Gabriela Michetti, una de las mujeres más importantes en cargos institucionales del país, considera que el 8 de marzo no es un día de festejo, sino un día de reflexión. Se define como socialcristiana y admira a Eva Perón.
Por César Montenegro
Con motivo del Día Internacional de la Mujer, Parlamentario entrevistó a la vicejefa de Gobierno, Gabriela Michetti, quien sostuvo que en materia de igualdad de géneros en la Argentina se lograron mayores avances que en el resto de Sudamérica. Considera que la responsabilidad y compromiso deben ser vitales en su cargo, ya que sus decisiones inciden en la vida de los demás; siente que la gente ve en ella a una persona normal, una ciudadana común. Ideológicamente se define como socialcristiana, cree en el rol del Estado como equiparador de oportunidades en una sociedad en la que exista solidaridad y equidad, y está persuadida de que las categorías ideológicas tradicionales no pueden aplicarse a los partidos políticos argentinos. Piensa además que no se pueden forzar situaciones incorporando mayor cantidad de mujeres a niveles jerárquicos para “ser políticamente correctos”.
Gabriela Michetti dice que admira a Eva Perón, aunque trata de ser respetuosa, porque las mujeres peronistas la consideran como su propia figura.
- ¿Qué evoca para usted el Día Internacional de la Mujer?
- Cuando uno recuerda el 8 de marzo no es un día de festejo, es un día de reflexión, en relación a las dificultades que las mujeres han tenido en la historia para ocupar lugares que naturalmente deberían haber ocupado sin tanta pelea y sin tanta necesidad de forzar situaciones, e incluso de perder vidas o de pasar por momentos de muchísima violencia y de represión. A lo largo del tiempo se ha ido estableciendo como una jornada de gratificación en términos de la cantidad de cosas en las que la mujer ha avanzado, y apreciar desde allí cuánto escalones se han subido; todavía no son todos los que hay que subir, porque la verdad que aún faltan muchísimos y sobre todo en las culturas de otros países, más... Falta muchísimo por hacer en cuanto a los lugares que la mujer debiera ocupar en la sociedad naturalmente, con absoluta razonabilidad y sensatez, porque la sociedad está constituida por hombres y mujeres en un 50 y 50 por ciento y así debiera ser en cualquier espacio en el que la mujer quisiera desarrollar su vocación, o quiera desarrollar sus actividades.
- Con respecto a la igualdad de género, ¿en qué etapa se encuentra ese objetivo?
- Si se compara con otros países de Sudamérica, estamos muy bien: hemos logrado mayores avances, tanto en la conciencia y en la sensibilización social como en relación a los lugares que efectivamente son ocupados por las mujeres en la sociedad. En comparación con otras culturas, es decir con lo países del Primer Mundo, falta un trecho por avanzar, incluso creo que en esos países también falta, no es que en el mundo exista un lugar donde evidentemente la paridad hombre y mujer esté bien reflejada en la sociedad. Me parece que en Argentina tienen un grado de avance interesante del cual podemos sentirnos orgullosas y además agradecidas a las mujeres que han sido pioneras y luchadoras por estos lugares
- El voto femenino en el país fue promulgado por el gobierno de Juan Perón. ¿Cuál es su opinión respecto al justicialismo?
- El voto femenino en nuestro país tuvo una directa relación con la figura de Eva Perón, ella fue un ícono y un símbolo muy importante y fundamental a la hora de plantear los derechos de la mujer ante la sociedad argentina. El peronismo, con la figura de Eva Perón tuvo un rol importante en las políticas de género, en la política que comenzó a poner a las mujeres en los lugares que debieran estar.
- Usted es una de las figuras relevantes que surgieron dentro de la política luego de la crisis de representatividad ocurrida en 2001. ¿Es una carga esa representatividad qué hoy deposita mucha gente en su persona?
- La vocación política tienen una responsabilidad y un compromiso muy fuerte; porque se supone que cuando se está ejerciendo una profesión que está ligada a la política, se está desarrollando una vocación de servicio; obviamente que eso implica un compromiso y una responsabilidad muy alta, porque uno no desarrolla actividades que hacen a su propia vida y que no toca la vida de los demás, en la política uno desarrolla acciones y toma decisiones que sí involucran la vida de los demás, entonces el nivel de responsabilidad y de compromiso que uno tiene por hacer las cosas bien y por ser serio, es muy alto. Obviamente que yo siento en esto una fuerte responsabilidad por hacer las cosas como hay que hacerlas y estar a la altura de las circunstancias cada vez que me toque; a veces me equivocaré, a veces tendré errores como cualquier persona, pero esa responsabilidad la siento día a día.
