Presidenta no nombró a nadie en particular, pero sí se quejó de determinadas actitudes, como las críticas a la ley de movilidad, y al proyecto de repatriación de capitales. Cuestionó al gobierno porteño por su postura ante los maestros y no faltaron sus alusiones al campo y a la prensa.
Treinta minutos demoró Cristina Fernández en aplicarle el primer mandoble a la oposición. Fue después de haber aludido a la distribución que su gestión hace en las provincias y se preguntó “¿qué pasaría si esta crisis a nivel mundial hubiera encontrado a la Argentina en otra situación, o tal vez con alguna dirigencia política que siempre concibe al ajuste, y a no tocar los privilegios de los que más tienen, para enfrentarla?”
“¿Por dónde hubieran ajustado? ¿Quiénes estarían pagando los costos de la crisis, en otros momentos –agregó-. Creo que las respuestas la tienen todos los argentinos, basta con mirar para atrás para entender lo que se hubiera hecho”.
Tras ello, dijo enorgullecerse de “formar parte de un Gobierno que jamás envió a este Parlamento un proyecto de ley que restringiera las garantías o que quitara derechos a los argentinos, que descontara salarios, ni tampoco que no hiciera de la memoria, la verdad y la justicia los hechos centrales de su gestión”.
Volvió a cuestionar elípticamente a la oposición al hablar del derecho a la educación y si bien recordó que cree que las medidas de fuerza de los maestros la perjudican, también “como dirigentes políticos tenemos que pensar qué modelo de sociedad queremos y vamos a ofrecer para vivir. Porque es cierto que hay mucha disparidad en los salarios y muchas administraciones provinciales tal vez no puedan pagar lo que se demande, pero lo que no me resulta sensato, no me resulta justo, es que mucha dirigencia que sostiene por allí que no puede pagar más, sin embargo, a la hora de fijar posturas respecto de cómo deben contribuir los que más tienen en una sociedad, sean benevolentes con los que más tienen y exijan que los maestros se arreglen... Eso es lo que a mí como sociedad no me cierra”.
La alusión claramente dirigida al PRO, que acompaña la demanda de la dirigencia del campo para eliminar las retenciones, fue completada cuando dijo que “todos ustedes han sido compañeros y compañeras mías de bancada, como oficialistas y opositores, pero es justo, es ético, es moral, para aquellos que creen que la política y las decisiones de gobierno también se toman en el plano de la ética que por un lado le digamos a un docente que no le podemos aumentar más, pero al mismo tiempo le digamos a los que tienen mayor capacidad contributiva que no paguen?”.
“Tenemos que tomar definiciones al respecto –agregó-, porque si no nos pasa lo que les pasó a otra dirigencia, entre la cual hay muchos y buenos amigos míos, que le contaron al país un cuento, que luego fue un cuento, que terminó mal”.
“Escuché decir por ahí que yo era una persona que le gustaba sacarle a unos para darles a otros –continuó-. La economía es precisamente administrar con los recursos que se tienen y con la contribución que hay. Siempre en economía lo que uno le asigna a otro es porque se lo está sacando a otro. Porque el único que pudo multiplicar los peces y los panes fue Jesucristo. El resto tiene que tomar decisiones en base a los recursos con los que se tienen”.
“El resto, mis queridas amigas y amigos, es lo que se dice en las campañas electorales y que luego no se puede concretar cuando se está en la concreta gestión de gobierno”.
Luego recordó que cuando se discutió la ley de movilidad en el Congreso hubo una fuerte discusión acerca de qué índice aplicar y que entonces se decía que se le iba a dar sólo el 6% -4, la corrigió Eduardo Fellner-, “sin embargo, si hubiéramos aplicado el índice que quería la oposición, que yo calculo que lo hacía con buenas intenciones, hubiera sido menor al que se aplicó. Porque esta Presidenta definió cuando me vinieron a consultar desde el bloque por las diferencias que había, que apliquemos siempre el más alto; si se hubiera aplicado lo que quería la oposición, los jubilados hubieran cobrado menos”.
