Un grupo de legisladores, intendentes y dirigentes tomaron la decisión de crear una identidad nueva dentro del universo peronista e incluso dentro del amplio planeta K. La referencia nacional del espacio será el ex jefe de Gabinete.
La dirigencia oficialista bonaerense empieza a mostrar algunos movimientos que expresan un reordenamiento político luego de la ruptura de la Concertación Plural, mientras paralelamente Néstor Kirchner se ubicó en el trono principal del histórico PJ, y el reciente quiebre, ya dentro del mismo PJ, que significó la alianza Solá-Macri-De Narváez.
Con un ojo en la gobernabilidad y otro en la necesidad de encontrar los mejores caminos para desembocar en una ratificación de la voluntad popular en las elecciones legislativas de octubre próximo, empiezan a esbozarse distintas vertientes que tienden a fortalecer el partido del Gobierno.
Una de esas vertientes es la que se estaría dando forma en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires y que aparecería como el grupo de apoyo de una expresión nacional que encarnaría el activo ex jefe de Gabinete del ex presidente Néstor Kirchner y de los primeros tiempos de la actual primera mandataria, Cristina Fernández de Kirchner, Alberto Fernández. Aquel dirigente que por las negociaciones con las entidades del campo lo eyectaron del Gobierno nacional.
Alberto Fernández al parecer habría restablecido su relación política con Néstor Kirchner y empezaría a levantar su exposición pública y por consiguiente su despliegue político; el primer paso lo dará en la Capital del principal distrito electoral del país.
Fernández ya estuvo charlando con un grupo de diputados provinciales en la residencia del presidente de la Cámara de Diputados, Horacio González, cuando el pasado año daba sus últimos pasos. Ahora, su nueva visita, sería pública y con postulado.
Convencido que el Gobierno es lo mejor que le puede pasar al país, “pero” que hay muchas cosas por mejorar, el “albertismo” se constituiría como grupo y por consiguiente abandonaría el “kirchnerismo aplaudidor”, grupo que, por otra parte, posee distintas vertientes.
El espacio kirchnerista crítico que parece querer asomarse a la escena política nacional y, específicamente, bonaerense sale al cruce de “cierta disgregación” u opciones que resultan “más peligrosas” para la continuidad de un “modelo que resiste exitosamente”. Una especie de última estación antes de emprender un camino sin retorno.
Bonaerenses
La idea de un kirchnerismo reflexivo, que contemple la posibilidad de la crítica pero que no “saque los pies del plato”, subrepticiamente trasmitida por Alberto Fernández mientras recomponía su relación política con el jefe del PJ, suscitó entusiasmo en distintos legisladores de la provincia de Buenos Aires, donde algunos ya prefieren hablar de sciolismo antes que de kirchnerismo.
Una extensión permanente que el ex jefe de Gabinete contó en estos últimos años en la Cámara baja es la platense Liliana Di Leo, que como resulta obvio, según indican, será parte de la patriada.
Los rumores también dan cuenta que el vicepresidente de Diputados, Julián Domínguez, formará parte de este primer grupo. Domínguez es un hombre de partido -el PJ-, donde resistió en 2005, luego empezó su acercamiento con el Gobierno y hoy constituye una referencia en su sección electoral, la cuarta, el noroeste provincial. Además, en la Cámara baja, habría dos legisladores más que completarían el espacio. El secretario general de UPCN bonaerense y diputado platense Carlos Quintana y la sureña Malena Rivas.
En la Cámara alta el grupo tiene su embajadora, la senadora de Chillar -séptima sección electoral, centro de la provincia- e integrante del bloque del FpV/PJ, Mariel Urruti.
Los intendentes que en principio adhieren al flamante espacio político oficialista crítico son Aldo San Pedro (Bragado), Graciela Rosso (Luján) y Joaquín de la Torre (San Miguel). También se suma el segundo de ARBA y diputado provincial (MC), Nicolás Dalesio y funcionario de la DGCyE bonaerense Gustavo Grasso.