- ¿Qué puede haberla hecho acreedora a ello?
- Es absolutamente intuitivo, porque uno sabe qué realmente pasa en cada una de esas personas que tienen tan buena relación o que generan empatía conmigo; también hay que tener en cuenta que son situaciones que si uno no las cuida y no toma conciencia de cuan importantes son, correría el riesgo de defraudarlas. También pueden ser muy coyunturales, entonces hay que tener mucho cuidado de eso y ser consecuente y responsable de eso. Lo que le pasa a la gente es lo que nos pasa a todos nosotros, es que necesita sentir que en los lugares de toma de decisión, de la política y de los niveles dirigenciales hay personas que son normales, son razonables, que tienen límites éticos y que defienden valores ligados con los problemas que a la gente realmente le importan y le acucian. La gente me ve como una persona parecida ellos, como si estuvieran ellos ejerciendo la responsabilidad, una persona normal, una ciudadana común
- ¿Ideológicamente en qué espacio deberíamos ubicarla?
- Siempre digo que de acuerdo con lo que son las ideologías o las definiciones en los papeles o en los libros me defino como una socialcristiana; esto tiene bastante que ver con partidos como la Democracia Cristiana alemana o la Democracia Cristiana chilena, son partidos que toman muy en cuenta a la persona humana como centro de la acción política y a partir de allí el rol del Estado, que es un rol equiparador de oportunidades para que en la sociedad exista solidaridad y equidad, donde aquellos que más tienen y que más oportunidades han tenido en la vida o más privilegios han recibido -depende el lugar donde han nacido- puedan realmente ser solidarios y tener alguna responsabilidad con aquellos que no han accedido a esos ámbitos, y ése es un rol muy importante del Estado, el de regular esa situación. Y por otro lado, por supuesto, todo lo que implica la ética en la política, la política realizada como una vocación de servicio, es básicamente lo que hace a mi ideología, los valores en los que sustento mi acción política.
- Teniendo en cuenta cómo se define, ¿no existe una contradicción al formar parte de un gobierno que se considera como de centroderecha, cuyo eje ideológico es el libre mercado?
- Hay percepciones en relación con los partidos políticos o a las personas que actúan en política que no responden necesariamente con la realidad. Si cualquiera se pone a analizar las decisiones que tomamos en relación con las políticas públicas de la Ciudad de Buenos Aires, está claro que allí no hay ninguna decisión que pueda decirse que es de centroderecha, en el estilo tradicional de la centroderecha; nosotros hemos puesto un acento en el rol del Estado muy importante y la presencia del Estado en cada una de las políticas públicas es muy fuerte. Es decir que eso no puede leerse como una política liberal o una política en la cual el Estado no se prioriza y sí el mercado, para mí las categorías ideológicas tradicionales o las que conocemos a través de los libros o de los marcos teóricos, no se aplican necesariamente a la realidad de los partidos políticos, o si no, ¿qué es el peronismo? Es Kirchner, Menem, Duhalde, Reutemann, Solá, De Narváez... La verdad que es muy difícil definir con esas categorías a los partidos políticos en la Argentina, cuando dentro del peronismo y del radicalismo, siempre han convivido dirigentes de la centroderecha y de la centroizquierda. En términos de lo que tradicionalmente se conoce con esas ideologías, es muy difícil etiquetar a los partidos políticos con esas categorías, por lo que es preferible evaluar a los dirigentes y a sus partidos por lo que van diciendo y haciendo en relación con la problemática de la gente, a partir de lo cual se tienen que ir transformando
- ¿El rol de la mujer siente que aún se encuentra acotado, que no siempre tiene posibilidades de acceder a la función pública?