“Primer aprendizaje: no es bueno muchas veces oponerse por oponerse, sino discutir y razonar, y entonces no hacer solamente ejercicio político de oposición, sino esencialmente trabajar por los intereses de nuestros representados”, agregó.
Más adelante fue el turno de la Coalición Cívica, cuya titular, Elisa Carrió, denunció al Gobierno argentino ante el GAFI por “lavado de dinero”. Cristina reivindicó que el Parlamento haya participado en “un instrumento que hemos diseñado y que es la ley de repatriación de capitales, más allá de cómo haya votado cada uno”.
“Sobre esta ley se dijo que el GAFI la iba a observar –recordó-, se fueron a hacer denuncias afuera del país, no denunciando a un Gobierno, sino a la República Argentina, porque en definitiva quien había aprobado esta ley es el Parlamento de la República Argentina, uno de los tres pilares del sistema democrático, sin embargo, porque el resultado no fue el que algunos querían, algunos, no todos, hicieron denuncias que luego fueron desestimadas en el GAFI, como no podía ser de otra manera”.
Tras ello le tocó el turno a “algunos medios de difusión”, y citó uno en particular, que publicó que un informe de Estados Unidos observaba a la ley de repatriación y exteriorización. La propia embajada salió a desmentir esto. Hoy el título es que Estados Unidos analiza si va a levantar su veto a la ley”.
“Esta manipulación de la información le hace mucho mal a la República Argentina y también a todos los ciudadanos que tienen derecho a acceder a una información correcta”.
Cuando se refirió a la resolución 125, se preguntó si “finalmente lo que se quería defender no era lo que se decía, sino tal vez tomar decisiones que descolocaran al Gobierno” y advirtió que “si hoy la resolución 125 estuviera vigente, las alícuotas de los derechos de los derechos de exportación serían inferiores a los vigentes, pero además los pequeños y medianos productores estarían recibiendo compensaciones”.
“No va a haber mayor calidad institucional si además nosotros como dirigentes no mejoramos nuestro propio comportamiento a la hora de formar parte de las instituciones”, agregó, puntualizando que “tener calidad institucional no significa que los opositores voten o piensen igual que el Gobierno, sino que en aquellas cosas que evidentemente mejoran la solución de lo que se está discutiendo, se apoye, y luego en las elecciones cada uno de los argentinos pueda elegir a los que mejor van a representar sus derechos como ciudadanos, trabajadores, comerciantes”.
“Cuando alcancemos eso ahí sí vamos a alcanzar la verdadera calidad institucional que demandan todos los argentinos”.
Volvió a referirse al campo al preguntarse “quién puede hoy no comercializar su producción y subsistir. Al contrario, el objetivo casi desesperante es mantener la venta y con ello la actividad económica. Por eso le pedimos a aquellos que han tenido la inmensa suerte, pero no porque no la hayan merecido sino porque además hemos contribuido para que así sea con este modelo de producción de tipo de cambio productivo, de crecimiento, de subsidio”.
Cristina concluyó su mensaje agradeciendo “a todos y a todas, por haber escuchado y compartido este momento y convocarlos como siempre al compromiso de seguir trabajando por una Argentina diferente”.
“Un solo pedido: sin agravios, descalificaciones ni fomentarnos violencia, que tanto mal, que tanto daño y tanto dolor y tragedia han traído a nuestro país –aclaró-. Debatamos, pero en el término de discusión, sin querer imponerle al otro ideas, y cuando el otro democráticamente, como marca la Constitución nacional, tiene un resultado en este Parlamento, ser aceptado y pensar en todo caso la mejor manera de tener mejores ideas y mejores argumentos, para poder luego ganar un debate o una elección. Que de esto se trata la democracia; lo que no podemos es seguir maltratando al sistema democrático en su conjunto, porque creo que la Argentina tiene demasiadas experiencias nefastas en materia de no respetar la institucionalidad y fundamentalmente no funcionar en forma democrática”.