- Si bien es cierto que tenemos una gran cantidad de mujeres en las segundas líneas de conducción de nuestro gobierno, sin embargo a nivel de gabinete hay una sola mujer: la vicejefa, y una ministra mujer, aunque creo que se puede considerar casual; porque en la Legislatura y dentro del partido el rol que tuvimos ha sido muy amplio y son las que ocupan hoy cargos en las direcciones y subsecretarías. Me da la impresión que se combina la casualidad con el hecho de que las mujeres hoy no participan con el objetivo de tener una exposición pública relevante. En mi caso puntual, mi equipo está conformado en un 70 por ciento por mujeres; sin embargo ninguna de ellas tiene previsto o pretende llegar a legisladora, diputada o tener un rol de mayor exposición pública. Esto también se da mucho en los partidos, y la verdad que forzar la situación porque queda bien tener mujeres en los cargos jerárquicos, tampoco es auténtico. Obviamente hay que bregar y creo que la responsabilidad es de nosotras, de quienes sí estamos en estos lugares, de que cada vez más mujeres se involucren en lugares protagónicos; pero forzar situaciones y poner cada vez más mujeres en cargos jerárquicos porque hay que mostrar que uno es políticamente correcto, tampoco nos resulta lógico ni razonable... Hay que hacerlo de una manera natural, es un desafío para nosotros.
- ¿Piensa que las diferencias que subyacen en el trato, tanto en lo laboral, como en otras actividades, desaniman a las mujeres a participar?
- Trato de no mirar mucho los obstáculos que impiden el desarrollo de la vocación, de las cosas que uno se propuso hacer, de las expectativas respecto que tiene en cuanto a la vida, esas cosas no desaniman...
- Eva Perón tuvo papel preponderante en el rol de la mujer en el país. . .
- Eva Perón me parece una persona muy importante para la historia política argentina; yo tengo admiración por ella en el sentido de que tomó una bandera, que es la bandera de los obreros, de los que menos tienen y de los que más necesidades tenían, y la llevó adelante con muchísima fortaleza. No me sale naturalmente decir que admiro a Eva Perón, o que tengo empatía con ella, no porque no la respete muchísimo o no la valore en su acción, sino tal vez porque se la identifica mucho más con las mujeres peronistas, entonces trato de ser respetuosa porque es una mujer que las peronistas, la consideran como su propia figura.
- El sistema económico mundial hizo eclosión, ¿qué opinión tiene al respecto?
- La eclosión financiera mundial es producto de toda una visión de la sociedad capitalista, que sólo pone el acento en el tener y en las riquezas materiales y que no importa hasta qué nivel lleguen, con un nivel de usura y de especulación y de la economía que no refleja la economía de la producción, sino que es pura bicicleta financiera, es el colapso de ese modelo, es el colapso de la falta de valores, de criterios de equilibrio entre la genuina vocación del ser humano por tener cosas que la sociedad de consumo le propone y tener una calidad de vida que hoy el mundo presenta como accesible. Sin distinguir que uno no es solamente los bienes materiales y el deseo por el tener, sino el poder ser, y en eso hay muchísimas otras cosas por perseguir, no solamente la riqueza. Hay una falta de valores éticos que terminaron eclosionando, y hoy todo el mundo habla de eso: de un capitalismo con valores, de un capitalismo con un Estado que regula y controla las relaciones y transacciones financieras para que no eclosione de nuevo el sistema; una serie de cuestiones que hace tiempo se venían marcando como peligrosas.
- El año próximo, en el Día de la Mujer, ¿dónde la encontraremos?
- Preferiría que en la Legislatura. Estamos en pleno debate sobre este tema. He sido clara: en lo ideal me hubiera gustado terminar mi mandato como vicejefa. Pero dado el equilibrio que uno tiene que hacer entre lo que desea y el cumplimiento de las reglas de juego y a su vez el hecho de que uno tiene que acompañar el espacio político al que pertenece, el cual tiene que crecer y tiene que representar a más ciudadanos, creo que el mejor camino es que continúe siendo vicejefa, con lo que seguiría trabajando al lado de Mauricio Macri en el gobierno de esta Ciudad, fortaleciéndolo desde la Legislatura y trabajando por los temas que los vecinos quieren que realmente trabajemos y que son los temas de la Ciudad de Buenos Aires. Ese es el mejor camino y ojalá nos podamos encontrar allí y que mi postura haya sido la que primó en el partido.